Además de la emergencia sanitaria generada por la pandemia del Covid-19, este año Entre Ríos debió enfrentarse a una severa emergencia ambiental, provocada por las constantes quemas en el Delta del río Paraná, que afectaron a unas 300.000 hectáreas, principalmente en Entre Ríos, pero también en localidades de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, tales como Rosario y San Pedro.
Para recuperar suelo afectado por las quemas, Provincia hará plan de trabajos con UNL
Por Vanesa Erbes
Para recuperar el suelo afectado por las quemas, la Provincia hará un plan de trabajos con la UNL
Desde los primeros focos ígneos, detectados en febrero, se produjeron fuertes pérdidas económicas. Sin embargo, lo más impactante de esta tragedia fue el inusitado daño en el ecosistema de la región, como corolario de una sequía extrema, una bajante histórica de los ríos de la provincia, y un ecosistema con una gran capacidad de producción de materia seca de modo permanente.
Si bien las quemas mermaron, esta semana se produjeron algunos focos ígneos en la zona de las islas Lechiguanas, frente a San Nicolás, aunque ya no revisten la magnitud de las voraces llamas que aquejaron a la región al menos hasta octubre y pronto fueron controladas por personal de la Policía de Entre Ríos y brigadistas del plan provincial de Manejo del Fuego, según mencionaron en la Secretaría de Ambiente de la Provincia.
El gran desafío ahora es mantener esta vigilancia para que el combo de la llegada del verano, con temperaturas naturalmente más altas y la pronunciada sequía que aqueja a la región debido al fenómeno climático de La Niña, no genere una nueva catástrofe en el entorno natural de la fauna y la flora del Delta y pueda recuperarse la funcionalidad de los terrenos arrasados por el fuego.
Martín Barbieri, secretario de Ambiente de la Provincia, señaló a UNO que respecto a la recuperación de los ecosistemas, cuya funcionalidad puede demandar décadas, trabajan en base a los aportes del INTA y otros organismos, y se proyecta principalmente un trabajo mancomunado con la Universidad Nacional del Litoral (UNL): “Estamos a punto de firmar un convenio de trabajo con la UNL para encauzar el tema de la restauración, un procedimiento de reversión para tratar de restaurar los lugares afectados por el fuego lo más rápido posible”, aseguró.
El funcionario señaló que son alrededor de 300.000 las hectáreas damnificadas, distribuidas en distintas zonas, lo que representa alrededor de un 14% del Delta. En la provincia, las más afectadas se encuentran en los Departamentos Victoria y Gualeguay, y en menor medida Diamante e Islas. “Básicamente son suelos donde todo es pajonal y hay áreas que desalojó el río con la bajante y queda la resaca”, explicó.
Respecto a la utilización de especies nativas para recuperar más rápido las áreas quemadas, como se está realizando en otras provincias, tales como las que integran la Patagonia y Jujuy, Barbieri, quien es ingeniero agrónomo, evaluó que puede ser una posibilidad. Sobre este punto, analizó: “Las especies nativas contribuyen a evitar la degradación del suelo, al propiciar una especie de amortiguamiento de la energía cinética de la lluvia. Eso hace que se evite, entre otras cosas, la erosión, que es uno de los principales flagelos cuando se produce pérdida de cobertura de pastizales de monte nativo y vienen la lluvias potencialmente nocivas en esta época, que son torrenciales”.
“Desde ese punto de vista, toda esa zona por suerte tiene una resiliencia muy alta, es decir una gran capacidad de recuperación natural, siempre hablando de la flora, de lo que son pajonales, pastizales y los arbustos también” dijo, y agregó: “El trabajo que vamos a hacer con la UNL sobre el bosque nativo costero y ribereño, consiste en ver cómo podemos nosotros ayudar a que se restaure rápido el suelo y la flora”.
En este marco, refirió: “Los incendios fueron impactantes, pero no hay que perder de vista que alcanzaron al 14% del Delta y porcentualmente un 14% no produce un efecto altísimo y somos optimistas. Si bien es significativo, le permite a los animales huir y correrse de zona”. No obstante, observó: “Si bien sabemos que lo que más va a costar va a ser recuperar lo que es la parte de la fauna, sobre todo en lo que refiere a los reptiles, las aves y los mamíferos más pequeños que no han podido escapar del fuego, creemos, con bastante confianza, que se puede restaurar este equilibrio. El tema es que el río crezca y que recuperemos la lluvia, que con eso venimos con un déficit muy importante”.
Acciones
Barbieri destacó la labor llevada a cabo este año por los brigadistas y demás personas que trabajaron para controlar el fuego, y sostuvo que durante el verano se reforzará la vigilancia y se incrementarán las campañas para no solo para desalentar las quemas, sino además sensibilizar a la población y al turismo para extremar los cuidados y evitar que se generen focos ígneos accidentales. El funcionario recordó que además de la Declaración de la Emergencia Ambiental, emitida por el gobernador Gustavo Bordet a través del decreto 1096/2020 en julio, que estableció la prohibición de hacer quemas por el lapso de 180 días a partir de esa fecha, desde la Secretaría de Ambiente emitieron la Resolución 1637, que también “establece la prohibición de quemas en cualquiera de sus variantes desde el 1° de diciembre y hasta el 28 de febrero del año próximo, en todo el territorio provincial”, y aclara “El período establecido en la resolución podrá extenderse en función de las condiciones meteorológicas que se presenten a futuro”.
Aportes del INTA
Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) están trabajando mancomunadamente con otros sectores para implementar estrategias que permitan revertir los perjuicios que produjeron las quemas. “La restauración ecológica consiste en promover procesos de recuperación de áreas degradadas o destruidas en relación a su función, estructura, composición y suministro de servicios ecosistémicos”, detalló Carolina Sasal, especialista del INTA Paraná, en una nota difundida por el organismo.
En esta línea, subrayó que el INTA lleva adelante experiencias para recuperar los servicios ecosistémicos, restaurar la diversidad de bosques nativos y recuperar áreas disturbadas por incendios. Según explicó, para este fin “se implementa un abordaje integrado de suelo, agua, biota y decisiones humanas para contribuir a la generación de las mejores tecnologías













