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Una bocanada de oxígeno

El triunfo fue una caricia al alma de un equipo que se mal acostumbró a acumular golpes a lo largo de los casi tres meses de competencia.

Miércoles 13 de Enero de 2021

El camino de Patronato en la Copa de la Liga Profesional finalizó el sábado en Santa Fe. El Rojinegro se sacó una espina de encima al celebrar su primera victoria en el certamen al derrotar 2 a 1 a Unión, en el estadio 15 de abril. El resultado no repercutió en el destino futbolístico del elenco entrerriano dado que estaba sentenciado. El triunfo fue una caricia al alma de un equipo que se mal acostumbró a acumular golpes a lo largo de los casi tres meses de competencia, pero que en los últimos dos compromisos modificó su suerte y encendió una luz de esperanza observando el futuro inmediato.

En esto fue determinante el regreso de Iván Delfino al barrio Villa Sarmiento. El Grandote conoce a la perfección la identidad futbolística del Santo. Con un mensaje claro, sencillo y sin tanto palabrerío para explicar sus conceptos, ordenó rápidamente a un elenco que deambulaba dentro del campo de juego. Potenció el espíritu de un grupo que, ante el primer golpe recibido, trastabillaba, no podía levantarse y se resignaba a masticar el sabor amargo de la derrota.

Las características de juego fueron similares a las del Patronato de Delfino que conquistó el segundo ascenso a Primera División en la temporada 2015 de la Primera B Nacional (categoría que en la actualidad se denomina La Nueva Nacional). El equipo creció a través del orden. De esta manera presentó un equipo corto, con sus líneas juntas para neutralizar los circuitos ofensivos del rival, pero sin dejar de observar el arco adversario. De hecho sumó mayor cantidad de hombres en territorio adversario que en sus anteriores presentaciones.

Potenciar las individualidades también fue uno de los cambios que implementó el DT santafesino. En los últimos dos juegos Dylan Gissi se transformó en una pieza importante en la última línea. Lo mismo sucedió con Nicolás Delgadillo, quien en cancha de Unión lastimó con su capacidad de desequilibrio.

Delfino entendió que uno de los aspectos a recuperar era el sentido de pertenencia dentro del plantel. En esta línea una de las primeras medidas que adoptó fue cederle la capitanía a Federico Costa. Si bien el cordobés disputó apenas 13 encuentros con la camiseta Rojinegra es uno de los dos futbolistas (el otro es Damián Lemos) que estuvo en todos los procesos de Patronato en Primera División.

El DT también observó que, en situaciones complejas, los futbolistas de mayor experiencia eran quienes debían sacar adelante al equipo del incómodo presente. Ante el Tatengue, Agustín Pastorelli fue el único futbolista con pasado reciente en reserva que formó parte del 11 inicial. Además, la alineación que comenzó el juego en Santa Fe tuvo un promedio de edad de 27 años.

A pesar de esta postura, Delfino envió un claro mensaje a sus dirigidos. “Quien esté en mejores condiciones, jugará”. Lo materializó al momento de mover el equipo. En el último juego los pibes fueron, por encima de los de mayor experiencia, las primeras opciones de recambio. Quedó expresado cuando ordenó los ingresos de Brian Nievas y Juan Pablo Barinaga por encima de Dardo Miloc y Fernando Luna, otras opciones que contaba en el banco de relevos.

Los números modificaron el semblante. En dos juegos Patronato sumó 4 unidades. Cosechó el doble de unidades que en las anteriores 9 presentaciones. No fue obra de la casualidad. Tampoco fue consecuencia de un acto de magia. En los dos encuentros el Rojinegro fue superior al rival. No brilló, pero fue sencillo con el manejo del balón, compacto y sólido. Reconoció sus limitaciones, pero también sacó provecho de sus virtudes.

La victoria ante Unión no tapará la pésima campaña que realizó el equipo en la Copa de la Liga Profesional. Los tres puntos aportaron una bocanada de aire fresco. Fue un voto de confianza y de tranquilidad. Ahora deberá capitalizarlo para diagramar la pretemporada que se avecina, repasar lista para determinar quienes continuarán en el colectivo Rojinegro y encontrar el mecanismo para seducir posibles incorporaciones. Porque el escenario se modificó. Ahora el hincha de Patronato dejó de lado el pesimismo e ingresó en una etapa de optimismo.

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