Nacionalización

UADER: la hora de la Nacionalización

La Nacionalización de Humanidades en sí no parece generar mucho rechazo. El desafío es que el proyecto sea enriquecido y apoyado por toda la comunidad posible.

Martes 11 de Octubre de 2022

La Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la UADER empezó el camino hacia su Nacionalización. El proyecto de ley que crea sobre su base la Universidad Nacional Juan L. Ortiz, elaborado entre el equipo de gestión de la FHAyCS y la diputada nacional Blanca Osuna, ingresó el jueves en el Congreso. ¿Cómo podría ser su trayecto?

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Será derivado, primero, a la comisión de Educación, que preside la ex intendente de Paraná. Luego sería girado a la de Presupuesto. Entretanto, será remitido al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que componen los rectores de todas las universidades nacionales del país. Aquí una comisión analizará y deberá aprobar el “plan de factibilidad” de la “Juanele”.

Con la luz verde del CIN, la Cámara de Diputados podría sancionar la ley y luego haría lo propio el Senado. Entonces, el Ministerio de Educación presentará el proyecto a la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau) para su visto bueno.

Mientras tanto, la nacionalización debería tener su tratamiento en las propias FHAyCS y UADER. ¿El traspaso debe ser aprobado por docentes, estudiantes, graduados y administrativos en el Consejo Directivo? ¿La universidad debe autorizar la salida? Su Estatuto incluye entre las atribuciones de la Asamblea Universitaria: “crear nuevas Facultades (...) o suprimir las existentes, por mayoría absoluta del total de sus miembros”. El rector Luciano Filipuzzi sorprendió con una fórmula inédita: un “referéndum o plebiscito”.

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Sea como sea, ¿qué pasará entonces? Gran interrogante. Comenzará la Normalización (la ”Segunda”, si se recuerda la de 2012, aunque aquella fue de la universidad toda). Se verá quién la encabeza y podrá durar como máximo dos años. El proyecto de ley deja bastante claro que la Facultad de Humanidades debería pasar a la Nación “tal cual está”: los estudiantes, con su trayectoria académica vigente; los trabajadores docentes, administrativos y de servicios, sin rebajas de sueldo y con su antigüedad reconocida; y su inventario completo de “bienes muebles e inmuebles”.

De la prolija letra de la ley a la realidad concreta, cotidiana y compleja que tendrá semejante transformación institucional hay, por supuesto, una distancia enorme. La incertidumbre, totalmente esperable, provoca por estos días muchas preguntas y no poca inquietud en una comunidad que componen más de 15.000 personas.

Algunas voces –como una Asamblea Interclaustros que se reunió en la escuela Normal– cuestionaron que la iniciativa fue “inconsulta” y exigen voz en los órganos de co-gobierno. Desde el Decanato de María Gracia Benedetti aclaran que el proyecto fue abierto a espacios institucionales: consejos de carreras, coordinadores de sedes, consejeros directivos docentes, agrupaciones estudiantiles, trabajadores administrativos. Además, adelantaron a UNO que está pronto a sesionar el Consejo Directivo, que el tema estará en la agenda y que las puertas están abiertas a quien quiera opinar o preguntar. “Un proyecto así no se puede hacer sin la comunidad”, dijeron.

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Respecto de las dudas que circulan, aseguran que Humanidades funciona hace tiempo “con lógica de universidad nacional”: señalan, por ejemplo, la validez de todos los planes de estudio o la participación en redes con universidades de todo el país. En resumen, creen que la Facultad está lista.

La comunidad de la UADER demostró en su larga historia de luchas –con conquistas logradas y otras pendientes– una gran capacidad para organizarse y potenciar (o crear) espacios de democracia para dar sus saltos de crecimiento. La Nacionalización en sí no parece encontrar mucho rechazo. Las ventajas que traería generan entusiasmo, en especial por lo presupuestario, ante la evidente incapacidad y desinterés de los sucesivos gobiernos provinciales para garantizarlo. Tampoco desde Nación le caerá el dinero que necesita para un funcionamiento digno, menos bajo un gobierno obediente a los planes de ajuste del FMI.

Con todo, en general el salto a lo nacional despierta interés. El desafío, y la gran oportunidad que se presenta, es que el proyecto, ahora que se hizo público, sea enriquecido, fortalecido y apoyado por la mayor parte posible de la comunidad de la Facultad. Para que sea ley.

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