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La fiesta del fútbol recuperó su esencia

Después de 19 meses el hincha de Patronato volvió a trasladar el respaldo al equipo. No hubo victoria, pero el Pueblo Rojinegra disfrutó de su fiesta,

Jueves 14 de Octubre de 2021

El lunes 2 de marzo de 2020 fue una noche de felicidad para el hincha de Patronato. Sufrió sobre el final del encuentro, pero disfrutó del buen juego del equipo que, entonces dirigido por Gustavo Álvarez, derrotó ajustadamente a Talleres de Córdoba por 3 a 2, por la penúltima fecha de la Superliga Argentina de Fútbol 2019/20. Fue una fiesta en barrio Villa Sarmiento

Después de esa jornada comenzó el periodo de aislamiento para el Pueblo Rojinegro. 586 eternos días sin alentar al equipo de sus amores de manera presencial. En el medio pasaron 19 encuentros en los que el representante entrerriano disputó en su casa a puertas cerradas dos campeonatos completos (Copa Diego Maradona y Copa de la Liga Profesional), sin el respaldo popular.

El pasado sábado la postal de los últimos meses se modificó. El cemento vacío quedó como un recuerdo oscuro de la etapa más dura de la pandemia de Covid-19 que todavía estamos transitando. Los fieles retornaron al templo sagrado. La fiesta popular recuperó su esencia. Por las restricciones establecidas por el operativo de seguridad la ceremonia no tuvo el color que le brindan las banderas. Asimismo, la pasión estuvo presente.

En Villa Sarmiento debieron esperar poco más de 19 meses días para regresar a las tribunas del Presbítero Bartolomé Grella. Para revivir las sensaciones que se despiertan únicamente en una tribuna alentando al equipo. Para muchos, probablemente, el único sentimiento que les inspira inventar excusas para dejar de lado reuniones familiares, cumpleaños de amigos o escapes de turismo en un fin de semana extra largo. Porque primero está el equipo, brindarle el respaldo. Recordarles a los protagonistas que, pasen los años, jugadores, entrenadores y dirigentes, el que siempre está y dice presente es el hincha.

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La fiesta del fútbol recuperó su esencia

La fiesta del fútbol recuperó su esencia

En los alrededores del estadio se palpitó clima de previa. Chulengos ubicados en distintos sectores de la avenida Churruarrín ofreciendo un buen choripán, menú obligado en la previa del encuentro o a la salida del estadio.

Por las distintas arterias que confluyen hacia el Grella las familias completas transitaron con la indumentaria que los identifica como fieles del Santo. La emoción por regresar a una misa de piantar más de un lagrimón. La procesión de quienes tienen un temperamento más duro fue interna hasta ingresar nuevamente a los escalones de la San Nicolás, la cabecera Grella, la tribuna que da espaldas a calle Ayacucho o en una butaca de la plateas.

El termómetro se encendió cuando el equipo estaba por salir a escena. El célebre “Negro, mi buen amigo” fue la melodía elegida para celebrar el reencuentro, con las esperanzas de cerrar la jornada con una victoria, para decirle adiós a una serie de ocho juegos sin triunfos.

El resultado no fue el esperado. Los tres puntos se fueron hacia Avellaneda. Racing sacó provecho de su efectividad en la red adversaria para cantar victoria. La derrota prolongó la crisis de resultados en Patronato. El hincha se retiró dolido, pero feliz a la vez. Porque ahora, y más allá de los aforos, la fiesta volvió a ser popular.

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