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Infeliz primavera

Ofrecemos un voto de confianza por el verdadero comienzo de la primavera, pero no es un cheque en blanco: necesitamos gestos. Hoy, 21, reanudamos la esperanza.

Jueves 21 de Octubre de 2021

Empezamos el segundo mes de la estación “más linda del año” para tantas personas, y con tantas ganas de que empiece a serlo. Primavera esperada, primavera deseada. Tiempo de sosiego después del crudo invierno, momento de desquite y de desviste.

Temporada de liberación. Reencuentro de los cuerpos tras las capas de ropas y de las caras semiocultas por los barbijos –¡justo con el fin de su uso obligatorio en espacios públicos!-; emancipación de las cabezas bajo los gorros y de los cuellos entre las bufandas. Ocasión para la mudanza de los pesados abrigos a los estantes superiores, eximición de perchas y regreso de prendas livianas.

Metáfora de cambio de vida: oportunidad para aliviar el cuerpo y la mente, relajarnos ante el clima y frente a los problemas, replanteo de nuevas metas, mirar con otros ojos el camino al disiparse la espesa neblina, mentalidad positiva. “Soltar, fluir, vibrar”. Primavera de colores: asistir al renacer de las flores, apreciar el reverdecer de los pastos, redescubrir el sinfín de tonos del sol.

Primavera preciosa: ¿¡dónde estás!?

Pasamos un mes, del 21 de septiembre en adelante, con casi tantas marchas y contramarchas climáticas como las que tuvo la pandemia en restricciones y habilitaciones. Acogimos de brazos abiertos la andanada cálida de las primeras jornadas oficialmente primaverales. A la semana nos dimos contra la pared del desencanto con el regreso de un vil frente frío. A los pocos días, octubre ya en escena, recuperamos la ilusión con una nueva tanda de temperaturas amables para la piel. La semana pasada… ¡cruel desasosiego! Lluvias, vientos de 70 kilómetros por hora, mínimas debajo de cinco grados. Venganza del invierno que creíamos retirado. Las esperanzas por el piso, los cuerpos temblando, las narices goteando, otra vez.

Oh, primavera, dulce pesadilla del alérgico.

La ciencia no da la razón a quienes sienten a sus pies el abismo de la desilusión. Según el Servicio Meteorológico Nacional, estuvimos estornudando durante el segundo septiembre más cálido en 60 años y octubre le sigue la corriente con temperaturas en promedio por encima de lo normal para esta época en Entre Ríos. Además, las lluvias son escasas para lo habitual en esta época del año y ni siquiera los vientos recientes –despiadados, incansables- son más intensos de lo común a esta altura del calendario. Y vaya si conocen de viento primaveral los involuntarios suscriptos a la rinitis.

Aún así, sin pruebas pero sin dudas, la sensación es unívoca: esta no es la primavera que nos prometieron. Queremos la salida de un cuento de hadas referida en los primeros párrafos, y la queremos ya. Oh, primavera deseosa, ¿fuiste acaso abolida del anuario y tu frío antecesor prorrogado hasta el 21 de diciembre? Nos negamos a creer tal desgracia y renovamos expectativas, demandantes de alivio después de tanto vaivén. Acá está nuestro voto de confianza por tu verdadero comienzo, pero no es un cheque en blanco: necesitamos gestos. Hoy, 21, reanudamos la esperanza. Pero por favor, tampoco tanto calor, ¿es mucho pedir?

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