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Científicos: Alerta por las malformaciones

Un grupo de científicos de Conicet analizaron los efectos en embriones de la mezcla del glifosato y el clorpirifos, con ciprofloxacina y amoxicilina.

Martes 19 de Enero de 2021

Los estudios sobre posibles efectos dañinos de las sustancias usadas en la producción suelen hacerse por separado. Un grupo de científicos del Conicet y de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral se tomó el trabajo de analizar en embriones los efectos en sinergia de cuatro productos muy usados, y los resultados son alarmantes.

Alarmantes porque en la naturaleza cada sustancia no está separada de las demás ni aislada en el tiempo, de modo que la interacción con otras sustancias y la acumulación por días son la norma.

En el afán de dividir para estudiar, la ciencia suele perder de vista sus objetos. Conoce el pelo, conoce la lengua, conoce las patas, conoce los ojos, pero no conoce la vaca. En la biodiversidad, el carpincho está al lado de sus pasturas y del agua, el cardenal en el monte, la mojarrita en el arroyo, y el mismo ser humano canta bajo un algarrobo, se alimenta del suelo, celebra sus luchas en un rincón del territorio, siempre en conversación con el entorno. Esa urdimbre se ve mejor desde una mirada holística, integral, y esa es la principal novedad que nos trae este grupo de científicos, entre quienes está un conocido paranaense, Rafael Lajmanovich. “Demostramos que la mezcla del glifosato y el clorpirifos (los dos agrotóxicos más usados en la soja) con ciprofloxacina y amoxicilina (dos de los antibibióticos más utilizados en los megacriaderos de cerdos y pollos) produce un riesgo ecotoxicológico extremo como malformaciones en el desarrollo, efectos hormonales, etc.”, resumió Lajmanovich ante nuestra consulta.

Los investigadores realizaron ensayos en huevos y renacuajos y pudieron comprobar que los contaminantes se potencian en la interacción química, es decir: ya no se trata de una suma sino de una multiplicación de efectos negativos. Si bien hace rato que los científicos de la Argentina advierten que los estudios de anfibios sirven de luz amarilla sobre esas especies y sobre el resto de las manifestaciones de la vida, incluidos los humanos, esta vez analizaron el encuentro de químicos, como se da en nuestra región: aquí un gallinero, allá un feedlot, al lado un sembrado. Y nuevamente nos llaman a reflexionar acerca de los riesgos altísimos del sistema elegido para la producción con transgénicos, herbicidas, insecticidas y medicamentos. Participaron de esta investigación Ana Cuzziol Boccioni, Paola Peltzer, Rafael Lajmanovich, Andrés Attademo y Candela Martinuzzi, que se desempeñan en el Laboratorio de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas.

Salud preventiva

En plena pandemia, y cuando los gobiernos repiten su decisión de priorizar la salud, ocultar las insistentes advertencias de vecinas y vecinos nuestros que se proponen una mirada integral, no parece coherente. Salud es alimentación, y también es siembra sin riesgos. Salud es hospital, pero también es seguridad en las rutas para que no se produzcan los accidentes. La prevención sigue siendo una materia pendiente, porque los Estados, formados con el mismo esquema de las universidades, se dividen en compartimentos estancos. Cada uno en lo suyo. Y bien: he aquí que cinco científicos (y hay otros así) han resuelto romper fronteras, mirar el conjunto, y el resultado de su estudio coincide con el de no pocas mujeres y hombres de la región que llaman cada día, a través de sus asambleas, al vivir bien y buen con vivir, en armonía con la naturaleza, en diálogo con el resto de la biodiversidad, para lo cual es necesario que los seres humanos nos curemos de esa altanería que nos lleva a meter mano con ligereza en cosas complejas que desconocemos. Muchas sustancias químicas desparramadas en nuestro territorio están aceptadas gracias a la intervención de organismos públicos que garantizan que no tienen efectos letales, pero estos investigadores del Conicet y la UNL nos están diciendo que hay efectos subletales por acumulación o por sinergia que los responsables de la salud debieran observar. El trabajo publicado semanas atrás en la revista científica Elsevier es otro campanazo acerca de la forma de cultivar cereales, oleaginosas, y para estudiar los peligros de la probable instalación de megachancherías. Bueno sería que la hociquera de la pandemia no se nos corra a los ojos.

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