Josefina espera, con impaciencia reprimida, al punto de rayar la abulia. La puerta de la cárcel, gris e impenetrable, es indiferente a los sentimientos de la mujer. No hay noticias de Miguel, su marido, al que le lleva cebollas y limones en un canasto. Y los zapatos de sus muertos en otro. La escena es interrumpida por una novia enamorada y pizpireta que viene a sacarla de su ensimismamiento.
*LUNES* El Hombre Acecha, una obra que no debiera pasar inadvertida
Por Luciana Actis
Así comienza a desplegarse El hombre acecha, el espectáculo teatral de Teatro del Bardo, homónimo del poemario póstumo del español Miguel Hernández e inspirado en algunos fragmentos de su vida. La obra se presentó el viernes y sábado en Escuela del Bardo.
Valeria Folini interpreta a Josefina Manresa, esposa y musa del poeta que enfrentó al franquismo con la pluma y el fusil. Gabriela Trevisani da vida a la novia enamorada que llega a desposarlo a la cárcel, pero descubre que ya tiene a alguien. Ambas convergen en una dupla cómica, por momentos; trágica, en otros. Dinámica, siempre. Con la dirección teatral de Gustavo Bendersky, ambas despliegan una historia de claro corte teatral, aunque varios de los diálogos son prestados de los mismísimos poemas de Hernández. Pero, ¿acaso no es poesía el teatro? Si ya decía Federico García Lorca que el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Todo arte es, en suma, un poema, añadía Heidegger.
La dramaturgia compuesta por las protagonistas propone un espectáculo que pasa de lo terrenal a lo onírico, de lo pequeño a lo trascendental, de lo esperable a lo repentino. Hasta que el desarrollo toma un giro imprevisto y sutura poéticamente la idea que la trama se encargó de abrir en los espectadores. Aplausos para el equipo.












