Tirso Fiorotto
De la Redacción de UNO
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Las PASO, todo positivo
Si las elecciones primarias sirvieron para echar luz en la espada de Damocles que tenemos los entrerrianos sobre nuestras cabezas, con la entrega de los resortes principales de la economía a Monsanto, Cargill, el capital financiero y la corrupción, bienvenidas entonces las primarias, y que se repita el debate en las generales.
Si las elecciones sirvieron para que los candidatos salgan de la cola de aspirantes a regentear un sistema que nos empuja al colapso (lo habitual), y tracen caminos alternativos, entonces la participación ciudadana en la jornada electoral obligatoria no deja de ser auspiciosa.
Si con este día de urnas quedó en evidencia el régimen establecido, que convirtió al territorio en una gran cancha para los negocios de las multinacionales, donde las familias y la biodiversidad estorban, y donde los políticos más o menos clásicos negocian con los grandes grupos en busca de una venia, y les palmean la espalda a las masas en busca de algunos votos; si eso quedó en evidencia, entonces el domingo fue harto fructífero.
Lo mismo, si todos asistimos a una campaña de esclarecimiento sobre las verdaderas razones de la ausencia de trabajo genuino y decente para la juventud en esta provincia.
Si los candidatos a “representantes” del pueblo entrerriano debatieron en torno del sistema depredador del suelo, el subsuelo, el agua, y concentrador de la riqueza, y las maneras de expulsar del territorio al capital de las multinacionales y a las facciones corruptas, incompatibles con la vida en esta provincia (bien digo, incompatibles con la vida), las PASO serán recordadas sin dudas como un gran paso.
Si en las PASO quedó claro que la provincia fue asaltada por los grupos que manipulan la genética de las semillas y ponen todo el sistema a su servicio, y si quedó en claro que una plutocracia (gobierno de los ricos y enriquecidos en la función pública con dinero del pueblo) no debe ponerse la máscara de la democracia para sostener los privilegios de los poderosos, entonces no tenemos más que aplaudir esta nueva conciencia. Si de los cincuenta temas principales en un orden de prioridades, los candidatos se refirieron a los diez primeros, y no nos entretuvieron en los diez últimos como es costumbre, que vivan las PASO.
Porque con propuestas de esta índole debemos suponer entonces que los miembros por Entre Ríos del nuevo Congreso nacional denunciarán la sepultura del federalismo, llevarán sus proyectos para revertir el proceso de expulsión o hacinamiento de los pueblos, darán vía libre para que la Justicia erradique el sistema de impunidad que es lo común, le darán al pueblo entrerriano un banco del pueblo y dejarán de entregar los dineros de un millón de entrerrianos al negocio espurio de una familia ligada al poder, sospechada para colmo de destruir la industria petrolera nacional con un negociado todavía impune.
Y debemos suponer que habrá quedado claro que los pooles son una rémora para la entrerrianía, que la sintonía de políticos y grandes grupos empresarios (multinacionales, patria contratista, etc.) es una rémora también; que el seguidismo de políticas planteadas desde la casa Rosada por ricachones soberbios abrazados a la Barrick Gold equivale a la destrucción de todas las banderas por las que lucharon los entrerrianos por doscientos años.
En fin, es difícil realizar una síntesis de las ventajas de esta jornada esclarecedora. Por ahí, es cierto, nos quedamos con algunos planteos de un par de candidatos, sobre cien. De modo que quizá el 98 por ciento de los candidatos esté hablando de otra cosa y no nos dimos cuenta.
Es cierto (de paso) que durante el último mes escuchamos con insistencia apellidos como Massa, Insaurralde, Carrió, Solanas, Stolbizer, Michetti, Alfonsín, De Narváez, y cuando asistimos al cuarto oscuro advertimos que ninguno de esos apellidos figuraban en las listas de los entrerrianos. Una perlita que muestra la ultra dependencia de los provincianos de la presencia porteña enfermiza en nuestras vidas.
Pero si de perlitas se trata, la del fiscal kirchnerista que no le dio la mano al jefe de gobierno de Buenos Aires se lleva las palmas. Qué firmeza. Imaginamos la bronca que debe masticar el chico cada vez que sus jefes del kirchnerismo se dan abrazos con los dueños de Monsanto, la Barrick, el grupo Petersen, o con terratenientes y pooles que superan las 50.000 hectáreas. Qué tormento. Lo mismo, cuando los legisladores kirchneristas de Buenos Aires votan junto a los de Mauricio Macri para hacer favores a sus amigos comunes en el inmobiliarismo porteño.
Y no queremos saber lo que sufrirá con solo pensar que sus jefes reciben con los brazos abiertos a la peor lacra de la usura mundial con los Cedin. En fin, grageas de una jornada electoral positiva por donde se la mire, con verdaderos modelos a seguir. (Con un poco más de espacio señalaríamos además algunos asuntos negativos, que también tuvo el “11 A”).














