De oficio diariero
Miércoles 12 de Septiembre de 2018

Víctor Taborda, una vida pateando madrugadas

Desde los siete años Víctor Taborda recorre las calles paranaenses al grito de "diario". Heredó el oficio de su papá. "Hoy alcanza sólo para comer", aseguró. En primera persona, la lucha y la resistencia de los canillitas para que el rubro no desaparezca. MIRA EL VIDEO

Desde los siete años Víctor Taborda recorre las calles de Paraná al grito de "diario". Heredó el oficio de su papá. Aún recuerda ese primer día que, junto a su hermano, lo acompañaron en el recorrido. Se dividieron por cuadras, y bajo la supervisión de su padre, comenzaron a llevar las primeras noticias del día a las familias paranaenses.

"Toda la vida tomé en cuenta la recomendación que me hizo: ´Traten siempre con respeto y educación a los clientes, agradezcan la compra y nunca se queden con algo que no sea suyo´", contó Víctor. Su papá dejó la venta de diarios hace unos años y su hermano optó por otro rubro. Él continúa firme.

UNO lo acompañó a entregar diarios en la zona del hospital San Roque, por avenida Ramírez hasta una cortada de calle Laurencena. Hubo años en que el recorrido lo hacía caminando, un tiempo tuvo una motocicleta que luego debió vender, hoy cuenta con una bicicleta que le hace más ágil el recorrido y además, la utiliza para llevar todos los días a la escuela a su hija de seis años.

Una bolsa blanca de plástico contiene los periódicos que va entregando en mano, acompañado de un saludo y un comentario escueto, ya sea del clima o de la tapa misma del producto entregado. Ese día de la nota, el temario cambió un poco su rutina: "Me están haciendo una nota para el diario", les contaba orgulloso Víctor a sus clientes. Con su bicicleta a un costado, ocupó gran parte de su relato su paso por el atletismo, que le permitió conocer algunos lugares de Argentina, y que hoy suspendió dado el alto costo de las inscripciones.


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"En los últimos años bajo la venta, la gente no compra porque puede ver las noticias por celular", dijo Víctor. Los fines de semana la cifra se incrementa, aún así sólo le alcanza "para comer".

Sin embargo él, como tantos otros, son infaltables en la rutina de la ciudad, no los para ni la lluvia, ni el viento ni el calor. Son muy pocos sus feriados, porque sin ahorros la venta diaria es lo que les permite llevar el pan a su mesa.

Hace tiempo que los medios on line avanzan en desmedro del tradicional diario papel. Cada vez es más marcado el cambio en los hábitos de consumo de la información y la otra cara la aportan los canillitas, dueños de un oficio muy golpeado por estos cambios.

Aunque ya no es tan buen negocio, permanecen impávidos, firmes en sus puestos o "pateando" madrugadas en la calle mientras la mayoría duerme. Cargan sobre sus espaldas un sacrificio notable, tan pesado, como esas miles de anécdotas que amasaron por ser amigo de la calle. En muchos de los casos complementan este rubro con otra actividad, para que el ingreso familiar sea rentable.

Desandan los días tratando de "primeriar" con la noticia, aunque hoy quedó bastante desfasado. Aún siguen allí, ellos continúan, desoyendo el mensaje de la tan temida globalización tecnológica. Pero es tan difícil para quienes intentan reflejar un suceso al que las redes sociales o los informativos rápidamente lo convirtieron en pasado.


Víctor Taborda
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Con la intención de revelar historias de quienes cada días acercan a las casas paranaenses la noticia plasmada en tinta es que UNO recorrió las calles junto a Víctor, uno de sus protagonistas, porque quien mejor que los diarieros, para conocer en primera persona sus luchas y la resistencia que están llevando a cabo para que el rubro no desaparezca.

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