Sergio Varisco
Sábado 09 de Junio de 2018

Mientras la moneda está en el aire, el varisquismo ordena su estrategia

El intendente llamó a militar "casa por casa" para revertir el impacto político de la acusación por narcotráfico. Le bajó el perfil a la idea de la conspiración y se anticipó a un eventual procesamiento. La definición podría dilatarse

La reacción política de Sergio Varisco en el marco de un acto realizado el viernes a la noche en la sede la UCR, en Paraná, marcó un punto desde el cual el sector del intendente pretende reorganizarse frente al tremendo impacto que significa estar imputado en una causa por narcotráfico.

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El ordenamiento de la estrategia ratificó algunos lineamientos. Por un lado no hubo referencias en el discurso de Varisco a la existencia de un complot en su contra, y cuesta encontrar por estas horas a algún dirigente del varisquismo que explore esa línea argumental. Sí hay reproches a la viceintendenta Josefina Etienot por su "alianza indisimulada con el justicialismo", situaciones –reproches y alianza– que quedaron a la luz por ejemplo en la discusión del aumento del boleto de colectivo.
Mencionar la conspiración supondría involucrar al juez Federal en esa supuesta maniobra orquestada para apartar a Varisco del gobierno municipal, y si de algo se cuidó el intendente es de enlodar al magistrado.
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La razón última de esa conducta solo la conoce Varisco, aunque puede especularse que no existe ningún escenario en el que le convenga enfrentarse con su juzgador. Al menos ahora que el abanico de posibilidades está abierto.
"Esta casa es la de la UCR y durante más de 130 años aquí se defendió la democracia, la república, la división de poderes y la independencia del Poder Judicial", afirmó en otro párrafo el intendente para señalar que no criticará la figura del juez, pese a sentirse difamado. "Desde el lunes vamos a recorrer casa por casa y barrio por barrio diciéndoles a la gente lo que somos", indicó Varisco. Puede suponerse que ese mano a mano a cargo de los militantes no será tan mesurado como el discurso del intendente.
"Pase lo que pase con los trámites judiciales, más temprano que tarde se demostrará la verdad. No voy a criticar a ningún juez ni al Poder Judicial y tampoco a los que desde adentro y desde afuera quieren sacar rédito político de todo esto, ya va a llegar el momento", apuntó luego.
Al hablar de los que sacan rédito dentro de Cambiemos puede suponerse –sin ningún esfuerzo– que el presidente municipal habla de la viceintendenta Etienot, su compañera de fórmula en el marco de la alianza Cambiemos. O de sus adversarios internos en el radicalismo. Respecto de los correligionarios, podría pensarse incluso que es "lógico" que alguno disfrute su traspié, pero la incidencia de eso en el panorama político no es significativa, nadie podrá expresar qué se alegra de lo ocurrido.
Respecto de Etienot, hay una especie de desconocimiento mutuo. La viceintendenta ha dicho que nunca se sintió identificada con el Cambiemos de Paraná, y los varisquistas recuerdan a cada rato que tuvieron que hacer la fórmula con ella porque a último momento se bajó el hoy diputado Esteban Vitor. "Como en el PRO no son muchos, terminamos arreglando con la Jose". señalan. Si bien no es la primera fórmula municipal que tiene una mala relación, ya que la de Blanca Osuna con Gastón Grand no era un dechado de coincidencias, el extremo actual era impensable hace un tiempo.

Rumores
Aunque en las horas previas al encuentro del viernes se habló de la existencia de una reunión de Varisco en Buenos Aires con los ministros del Interior y de Seguridad, Rogelio Frigerio y Patricia Bullrich, y además la presencia en ese encuentro de las principales autoridades del radicalismo nacional; el intendente no hizo mención al tema. A Frigerio no lo mencionó. Al porteño que encabeza la cartera política nacional hace rato que no se lo ve por la zona, pese a que hasta hace poco tiempo aterrizaba aunque sea una vez por semana en la provincia, donde incluso mantiene domicilio legal.
Se habló en los corrillos del varisquismo esta semana de un acuerdo con Frigerio para sostener políticamente a Varisco hasta que se defina su situación judicial. Puede tratarse simplemente de un rumor, aunque resultaría una decisión lógica la de no sumar temblores al intendente de la capital provincial, sobre todo ante la evidencia de que no renunciará ni tomará licencia.

La causa
En las últimas horas se supo que la semana próxima la defensa de Varisco solicitará ampliar la declaración indagatoria del lunes pasado. Eso podría significar un retraso en las definiciones, ya que a partir de que se produzca esa ampliación, vuelven a contarse desde cero los 10 días hábiles de que dispone el magistrado para resolver la situación de los imputados.
Es decir que si la ampliación se concretara mañana, la definición de la situación de Varisco y la de las personas que están detenidas podría extenderse hasta el 26.

Escenarios probables
En las filas del varisquismo la idea de que el intendente obtenga un sobreseimiento ilusiona a algunos. Hoy es una alternativa que parece lejana. En caso de ocurrir permitiría pensar en un relanzamiento político de Varisco, para el que necesariamente debería sostenerse una explicación de lo ocurrido. Podría ser la conocida la hipótesis de la conspiración; o la que alude a pruebas falsas plantadas por el narco Daniel Tavi Celis para perjudicar al intendente a raíz de su incumplimiento de un "pago político". Ello implicaría admitir cuanto menos que existió un acuerdo de financiamiento, o algún tipo de entendimiento político con el líder del Movimiento Vecinalista del Oeste. Imposible sostener que se trató de mala suerte.
Esa explicación acerca de que se trata de una venganza de Celis que indujo a confusión al juez podría verse fortalecida por la actitud de la esposa del líder de la banda, Luciana Lemos, que mantuvo la semana pasada un encuentro familiar con su esposo en el ámbito del Servicio Peniteciario, desmoronando el planteo de sus defensores que iban a sostener que había traficado drogas bajo amenazas. Tras esa situación, Lemos se abstuvo de declarar al igual que su marido.
En cambio, el procesamiento del intendente, que parece una alternativa más probable, implicaría para el varisquismo darse la tarea de explicar que estar procesado no es estar condenado ni aún estando detenido.
A la posibilidad del procesamiento pareció anticiparse Varisco al señalar al menos tres veces en su discurso que el trámite judicial podría demorarse bastante.
Si el eventual procesamiento implica la difusión de nuevas pruebas del delito que se le atribuye haber cometido –cosa que los abogados de Varisco descartan– se complicaría aún más su situación política. De lo contrario, y hasta que llegue a juicio, puede sostener el mismo discurso.
El dictado de la falta de méritos, es decir que el juez no pueda declarar el sobreseimiento del imputado pero a la vez tampoco tenga las suficientes pruebas incriminatorias para procesarlo, aparece como una instancia intermedia, a la cual se intentará eventualmente dar una interpretación política favorable, señalándola como un retroceso de la acusación.
En el acto en la casa radical, Varisco dijo que se defendería en los planos judicial, político y mediático. Son planos diferentes, aunque se tocan. El judicial debe ser el más aséptico, por la división de poderes y la mentada independencia judicial. Entre el político y el mediático hay más contaminación, ya se sabe.
La causa tiene un perfil político importantísimo, más allá de que a los funcionarios judiciales pueda molestarles o resultarles indiferente, es imposible que sea de otro modo, y eso da lugar a toda la usina de rumores y especulaciones
Entre tantos rumores existe quienes aseguran que el magistrado ha expresado disgusto con determinados medios o periodistas por el tratamiento del tema. Si se trasladan conductas frecuentes del ámbito político al judicial, tal vez lo cierto sea que el juez no tiene demasiado tiempo por estos días para leer sitios digitales o diarios, y que esa opinión es en realidad de algún allegado. Cuesta imaginar a alguien que tiene tamañas responsabilidades, como la lucha contra las bandas de narcos, preocupándose en demasía por las publicaciones periodísticas, salvo que entienda que exista una determinación de engañar a la sociedad, lo que no parece ocurrir con los medios. En opinión de este columnista, solo el silencio sobre el tema, la omisión deliberada, podría pensarse como una maniobra para favorecer a los imputados. Todas las otras posibilidades, dentro de un tratamiento periodístico serio, que implican hacer referencia a una acusación tan contundente, acarrean una carga negativa para los acusados.
Tal vez sirva aclarar, por si a alguien la información le parece parcial, que la mayoría de lo que se conoce del caso surge de los abogados defensores de los imputados. El magistrado no mantiene contacto, al menos formal, con los periodistas, en razón de preservar la investigación.
Es cierto que en un contexto de tanta incertidumbre, en ámbitos políticos aparecen elucubraciones sobre la personalidad e historia del juez. Y Ríos no es un magistrado que brinde tanta tela para cortar en ese sentido, a diferencia de muchos de los vocales del Superior Tribunal de Justicia, el procurador, los jueces o los fiscales de la Justicia provincial que han sido legisladores, o funcionarios, o han tenido una fuerte vinculación con la política partidaria hasta poco antes de asumir. Así las cosas, muchas veces la especulación acaba rápido o se interna en un terreno casi inescrutable.
"¿Vos creés que un juez Federal va a imputar a un intendente de la capital provincial si no tuviera pruebas?", se preguntan con tono de afirmación algunos militantes del varisquismo. "¿Vos pensás que Ríos le tiene miedo a Varisco? Si estos tipos ya saben cómo es, son de familia de jueces. Ellos siempre tienen la última palabra", son algunas de las frases frecuentes de quienes imaginan el peor escenario.
Ríos fue designado en 2012, luego de ganar el concurso respectivo, y que su designación fuera avalada por el Senado de la Nación y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Hasta ese momento el letrado formaba parte del Ministerio Público Fiscal de Entre Ríos, donde llegó a ocupar el cargo de fiscal de Cámara.
Si bien el salón de la casa radical estuvo colmado el viernes, no hubo dirigentes de peso fuera de la estructura del varisquismo, y ese fue un dato notorio. Uno de los objetivos de los próximos días será mostrar públicamente los apoyos que se asegura que el intendente recibe en privado.

Optimistas
Los optimistas en cambio, hablan de la confianza demostrada por Varisco en su apariciones públicas. Así se lo vio en el acto del viernes. "Si estuviera mal, y le hubieran soltado la mano desde la Nación, saldría a decir cosas de todo el mundo. Y no lo hizo", razonan con cierta parcialidad.
Incluso esta semana se habló de una encuesta donde se habría preguntado a los paranaenses si Varisco debe seguir en el cargo, pedir licencia o renunciar. Los guarismos fueron, más o menos, 26% que siga, 32% que tome licencia y 38% que renuncie. "Si sale absuelto, ese 32% lo va a votar", analizaba un militante radical esperanzado en el resurgimiento de su líder.
Por lo pronto, para la estructura política más exitosa en la capital provincial desde el retorno de la democracia, la que estuvo tres veces en el gobierno de la ciudad, la suerte no termina de definirse. La moneda está en el aire para el varisquismo.

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