La incorporación de inteligencia artificial en los sistemas productivos ya no es una promesa a futuro: es una realidad concreta que está transformando de manera profunda la matriz agroindustrial en Entre Ríos. En particular, el sector avícola, uno de los pilares económicos de la provincia, atraviesa una etapa de innovación sin precedentes, donde la automatización, el análisis de datos en tiempo real y la conectividad redefinen la forma de producir.
La inteligencia artificial revoluciona la producción avícola en Entre Ríos
La incorporación de inteligencia artificial en el sector no sólo está optimizando los procesos: también redefine el trabajo y las oportunidades.
Por Vanesa Erbes
La inteligencia artificial se transformó en una alianda de la avicultura
Así lo explicó el licenciado Daniel Giosa, especialista en informática y referente en inteligencia artificial aplicada, quien brindó un detallado panorama sobre estos avances y su impacto en la región. En diálogo con UNO, el experto señaló que la evolución del sector avícola en las últimas décadas ha sido notable. Desde mediados del siglo XX, cuando comenzó a consolidarse la producción intensiva, hasta la actualidad, los cambios han sido exponenciales.
El impacto de la inteligencia artificial
Uno de los indicadores más claros es el tiempo de producción: lo que antes requería entre 55 y 70 días, hoy se completa en apenas 38. Este salto no sólo responde a mejoras genéticas o alimentarias, sino también a la incorporación de tecnología de precisión. “Hoy la metadata dentro de un galpón avícola parece la NASA”, graficó Giosa, al describir el nivel de control existente sobre variables clave como la temperatura, la calidad del aire, el consumo de alimento, el estado sanitario de las aves y la calidad del agua.
Cada uno de estos factores es monitoreado en tiempo real, permitiendo tomar decisiones inmediatas y optimizar la producción. El resultado es un sistema más eficiente, pero también más exigente en términos de conocimiento técnico.
En este marco, uno de los avances más significativos se da en las granjas de postura, destinadas a la producción de huevos para consumo. En muchos casos, estos establecimientos funcionan con niveles de automatización cercanos al 100%. Desde una computadora, los operadores pueden controlar todo el proceso: el traslado de los huevos mediante cintas, su clasificación por tamaño, la alimentación de las aves, la temperatura del ambiente y la calidad del agua. “La información está en vivo, disponible al instante. Eso permite no solo mejorar la producción, sino también planificar la logística y evitar sobreproducciones”, explicó el especialista.
Este tipo de tecnología también ha impulsado el desarrollo de nuevos productos, como el huevo líquido y el huevo en polvo, que amplían las posibilidades de industrialización y exportación.
Tecnología en expansión
La innovación no se limita a los galpones. Todo el clúster avícola ha incorporado herramientas tecnológicas que optimizan cada etapa del proceso productivo. En distintas zonas de la provincia, como Crespo, Ramírez y la costa del Uruguay, ya es habitual encontrar drones utilizados para fumigación, maquinaria agrícola operada con sistemas digitales; conectividad satelital, como la brindada por Starlink; sistemas de gestión digital para facturación, trazabilidad y logística, entre otros avances.
Además, algunas empresas han dado un paso más, incorporando robots para tareas específicas, como la limpieza de los galpones, así como sistemas de energía solar y tecnologías avanzadas para la purificación del agua. “El nivel de tecnología que hay hoy en la región es impresionante. Muchas veces no se dimensiona desde afuera”, señaló Giosa.
Sumarse a la transformación
Uno de los interrogantes más frecuentes frente al avance de la inteligencia artificial es su impacto en el empleo. Sin embargo, en el caso del sector avícola, la respuesta parece ir en sentido contrario a los temores más extendidos. Lejos de destruir puestos de trabajo, la incorporación de tecnología ha generado nuevas oportunidades laborales, especialmente en áreas calificadas. “La inteligencia artificial está creando empleo de calidad. Se necesitan personas para instalar, operar, mantener y mejorar estos sistemas”, explicó Giosa.
A su vez, aseguró que al mismo tiempo la automatización permite reemplazar tareas insalubres o físicamente exigentes, mejorando las condiciones laborales. En este contexto, la capacitación se vuelve clave. Un ejemplo reciente fue la diplomatura impulsada por la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), orientada a formar operarios en nuevas tecnologías aplicadas al sector.
Giosa enfatizó la importancia de la formación continua en un escenario laboral en constante cambio. En este sentido, apeló a una idea clásica atribuida a Henry Ford: “Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me habrían pedido caballos más rápidos”.
La frase resume el desafío actual: adaptarse a un mundo donde las reglas están cambiando aceleradamente. “El que no se capacita, se queda afuera. Hoy es fundamental desarrollar múltiples habilidades y estar preparado para reinventarse”, sostuvo.
En este contexto, el desarrollo tecnológico también requiere de políticas públicas que acompañen. Según el especialista, el Estado cumple un rol importante en la generación de condiciones para el crecimiento, aunque siempre existe margen para profundizar estas acciones.
Desde la educación pública hasta los programas de capacitación, pasando por el apoyo a emprendimientos productivos, la articulación entre lo público y lo privado aparece como un factor clave para sostener el desarrollo.
Pensar el futuro
En este contexto de transformación, en abril se llevará a cabo un evento que promete ser un punto de encuentro para el sector: el Segundo Seminario Nacional de Avicultura, que tendrá lugar en Paraná el viernes 13 y seguirá en Crespo el sábado 14. El encuentro reunirá a especialistas, productores, inversores y estudiantes interesados en conocer las últimas tendencias y desafíos de la actividad. Daniel Giosa será uno de los disertantes y presentará una exposición titulada: “Cuando las granjas empiezan a pensar: inteligencia artificial y el futuro de la avicultura”.
Durante las dos jornadas, los asistentes podrán acceder a charlas de primer nivel, intercambiar experiencias y analizar hacia dónde se dirige una de las industrias más dinámicas de la región. Esta capacitación es clave en una provincia donde la producción avícola es motor económico y símbolo de identidad, y la inteligencia artificial no sólo está optimizando procesos: está redefiniendo el mundo del trabajo, la educación y las oportunidades.
Resiliencia y futuro
Más allá de los avances técnicos, la historia personal de Giosa también atraviesa su mirada sobre el presente. Tras una compleja experiencia de salud durante la pandemia, encontró en la escritura y en la divulgación una forma de canalizar aprendizajes. Sus libros, “Hackeando la vida” y “El futuro no es mañana”, abordan desde una perspectiva humanista los desafíos de una era marcada por la tecnología.
“El futuro ya llegó. Lo importante es no quedarse de brazos cruzados”, resumió.
















