La demanda de cuidadores domiciliarios o polivalentes se incrementa constantemente, y a la par son cada vez más las personas que prestan servicio a adultos mayores o a personas con discapacidad, patologías crónicas o enfermedades incapacitantes.
Cuidadores domiciliarios buscan mejorar su condición laboral
Cuidadores domiciliarios bregan por mejores condiciones
Debido a las tareas que realizan, deben conocer cuestiones básicas que hacen al cuidado de otra persona, generalmente en situación vulnerable, que necesita el acompañamiento y el cuidado de otro para alcanzar una mejor calidad de vida. Por eso, quienes se desempeñan esta tarea en en Entre Ríos deben formarse y luego inscribirse en un Registro Nacional, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, en el que este año figuran 649 personas en la provincia , una de las pocas que cuenta con una normativa que regula la actividad. Se trata de la Ley 10633, reglamentada en noviembre de 2018, que establece los lineamientos de esta labor.
No obstante, se estima que son muchos más los cuidadores domiciliarios que trabajan, en ocasiones en condiciones informales. Así lo confirmó a UNO Julia Goró, integrante de la Asociación de Cuidadores Domiciliarios del Litoral, entidad sin fines de lucro y con personería jurídica que nuclea a trabajadores del rubro de la provincia de Entre Ríos y Santa Fe. “En realidad hoy son muchísimos más. Lo que ocurre es que hace muy pocos años, quizás unos 15, que existe la figura del cuidador domiciliario que se capacitó y demás. Hay mucha gente que viene trabajando desde antes en esto, y quizás no tuvo la posibilidad de hacer un curso", refirió, y advirtió: "Por eso nos encontramos a veces que somos cuidadores domiciliarios de alguien que a los mejor lo operan o lo internan, y la familia entonces busca a otra persona que no tiene título para pagarle 2.000 pesos en vez de 7.000 pesos”.
En su caso, trabajó desde muy joven en el cuidado de quien lo requiriera, y hace más de una década atrás realizó un curso de dos años impulsado por al Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), lo que le permitió tener un título de cuidadora polivalente, es decir, se profesionalizó y está capacitada para atender no sólo adultos mayores, sino también a personas con alguna problemática vinculada a discapacidad o cuestiones de salud. Pero observó que hoy en día otro de los inconvenientes que se encuentran es que se dictan cursos de cuidadores domiciliarios que duran entre cuatro y seis meses. “Son muy superficiales”, advirtió Goró, y acotó: “Es un desafío lograr que en la práctica los cuidadores se formen de manera más integral, porque conlleva realmente un compromiso trabajar con personas y uno debe contar con los conocimientos y las competencias necesarias para esta labor”.
Goró fue antes auxiliar de enfermería, y sostuvo que para ser cuidador domiciliario también es necesario tener vocación. “Elegí esto porque sentí esta vocación y mi título me permitió trabajar en el Hospital Escuela de Salud Mental, en la recuperación de chicos con adicciones, en el Copnaf y otros lugares, y tengo pacientes hasta hoy”, sostuvo y aseguró: “Es una tarea que tiene constantes desafíos, porque al trabajar con un adulto mayor o una persona con discapacidad va surgiendo distintas situaciones. A veces uno puede tener la voluntad, pero por ahí un adulto que necesita cuidados siente que se lo está invadiendo y rechaza al cuidador domiciliario, hay que trabajar mucho en este sentido”.
Otro escollo con el que deben lidiar es con el pago de las obras sociales, que no siempre llega en tiempo y forma. “Con Iosper y con PAMI realmente la mayoría de las cuidadoras no quieren trabajar, porque es un problema el pago. En cambio, hay obras sociales nacionales que se basan en la Ley que rige en la provincia de Buenos Aires, donde los cuidadores están en mejores condiciones, y pagan un poco más”, dijo.
En cuanto a las tarifas, señaló que se encuadran en la categoría “Asistencia y cuidado de personas” de los trabajadores de casas particulares, que “comprende la asistencia y el cuidado no terapéutico de personas tales como, personas enfermas, con discapacidad, niños, niñas y adolescentes, adultos mayores”, según se aclara en el sitio oficial Mi Argentina. Sobre este punto, señaló: “Luchamos porque nuestra tarea sea vinculada a salud o sanidad; no desmerecemos el servicio doméstico, pero me parece que nosotros no encuadramos en ese rubro”.
También mencionó que para trabajar deben hacerlo de manera independiente, inscribiéndose como monotributistas. "Las obras sociales exigen la facturación, entre otros requisitos”, explicó al respecto, y refirió que deben presentar certificado de Buena Conducta de la Policía y constancia de que no se tienen antecedentes penales, entre otras cuestiones.
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Por su parte, Jaquelina Capriz, secretaria de la Asociación, coincidió en que pese a la ley provincial existente se debe hacer hincapié en la regularización del pago de las prestaciones por parte de las obras sociales, en la exigencia de capacitaciones a los cuidadores “para que estén bien formados, recibidos y que puedan tener monotributo”. Y agregó: “Hay muchas personas que trabajan en esto, que son cuidadoras de toda la vida, encontraron así una salida laboral y a lo mejor no pudieron estudiar, y lamentablemente les pagan la mitad de lo que se paga la hora porque no está empadronadas y están en negro”.
En este marco, hizo hincapié en tratar de capacitarse, porque hay una demanda concreta: “La población de adultos mayores es impresionante cómo ha avanzado, y para poder desempeñarnos tenemos que hacer un curso, y seguir estudiando para continuar aprendiendo”, remarcó, bregando porque además de la norma provincial haya una ley nacional que regule y, sobre todo, reconozca en todo el país la tarea que llevan adelante.
















