Transporte público
Domingo 23 de Septiembre de 2018

Con subsidios y desde 2002, creció un 70% el uso del colectivo

La tendencia se niveló en los últimos tres años cerca del pico de 1994, cuando irrumpió el remís, que quebró el cuasimonopolio del servicio de transporte

El transporte público en Paraná no goza de buena consideración, desde hace mucho tiempo. Junto con el estado de las calles, representa una de las mayores y permanentes demandas de mejoramiento por parte de los paranaenses. Vital para miles de personas que lo utilizan a diario, y actualmente con más de 140.000 tarjetas SUBE operativas, el sistema se debate desde hace varios días –como en todo el país– en torno a la incertidumbre acerca de lo que sucederá con el valor del boleto desde el primer día de 2019, cuando el gobierno nacional deje de enviar fondos a cada empresa para subsidiar costos.



Tal como había adelantado UNO, el recorte pondrá en crisis la actual composición de gastos de las empresas, e indudablemente presionará sobre el valor del boleto. Hoy, con la discusión aún no cerrada entre los mandatarios provinciales y el gobierno nacional por el proyecto de Presupuesto 2019, no hay aún indicios en relación a lo que pueda ocurrir con los subsidios; si finalmente las provincias, y eventualmente los municipios, se harán cargo de esas erogaciones para no afectar el bolsillo de los usuarios.


Esta medida de ajuste de la Nación, en el marco de las exigencia para un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), está a contrapelo de lo que ocurre en el mundo, donde se subsidia el transporte público para garantizar la movilidad de los ciudadanos. Implicará un recorte cercano a los 900 millones de pesos anuales en Entre Ríos que reciben las empresas del transporte urbano e interurbano.

De ese total, el 46% representa el volumen de subsidios a las empresas Mariano Moreno y ERSA. Esos aportes están compuestos por tres líneas: Sistema Integrado de Transporte Automotor (Sistau), que implica unos 60 millones de pesos anuales; el Régimen de Compensación Complementaria Provincial (CCP), con alrededor de 170 millones de pesos; y el aporte que se entrega a las empresas por el gasoil subsidiado, por lo que la Nación gira a las dos empresas paranaenses unos 200 millones de pesos anuales. Así, para las concesionarias, los subsidios nacionales representan unos 450 millones de pesos en el año. La quita de esos subsidios, tal como planteó UNO semanas atrás, dispararía el valor del pasaje por encima de los 35 pesos.

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El esquema de subsidios comenzó a instrumentarse a principios de siglo, tras la salida de la convertibilidad. Hasta entonces, el valor del boleto se definía sobre una ecuación en la que básicamente se confrontaban los costos operativos, dividido por la cantidad de pasajeros transportados. En 2002, el sistema público de pasajeros en Paraná tocó su piso histórico: se movilizaron solo 16 millones de pasajeros en el año. Desde entonces, el uso del colectivo creció casi un 70%. "El piso fue ese año, incluso con servicios recortados –hubo cortes de servicios desde las 22 y diagramas de emergencia, por entonces–, y posteriormente se fue recomponiendo. En los últimos tres años quedó nivelado en el orden de los 27 millones de pasajeros", confió a UNO el empresario local e integran te de la Federación Argentina de Transporte Automotor de Pasajeros (Fatap) Marcelo Lischet.



Tal como muestra el gráfico que ilustra la nota, el movimiento del sector había trepado a 30 millones de pasajeros en 1994, como el máximo registrado en el último cuarto de siglo. Desde entonces comenzó una merma, influenciada ese año por la irrupción del servicio de remises, un sistema desregulado que compitió directamente con los colectivos, quebró el cuasimonopolio del servicio de transporte y alteró definitivamente al otro servicio regulado por la Municipalidad: los taxis. De todos modos, la crisis de fines de los 90 y hasta 2002 caló hondo en el movimiento y arrojó cifras muy bajas para el transporte público.



A partir de 2002, la vieja ecuación de cálculos se modificó con la llegada de los subsidios, que permitieron un ascenso permanente de la cantidad de pasajeros, más allá de las críticas a la calidad del servicio. En 2004 ya se habían recuperado gran cantidad de pasajeros, rozando los 24 millones de tickets anuales.


La ampliación de servicios, con recorridos en horarios nocturnos instaurada en el último marco regulatorio –y vigentes desdef hace un par de meses– prometía encauzar nuevamente una tendencia creciente, luego de tres años de amesetamiento. Pero la crisis económica genera menos viajes: desde el sector vienen observando una baja en el uso en el último mes.



Según las estadísticas oficiales a las que tuvo acceso UNO, durante enero de este año se movilizaron en colectivos urbano de Paraná, 1.515.491 pasajeros; en febrero se registraron 1.727.301 viajes; en marzo, con el inicio del ciclo lectivo se totalizaron 2.522.643 viajes; abril escaló a 2.556.549 viajes. En el quinto mes del año se tocó el máximo: 2.588.614 viajes. Hacia junio fueron 2.464.798 tickets y en julio, 2.062.607 viajes. La tendencia marcaba una Cifra similar al año pasado, del orden de los 27 millones de pasajeros.


"El costo del pasaje de 2001 era el equivalente a un café, o a un litro de gasoil", comparó Lischet, al dar cuenta de lo que supone pensar un boleto sin subsidios. El proyecto de Presupuesto Nacional 2019 comenzó a ser debatido: en su artículo 111, especifica: "Derógase el último párrafo del artículo 5° del Decreto Nº 652 del 19 de abril de 2002 y déjanse sin efecto los convenios suscriptos entre la ex- Secretaría de Transporte y las jurisdicciones provinciales, por aplicación de esta norma". Hasta el momento, no existe uniformidad en torno a lo que hará cada provincia: si se hará cargo por sí sola, o si incluirá a los municipios involucrados.

Como dato a favor de la aceptación de esa transferencia hacia las provincias, es la supuesta transferencia de recursos vía coparticipación, por mayor recaudación de impuestos como Bienes Personales, suspensión de la aplicación de Ingresos Brutos, entre otros. Chaco y Mendoza fueron las únicas que anunciaron que se harán cargo; Río Negro adelantó que no destinará recursos; Córdoba cubriría la mitad, y el resto lo responsabilizaría a los municipios; Santa Fe no fijó postura, aunque no avala hacerse cargo. El esquema futuro del transporte urbano está atado a lo que ocurrirá en octubre con la votación en el Congreso del proyecto de Presupuesto, y también con la decisión política de cada uno de los mandatarios. Mientras tanto, a la par de la brutal devaluación y la disparada de costos, el servicio urbano en Paraná aumentará en menos de 10 días: la tarifa plana pasará de 12,40 a 14,85 pesos.

Desaparecerá también un subsidio municipal, que se había otorgado hasta octubre, para evitar que el boleto esté en 14,85 pesos, desde el primer aumento. Asimismo está pendiente una revisión tarifaria por el último reajuste paritario de los choferes, del 10,5%: los incrementos salariales, constan en actas, representan una nueva suba en los boletos. Los empresarios agregan a la ecuación los costos en dólares: la adquisición de 35 nuevas unidades fueron a precios dolarizados: cada vehículo pasó de 2,6 millones de dólares con un dólar a 25 pesos hace unos meses atrás, a 5 millones de dólares con su valor actual. El combustible también muestra su incidencia: hasta un 80% del consumo se paga el gasoil común a 12 pesos y el euro, a 14 pesos.

El resto, que representa un exceso de cupo, se abona al precio de surtidor. El recorte de fondos de Nación traerá consigo un nuevo esquema de tarifas, que incluye a los servicios urbanos –de menor tamaño– como Concordia, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, La Paz y Chajarí, y a los servicios provinciales, aunque en ellos los subsidios tienen una relevancia menor, del orden del 30% a 40% del total del la estructura de costos de las empresas. La definición del nuevo modelo, aún está pendiente.

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