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Ante la demanda constante, hay más comercios que venden ropa

Pese a la pérdida del poder adquisitivo y los elevados precios del sector, hoy el rubro indumentaria es uno de los más dinámicos y evidencia una alta demanda.

Domingo 30 de Octubre de 2022

En las cinco cuadras de las Peatonal de Paraná hay unos 75 negocios que venden indumentaria para gente joven y adulta. En las cuadras paralelas y perpendiculares que integran el microcentro se suman muchas más. Y se multiplican también en los distintos barrios, incluso en los más remotos. Más allá de que vendan más durante un mes que otro, en general todos logran sostener su actividad comercial para mantener sus puertas abiertas, lo que da cuenta de una demanda constante en un rubro que no está contemplado entre los de primera necesidad, y que es el que mayores aumentos de precios acumula en lo que va del año, incluso superando al Índice de Precios al Consumidor (IPC): en septiembre subió 10,6%, muy por encima del 6,2% de la inflación promedio; y junto con el calzado, lleva casi 120% en el último año.

Esto evidencia que, más allá de la crisis, siempre hay clientes dispuestos a gastar dinero o endeudarse para comprarse periódicamente al menos una prenda nueva, que va más allá de cubrir la necesidad de vestirse, ya que en general el grueso de los consumidores del rubro textil tienen en su casa qué ponerse.

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La demanda de ropa en Paraná es sostenida

La demanda de ropa en Paraná es sostenida

Que constantemente se busque lucir algo que se incorpora recientemente al placard tiene diversas explicaciones. Rocío Basso, quien se dedica a la venta de indumentaria desde hace casi 24 años y es propietaria de una tienda en calle Almafuerte, opinó al respecto: “En mi caso, vendo ropa para mujeres, y hay un montón de motivos por los cuales mis clientas adquieren algo nuevo. Está la mujer que simplemente se quiere sentir bien comprándose algo. Están las que buscan agradar a su pareja usando algo que estrenan; pero a la vez se ven muchas mujeres solas que se quieren sentir más lindas, sobre todo cuando se acaban de separar y quieren estar arregladas, principalmente si salen más que antes. Y la que menos se ve, es la que viene a comprar algo por necesidad. Y hay además casos en los que subieron de peso a partir de la pandemia y tienen que renovar su vestuario”.

Asimismo, observó: “Hay mujeres que son muy competitivas y si hay algo que se pone de moda, todas lo quieren: si alguien usa un jean roto, otras también se lo compran; si una persona se llevó un blazer, un montón más lo ven y quieren tener uno. Por otra parte, la mujeres en general es muy impulsiva para gastar y elige la ropa para satisfacer ese impulso de comprarse algo”.

Rocío a su vez reflexionó: “La moda hoy en día va cambiando mucho y la mujer está más actualizada, porque se siente más libre que antes. Hace más de 20 años que estoy en el rubro y puedo decir que hoy en día es impresionante cómo compran ropa. Hoy hay mujeres que vienen y dicen que con lo que está pasando quieren sentirse bien y se quieren renovar. Estamos en épocas de mucho cambio, y ellas quieren cambiar”.

Por su parte, Sebastián Sigal, licenciado en Psicología especialista en diferentes tratamientos, consultor y capacitador, observó: “Creo que hay una relación entre la autoestima y la ropa, en una sociedad en la que reina la imagen. Existe la fantasía de que la ropa mejora la autoestima, y la persona tiene una sensación de mejoría cuando está bien vestida o luce una prenda nueva. Con ese cambio de aspecto o usando algo que le queda bien, al margen de lo estético, la hace sentir más competente para muchas cosas”.

A esta tendencia, se suman cada vez más hombres que se preocupan por su imagen y renuevan su vestuario a menudo. Sobre este punto, el especialista analizó: “Antes, con modelos de sociedad más machistas, el hombre tenía una atracción por el solo hecho de ser hombre. Hoy, que hay una merma de estos modelos, el hombre también tiene que ganarse un lugar desde lo estético y su autoestima está más vinculada a cómo se ve. En la actualidad también compite a nivel estético para tener la aceptación de los otros en distintos niveles”.

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Muchos intentan sentirse mejor renovando su vestuario

Muchos intentan sentirse mejor renovando su vestuario

Sobre los dictados de la moda, refirió: “Las personas tienden a copiar lo que hacen los otros, y esto es algo histórico. Es difícil ser diferente a la mayoría, porque la misma mayoría tracciona a los que son diferentes a que sean como ellos; y a la vez la minoría muchas veces quiere pertenecer, porque hay como una idea de que lo que hace la mayoría es lo correcto y esta bien. Esta es una idea ancestral para no sentirse expulsado, y este es el juego que hacen las marcas, las modas y demás”.

Ingrid Williams, licenciada en Psicología y doctorada en Psicoterapia Sistémica, Relacional y Familiar, también aportó su mirada sobre este tema y reflexionó: “Hay una moda en todos lados impuesta por el mercado, pero en algunos lugares tiene más adhesión. Acá en la Argentina somos más elitistas y estamos más pendientes de la moda. En Europa cada uno se viste como quiere y veo más libertad para usar o no lo que propone la moda. Hay que encontrar un estilo con el que uno se sienta bien”.

¿Es adictivo comprar ropa?

Acerca de si el impulso por comprar prendas de vestir puede convertirse en una adicción, Williams explicó: “Más allá de la necesidad de estar vestido y adquirir una prenda con este fin, hay gente cuya personalidad la lleva a ser más compulsiva para comprarse ropa”.

“Muchas veces tiene que ver con las nuevas adicciones del siglo XXI, vinculadas al juego, la comida, la compra compulsiva por Internet, entre otras. Son nuevas adicciones conductuales, formas que tenemos los seres humanos de compensar un vacío, en este caso con algo material; hay una necesidad de algo que uno lo llena con la ropa”, evaluó por último, a modo de conclusión.

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