Los locales que alquilan y venden disfraces en Paraná habitualmente comenzaban a registrar una mayor demanda en esta época en años anteriores, debido a la proximidad de la Fiesta de Disfraces, sobre la que se espera aún alguna definición de parte de los organizadores, que podría anunciarse la semana que viene.
La crisis obliga a los locales de alquiler y venta de disfraces a reinventarse
Si bien es una fecha fuerte para el rubro, gracias a este multitudinario evento que se realiza desde hace 20 años en la capital entrerriana y recibe a miles de visitantes de otras provincias e incluso de países limítrofes, también durante el año suelen trabajar de manera sostenida ante la demanda de trajes para los actos escolares en las fechas patrias, los festejos del nivel Inicial, y para fiestas familiares o cumpleaños en los que se puso de moda disfrazarse, actividades que también se suspendieron desde marzo en adelante debido a la pandemia.
En este marco, sumidos en una crisis que afecta a distintas actividades, los comerciantes del rubro procuran buscar alguna alternativa para poder seguir adelante, aunque hasta ahora nada alcanza para mitigar el nulo o escaso movimiento en el sector.
Stella es propietaria de una de los comercios tradicionales que alquilan y venden disfraces a nivel local, situado en calle Racedo, y contó a UNO: “Tenemos cerrado el negocio y no estamos yendo, al menos que alguien nos haga algún encargue por las redes sociales o por WhatsApp. Tomamos esta determinación porque no se puede circular, no hay movimiento y la gente no se puede probar los trajes, al menos por ahora y por un tiempo. No sé para cuándo va a estar la situación así”.
“Hace unos 20 años que tengo el local y la verdad es que no recuerdo otra crisis como esta. Nos afectó un 100% esta situación, nos partió al medio, pero lo primero es cuidar nuestra salud y estar con el público es muy riesgoso”, señaló resignada.
En su caso, aseguró que la mayor demanda que se da en su comercio son los alquileres y ventas de atuendos para los niños, y la actividad se complementa con la demanda que surge previo a la Fiesta de Disfraces. Sobre este punto, explicó: “Estamos viviendo el día a día. No sé nada sobre lo qué pasará este año con la Fiesta de Disfraces, que sumaba movimiento, pero nuestro fuerte eran sobre todo de las fiestas escolares de la fechas patrias como el 25 de Mayo, el 20 de Junio, el 9 de Julio, el 17 de Agosto y demás, y también las fiestas de los jardincitos, del Día del Niño, de la Primavera y alguna otra”.
Para sopesar la baja en la demanda y atento a las necesidades y las modas de estos tiempos, en el comercio de Stella comenzaron a ofrecer pijamas temáticos para niños. Son enteritos con capuchas de unicornio, o de mono o de cerdo, y también de otros personajes de los dibujos animados que además de abrigarlos les permiten caracterizarse de algún modo. “Nos estamos reinsertando de esta manera y tratando de que las gente nos compre por Facebook, Instagram o por wsp y lo enviamos a domicilio, pero está todo difícil, porque no hay dinero”, indicó. Acto seguido, aseveró: “Se vende uno que otro pijama y algunas otras cositas si alguno hace en su casa un festejo de cumpleaños muy íntimo con su papá y su mamá y le compran un vestido, un traje de superhéroe o una vestimenta de algún personaje famoso”.
Asimismo, aclaró: “A los niños no lo podemos recibir en el local ni se pueden probar, pero con las medidas que nos pasan las mamás hechas desde los pies a los hombros y de la cintura, podemos ver qué talle necesita, o si vienen y traen otro prenda del chico también se puede medir”.
Guido Ponce de León es desde hace una década uno de los dueños de un cotillón y salón de venta y alquiler de disfraces en calle Fray Mocho, casi Almafuerte, y refirió: “Vendemos todo lo que son insumos para disfraces de niños y adultos y desde enero abrimos una casa exclusiva de disfraces, donde tenemos producción propia de este tipo de productos”.
“Básicamente nos impactó mucho la pandemia, porque casualmente a principios de este año preparamos todo para mudarnos de local, hicimos todo nuevo. Después de todo el trabajo y la inversión que pusimos en esta nueva estructura, por esta situación no se alquila ni se vende nada de disfraces”, dijo, y agregó: “En definitiva, está mal todo el comercio en sí, no solo de este rubro. Lo que pasa es que lo de los disfraces es como una entrada aparte que siempre ayuda cuando hay actos escolares o cuando hay algunas fiestas familiares, que se hacen mucho de disfraces ahora, y siempre algo se mueve. Y cuando está la Fiesta de Disfraces es nuestra venta más importante en el año y también se genera un incremento en el movimiento en la mayoría de los comercios de la mayoría de los rubros la ciudad, que venden más debido a la gran cantidad de gente que viene a Paraná. En cambio, ahora es poco y nada”.
Según mencionó, las ventas de artículos de cotillón tampoco alcanzan para moderar de algún modo la baja de los ingresos por los disfraces, y al respecto sostuvo: “Las ventas en general bajaron alrededor de un 60% por lo menos. Lo que se está vendiendo es solo lo que es comestible: insumos para hacer tortas o postres, bizcochuelos, dulce de leche; después el resto de lo que es globos, velas y todo lo que implica una fiesta familiar está muy parado”.
“En este contexto que estamos viviendo, lamentablemente no hay ayuda de nadie, porque ni siquiera logramos que nos hayan bajado los impuestos. Nosotros tenemos empleados y está todo muy difícil. Vamos tratando de sacar ideas innovadoras, buscando todo el tiempo tener nuevos proveedores para acceder a mejores precios y de a poquito lo vamos sobrellevando como podemos”, concluyó el comerciante.
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