Claudia Bottegal, licenciada en Psicología y directora de la Casa del Joven, dijo que los tratamientos, intervenciones y dispositivos que realizan multiplican la cantidad de consultas, y agregó: “Hoy podemos decir que tenemos un promedio, con abordajes de la institución, de entre 300 y 400 historias clínicas de jóvenes”.
Junto a Fernanda Stefoni y Laura Ríos, integrantes del equipo de trabajo, Bottegal explicó que también reciben interconsultas de otros departamentos de la provincia, y que en Entre Ríos no hay otro lugar con las características de la Casa del Joven. En la institución, la salud mental no solo es pensada desde la problemática en sí, sino desde el lugar por donde transita el joven como la escuela, el centro de salud, su comunidad o el barrio. “Las problemáticas que antes se presentaban a los 18 años, hoy comienzan a darse a los 13”, dijo Bottegal. Entre otras, mencionó a las dificultades en la relación con los padres, con la ley, con la escuela, y en cuestiones de violencia o entre pares. “Antes eran problemáticas que se presentaban a los 16, a los 17 años. Tiene que ver con cómo es mirada la infancia y la adolescencia, y es cultural porque los tiempos se aceleran, se crean figuras que los representan como adultos y donde se espera de los chicos una respuesta y un entendimiento como tales”, agregó.
Habló también de que hay ciertas expectativas de que el joven pueda resolver sus cuestiones como si tuviera otra edad mayor. “La figura que los representa como adultos también se corre del lugar esperado donde a veces se trata de alguien que no ha podido transitar experiencias de infancia. Así se corre la autoridad como sostén. Los padres llegan a la institución y no saben si hay que poner un límite con firmeza, con autoridad o de manera autoritaria”, dijo.
Stefoni, por su parte detalló la función de los talleres que desarrollan en la Casa del Joven y su importancia: “En ellos pueden crear vínculos más complejos junto a otros en situaciones similares, pero no idénticas, y eso promueve a la salud”. Así, llevan adelante actividades recreativas y otras ligadas a intervenciones frente a problemáticas determinadas, como el encuentro Historias del Pan en el que asisten chicos que están en conflicto con la ley.
“Hoy hay diversidad de problemáticas. No se puede pensar la salud mental sin el concepto de derecho. Los dispositivos que se suman y se piensan, tienen que ver con esta lógica. Tenemos por ejemplo, una imprenta que fue un logro y generó la posibilidad de crear un espacio para que ellos puedan transmitir desde la escritura lo que les pasa y lo que piensan”, destacó Bottegal.
Contaron que frente a los desafíos, la salud mental no está pensada solo desde la patología, sino desde la posibilidad de generar un espacio para transitar los obstáculos que los jóvenes tienen.
Un espacio para la consulta
La Casa del Joven aborda las problemáticas de aquellos que tienen entre 13 y 21 años. Es un espacio de alojamiento, no de residencia, donde padres, hospitales, centros de salud, escuelas, y los mismos chicos, llegan por consultas e inquietudes.
Allí pueden acceden a diversos dispositivos grupales y tratamientos individuales e institucionales entre otros diferentes modos de abordar la situación por la que atraviesan, desde la salud mental.
Festejarán con intervenciones artísticas
Encuentro. Brindan la posibilidad de compartir experiencias. Foto Gentileza: Casa del Joven














