Miradas
Martes 03 de Julio de 2018

Proyectar y diagnosticar da sus frutos

Los ciudadanos de a pie creemos que cuando una persona se postula para un cargo público o es elegida para una función pública, como puede ser ejercer un cargo ejecutivo o legislativo, o privado, por ejemplo la dirección técnica de una selección, ya sea de fútbol o básquet por citar dos deportes populares, tiene un proyecto, cuenta con un diagnóstico y sabe cómo encontrar las soluciones a los desafíos para los que, se supone, se preparó. Es seguro que no contar con un programa de mediano y largo plazo puede llevar al naufragio a cualquier proyecto, por más ambicioso que aquel sea.
Un ejemplo que podemos citar es el actual presidente Mauricio Macri, el hombre que encabeza, como a él le gusta decir, "el mejor equipo de los últimos 50 años". Macri siempre sostuvo que tenía un proyecto con soluciones para los problemas de los argentinos, pero con políticas distintas a las que está aplicando.
El ingeniero dijo en campaña que en su gobierno "los trabajadores no iban a pagar más el impuesto a las Ganancias", que iba a "crear trabajo, cuidando el que tenemos". Hoy, al menos en estos dos temas que fueron con los que más se atacó a la gestión kirchnerista, se paga más por el impuesto a las Ganancias, y el nivel de empleo, en cantidad de trabajadores asalariados en el sector privado y por habitante, todavía está por debajo de los niveles de noviembre de 2015, último mes del segundo mandato de Cristina Fernández. En el Estado, es de público conocimiento el "ajuste" que se está "ejecutando".
Macri también aseguró que no iba a haber "acuerdo con el FMI ni tarifazos", que no se pensaba "ajustar" ni "recortar la obra pública". No vale la pena hacer aclaraciones, pero está sucediendo todo lo contrario. También el expresidente de Boca aseguró que "iba a lograr una Argentina con pobreza cero; poner en marcha el plan de infraestructura más importante de la historia; construir 3.000 jardines de infantes y entregar 1 millón de créditos hipotecarios", entre otras promesas vanas.
La pobreza según el Indec y la UCA sigue en aumento. Sobre los jardines de infantes, la presidenta de la asociación civil Bajo la Lupa, Margarita Stolbizer, presentó una denuncia penal para que se investigue la presunta administración fraudulenta de fondos en la construcción de esas aulas, porque el plan cambió su objetivo de 3.000 jardines a 10.000 aulas que se iban a añadir en instituciones ya existentes.
En el caso de los créditos hipotecarios, la promesa incluía que estos se dieran con tasa cero, pero quedó en la nada.
Cuando no hay un proyecto o se miente los resultados no son los esperados. Una muestra de esto puede ser lo que sucedió en este Mundial, donde Jorge Sampaoli no pudo plasmar nunca una idea de juego, una estrategia, por falta de tiempo para desarrollar una idea, un concepto de juego. El técnico santafesino asumió sin un plan, sin un estilo de juego. Es más, en su libro (Mis latidos. Ideas sobre la cultura del juego) afirmó que prefiere improvisar ("odio la planificación, si planifico, me pongo en el lugar de un oficinista"). En el fútbol la planificación es todo. No se puede jugar contra todos los rivales igual. Hay selecciones a las que se les puede jugar con tres defensores, a otras con tres delanteros y con un mediocampo bien poblado. Para improvisar hay que ser muy inteligente.
No planificar deja todo librado a la suerte y provoca más tristeza que alegrías. También genera la ilusión de que se dio en la tecla y que se hizo lo correcto, cuando no fue así. Así como en el gobierno actual uno no vislumbra un plan para mejorar la situación social de los trabajadores, en la AFA sucede lo mismo. Desde aquella escandalosa elección de autoridades que arrojó un salomónico empate 38 a 38, todo está más podrido. A esta altura de la situación, es más que claro que en la política y en el fútbol, no alcanza con proclamar que se tienen los recursos para concretar las ansiadas soluciones a "los males del país", sino que hay que ponerlos en práctica y exhibir resultados. Si no me cree a mí, créale al ingenio popular que supo plasmar con sabiduría y picardía una metáfora de la situación económica con una postal de la eliminación argentina del Mundial de Rusia. En la imagen se ve a desesperados jugadores argentinos correr "de atrás" a Mbapé. La comparación aludía a que el jugador francés era el dólar y los jugadores argentinos, el Gobierno.

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