Miradas

Los incendios como parte de un modelo

Los incendios en el delta del río Paraná son una de las caras visibles de la tragedia que provoca el modelo productivo.

Domingo 21 de Agosto de 2022

Los incendios imparables en el delta del río Paraná son apenas una de las caras visibles del cambio climático y de todas las grandes modificaciones en el ambiente que provoca cada día, desde hace décadas, el modelo económico productivo hegemónico.

En este caso es tan visible que no puede permanecer oculto. Las columnas de humo que se elevan desde las islas son tan enormes que se ven desde cualquier ventana o balcón de una ciudad ribereña. Con el viento, viajan decenas de kilómetros y se meten por las calles de las ciudades, las plazas y los patios. El olor a quemado impregna las fosas nasales, irrita la vista, hace toser. Es la materialidad de las consecuencias del modelo.

Pero no siempre sucede esto. Cuando los humedales no ardan, las prácticas productivas dominantes seguirán vigentes y provocando muerte aunque no sea tan visible como el rojo del fuego en la noche. Los recursos naturales seguirán siendo extraídos todo lo posible. Seguirá siendo arrasado el suelo, arruinada la biodiversidad, acorralada la fauna, intoxicadas las comunidades rurales por efecto de los agrotóxicos y todo lo que viene de la mano de la necesidad de exportar granos y, en algún momento, obtener dólares.

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Aparecen así los productores rurales como los responsables del extractivismo y de expandir la frontera agrícola y trasladar la ganadería hasta las islas y quemar los pastizales y todo lo demás. El ministro de Ambiente, Juan Cabandié, dijo algo parecido a esto hace unos días: “Tenemos que irnos al año 94, cuando Argentina toma el modelo sojero y empieza a capitalizar cada vez más el monocultivo en las provincias de Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe, cuando la soja expulsó al ganado del continente a las islas del delta del Paraná". Y dijo también que hay “avaricia del sector productivo”, porque no espera “que se renueven naturalmente las pasturas” o no se conforman con la superficie de pastoreo para el ganado y “queman pajonales, para renovarlos antes de las lluvias de primavera".

A lo que describe Cabandié hay que agregarle la parte de la responsabilidad del Estado, no solo promoviendo esta matriz productiva, sino también dependiendo de ella a través de los distintos gobiernos.

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Lo mismo que el monocultivo, la extracción de hidrocarburos también provoca daños en el ambiente. Entre Ríos contribuye a esto con las arenas silíceas. Recientemente el Superior Tribunal de Justicia (STJ) dejó firme un fallo favorable a un amparo ambiental presentado por la fundación Cauce y la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) y el gobierno no puede autorizar canteras ni plantas de lavado hasta tanto se concluya el estudio de impacto ambiental en la zona de Ibicuy.

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“Entre Ríos es la principal proveedora de arenas silíceas para el fracking en Vaca Muerta”, afirma la fundación Cauce. Agrega que hay una veintena de emprendimientos mineros en el territorio provincial y, según datos oficiales, el 80% del total de la producción argentina de 2018 corresponde a Entre Ríos, principalmente a Islas del Ibicuy y Diamante. En Vaca Muerta, la arena entrerriana se utiliza para mantener abiertas las fracturas hidráulicas de pozos de petróleo y de gas. Contradictoriamente, Entre Ríos se convirtió por ley en 2017 en “provincia libre de fracking”. Este tema no es tan visible como el humo, pero hay un video de la fundación ambientalista que describe la situación.

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El mismo modelo productivo llevó a la reducción del bosque nativo en la provincia, a razón de 3.000 hectáreas por año en las tierras altas. Provoca episodios de intoxicación con agrotóxicos en las escuelas rurales y casos de cáncer infantil en las localidades del campo. Esto tampoco es tan visible como el humo.

La bajante histórica del río Paraná y la sequía prolongada, consecuencias del cambio climático, más la mano que enciende el fuego, provocan los incendios que hoy vemos. No se trata de algo aislado, sino una parte de un modelo que mata los humedales, destruye la biodiversidad y envenena a los seres humanos.

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