Hoy por Hoy
Lunes 19 de Febrero de 2018

¿La semana laboral que se viene?

En Europa se publicó, días atrás, un artículo periodístico que habla del sistema laboral en aquella parte del mundo. Pero haciendo hincapié, sobre todo, en Alemania.

Un jefe de recursos humanos que contrata personal para un banco hace poco se quejaba de los "millennials" que buscan trabajo. Contaba que en la entrevista de trabajo preguntan cosas como: "¿Puedo tomarme los viernes a la tarde para ir a yoga?".

Las encuestas demuestran hace años que la mayoría de los millennials, tanto hombres como mujeres, no quieren trabajar todo el día. En estudios recientes de Deloitte y del sitioweb de seguimiento profesional Comparably, los empleados más jóvenes le dan más importancia al "equilibrio trabajo/vida personal" que a su progreso profesional.

Los millennials quieren llegar a casa a tiempo para estar con sus hijos, o al menos para jugar un rato con la "play". Durante la crisis económica si a un empleador le preguntaban por el yoga, el CV del candidato simplemente iba a parar al tacho de basura. Siempre había alguien más desesperado por trabajar.

Pero ahora eso está cambiando: con el crecimiento de la economía global a su ritmo más alto desde 2011, escasean los candidatos con la adecuada capacitación. Al fin, los trabajadores pueden tener exigencias. IG Metall, el sindicato más grande de Alemania, acaba de cerrar un acuerdo que permite a sus miembros trabajar semanas de 28 horas a lo largo de dos años como máximo, en general el período en que tienen hijos pequeños.

El cuidado de los hijos claramente ya no es un tema solo de las mujeres alemanas: la mayoría de los miembros del IG Metall son hombres.

Es cierto que Alemania actualmente es como un paraíso para los trabajadores. Pero si otras economías siguen creciendo, las jornadas laborales pronto también se convertirán en un tema de agenda. Durante los auges, más gente quiere cambiar dinero por tiempo.

La crisis pos-2008 terminó. Los salarios promedio otra vez están por encima de los niveles precrisis en todos los países desarrollados, salvo Gran Bretaña y Grecia. La tasa de desempleo de la eurozona es la más baja y el crecimiento salarial en Estados Unidos es el más rápido desde 2009.

En cuanto a cómo hacer para mantener un buen equilibrio trabajo/vida personal, los gurúes de la autoayuda tienden a dar consejos: abandone Facebook, ignore la mayoría de los correos electrónicos, instale una aplicación de meditación, etc. Sin embargo, Anne-Marie Slaughter asegura en su libro Unfinished Business, que no es el trabajador individual el que necesita un cambio, sino el sistema.

En esto, Alemania marca tendencia. En 1960, el año laboral de un empleado promedio de Alemania Occidental era de 2.163 horas. Hoy, es de 1.363 horas, la menor cantidad de todos los países desarrollados. Y cuando los alemanes vuelven a casa a media tarde, muchos de ellos quedan genuinamente libres. Muchas de las principales empresas germanas obligadas por los ajustados mercados laborales a mantener contentos a sus empleados limitan los correos electrónicos después del horario laboral. Daimler hasta automáticamente borra los mensajes electrónicos a empleados que están de vacaciones.

Otros países tradicionalmente adictos al trabajo también están tratando de bajar los decibeles. Corea del Sur, China y Tailandia ya limitaron las tareas escolares, aunque claramente no lo suficiente: muchos padres chinos se están rebelando contra la idea de tener que dedicar un rato de todas las noches a hacer los deberes de trigonometría con sus hijos. Ahora el gobierno de Corea del Sur quiere reducir las horas de trabajo anuales promedio a menos de 1.800, comparado con las 2.069 de 2016.

El futuro del trabajo podría parecerse más a Alemania: jornadas laborales más cortas, alta productividad y el negocio del yoga en pleno auge. ¿Será lo que viene para Argentina?

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