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La música vuelve en surcos negros

Domingo 10 de Marzo de 2019

En la década del 90 apareció el formato de CD para la música y fue una explosión tan grande que repercutió fuertemente en los demás formatos en los que se escuchaba hasta ese momento. Los cassettes y los discos de vinilo desaparecieron de las bateas de las disquerías como en los finales de los 70 el viejo magazine pasó a la historia. La llegada de la web a nivel mundial también pegó fuertemente en los formatos físicos de almacenar música. Nasper fue el primer sitio dedicado íntegramente a la música, desde donde se podía descargar todo. Todo estaba ahí y era la panacea de los melómanos.

Con el tiempo fueron surgiendo nuevos sitios, blogs, apareció youtube con videos, llegó spotify, donde sí está todo. Pero, ante tanto auge de lugares, sitios y formatos, una "tribu" aguantó ese avance en silencio, conservando sus vinilos, joyas circulares, la mayoría en negro. Joyas que abarcan todo, desde un buen sonido hasta todo el arte de las tapas, muchos incluyendo insert con letras y todo tipo de información, fotos de los músicos o las bandas. Y fueron reapareciendo poco a poco, formando grupos de canje o venta, intercambiando conocimientos o buscando info sobre "¿sabés quien puede tener Machine Head de Purple?" o cualquier otro disco que querían.

La movida creció nuevamente, a punto tal que las grandes compañías grabadoras comenzaron a reeditar discos o lanzar nuevas obras también en este formato En las ciudades de nuestra provincia sabemos quiénes andan con los discos bajo el brazo y se dan intercambios personales, pero en Buenos Aires, La Plata y en algunas otras ciudades grandes existen ferias en las plazas durante los fines de semana que son disquerías al aire libre. Puestos y puestos ofreciendo discos usados a buen precio, la mayoría impecables o catalogados según sus estados. Además, surgieron en Facebook grupos de venta y canje, donde se encuentran miles de coleccionistas mostrando sus "joyas" para admiración o envidia de otros, pero también buscando esas joyas para intercambiar. Una clara muestra del resurgimiento. Junto a esto, aparecieron también los grupos de los equipos de audio para escuchar, volvieron a fabricar las bandejas para hacerlo y el vinilo volvió a su reinado, que permaneció en silencio hasta que el nuevo siglo comenzó a caminar.

Los precios de los usados van desde los 200 pesos hasta los 2.000, aunque algunos exceden esas cifras de acuerdo a sus rarezas o demandas. Entre los más caros están los de los Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que llegan a las cinco cifras de acuerdo a su estado de conservación. Para esto se tiene en cuenta el disco en sí, que debe estar impecable y la tapa, sin marcas, en perfectas condiciones y con sus inserts correspondientes. Hace poco, UNO TV (https://www.facebook.com/unoentrerios/ videos/2204344789825678/) realizó una linda nota en una librería paranaense que anexó la venta de discos usados. Ahí está la explicación clara de cómo se cuidan, cómo se limpian y disfrutan. El formato de surcos negros, en su mayoría, está de vuelta, para gusto de aquellos que disfrutamos de esta pasión, dando cuidado y emocionándonos cuando la púa se apoya en el surco y aparecen los primeros acordes.

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