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La doble vara que se usa en la Argentina

Habrá que reflexionar por los actos que cuestionan en el pasado y se tratan de minimizar en el presente. No debería existir una doble vara

Viernes 18 de Junio de 2021

En tiempos de pandemia, se debería mantener la coherencia y responsabilidad. Los que gobiernan, los que están en la oposición y la población. Sin embargo, siguen apareciendo las miserias humanas de muchos, la politización e ideologización, cuando todo eso debería pasar a un segundo plano. En ese marco, es llamativo como se impone una doble vara.

En las últimas horas surgió el debate sobre los valores que se difunden en los medios de comunicación. UNO publicó este miércoles, que un policía encontró y devolvió una billetera con 12.000 pesos. El sargento de Paraná, buscó a su dueño y se la entregó. Hizo lo que correspondía, sí. Se lo debe aplaudir?. Ahí está el tema, parte de la comunidad salió a bancar el gesto, tal vez por la falta de valores que sobrevuelan desde arriba hacia abajo en estos tiempos en la Argentina.

Otros, los menos, cuestionaron la publicación, por el solo hecho de destacar algo que debe ser normal. No hizo más que lo que correspondía.

La doble vara de la moral, se aplica de muchas maneras. Grupos y sectores se posicionan según sus conveniencias y –también- sus intereses.

Tal vez es cierto, el policía no hizo ningún acto heroico al devolver algo que no era suyo. Pero esto habla a las claras, que hay una crisis de valores.

Lo que muchas veces me hace ruido, es cómo desde algunos sectores políticos se trata de justificar o al menos olvidar rápidamente ciertas acciones repugnantes. Por ejemplo, si un policía o cualquier otro ciudadano roba o es condenado por corrupción, se lo convierte en delincuente, tal como dice la ley.

Sin embargo en la comunidad de algunos políticos, el que es condenado por robo o corrupción, siempre se le dará una nueva oportunidad. Es por eso, que en Entre Ríos y otras partes de la Argentina, tenemos intendentes u otras autoridades que gozan del derecho de administrar nuevamente los bienes del Estado.

Un caso emblemático, es el del delincuente de Amado Boudou, exvicepresidente de la Nación, condenado por corrupción, cuya sentencia fue confirmada hasta por la propia Corte de Suprema. Sin embargo, hay un sector político que a este hombre le trata de lavar en sus culpas, convocándolo para que hable de economía o de causas inventadas en la Justicia. Incluso en una universidad pública dio cátedra, claro no de cómo robar en el Estado. La doble vara se usa según las conveniencias.

Lo mismo debería decirse de exfuncionarios o autoridades del gobierno Macrista. Si son condenados, que les caiga todo el peso de la ley, sin contemplar su pensamiento o color de ojos. Se es delincuente, no importa si es de derecha o de izquierda.

Hablando de gestos y acciones. Cuando un gobierno ajusta y no paga lo que corresponde a los jubilados, es una medida repudiable, que llega incluso a entender el malestar de la gente que arroja piedras en el Congreso. Pero cuando se ajusta a los jubilados en otro gobierno, y se lo disfraza de una decisión solidaria, con argumentos irrisorios, se aplica la doble vara para la misma acción: joder a los jubilados.

Cuando un ministro “negreaba” a una trabajadora particular, era un acto descalificatorio, pero cuando una funcionaria del Inadi hace lo mismo, pagándole, además, con dineros públicos, justificamos el mismo acto, por pertenecer a nuestra ideología. La doble vara siempre se utilizará, según nuestra ideología.

Cuando un presidente tiene innumerables problemas con la comunidad y la misma le hacía sentir el rigor de su mal gobierno con movilizaciones o reclamos en actos públicos, eran acciones justificadas por la gravedad de la situación social que se vivía –por ejemplo, en el gobierno de Mauricio Macri. Cuando un presidente sufre lo mismo, en un marco de crisis económica, laboral, sanitaria y social, es afectar la institucionalidad del mandatario. La doble vara, según esa visión, se debe defender a rajatabla los intentos de reclamos al presidente Alberto Fernández.

De alguna manera, lo que está mal hoy, debería haber estado mal, antes. Repudiar la violencia, las agresiones, la afectación de la institucionalidad, el respeto a la envestidura. Nada da derecho a nadie a sufrir un escrache, ahora y antes, por más que existan razones lógicas para reclamar.

El derecho a exigir mejoras, siempre estará. De allí a romper, atacar, prender fuego, hay un largo trecho. De allí es que muchos hoy están probando del mismo veneno que en el pasado promocionaron y fomentaron.

No se debe permitir alterar un acto institucional oficial del Presidente Fernández, como tampoco debió ser del de Macri. No se justifica en medio de la pandemia, hablar que el que gobierna este país es la vicepresidenta. No es bueno gritar, como pasó: Macri basura, vos sos la dictadura.

Está mal, muy mal achicar un ministerio de Salud y llevarlo a secretaría, como está pésimo y es hasta delictivo, hacer un vacunatorio vip.

Esta mal cerrar las escuelas y la presencialidad, por cuestiones sanitarias, cuando en verdad eran políticas. Y está mal dejar abierto los casinos.

Tal vez esto se soluciona con mayor coherencia, mejores gestiones de gobierno, y por sobre todo escuchando los reclamos de la población. La doble vara, en la Argentina no es un buen ejemplo, ni ahora, ni antes.

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