Secciones
Opinión

El problema son las redes sociales

Los filtros para retocar las fotos no alcanzan para ocultar los problemas que, más de una vez, ocultan las redes sociales.

Viernes 20 de Diciembre de 2019

“Quiero confirmar que no están separados Nico Vázquez y Gimena Accardi”, contó este viernes Matías Martin en el programa de radio Basta que conduce hace 18 años en la porteña Metro 95.1 luego de que la pareja se volviera tendencia en Twitter.

La noticia falsa comenzó a circular porque un creativo armó un video contando la historia de la ruptura, muy creíble, y recién en los últimos segundos aclaró con un Gif de Homero Simpson despertándose de una pesadilla con la leyenda “te lo creíste”.

La actriz publicó en Twitter “como ya nadie ve un minuto de un video en redes sociales, nadie llega a ver el final de este video pedorro que inventó un nabo para hacerse viral, entonces acá les dejo el final, así no lo tienen que ver entero”. Enojada, agregó: “Este es el remate del chiste pésimo. Buen finde!”.

Me doy el lujo de abrir esta columna de opinión con una no noticia del corazón aprovechando que hace exactamente un mes la página de Facebook Paraná hacia el Mundo me calificó como pseudoperiodista.

También intentaré aprovechar esta segunda mitad del texto para contarles que cada vez más personalidades señalan que las redes sociales sirven para mostrar una realidad distorsionada.

Cualquiera puede abrir una cuenta, en Facebook por ejemplo, y subir fotos hermosas de Paraná sin tener en cuenta el contexto: que el agua del río está contaminada porque los arroyos colapsaron de basura y líquidos cloacales.

“Impresionante atardecer desde el Thompson, único”, anuncia el texto que acompaña la imagen idílica con el sol enfurecido cayendo sobre el oeste de la ciudad. Lo que resta contar es que desde hace años la playa del complejo municipal está clausurada porque tirarse un chapuzón en pleno verano puede acarrear enfermedades.

Hace tres semanas subieron a YouTube la charla de Santiago Bilinkis TedxRío de La Plata titulada: Cómo nos manipulan las redes sociales en donde narra la investigación que realizó, para escribir su último libro, para contar lo que nos está pasando con la tecnología.

Llegó a la conclusión que nada es casual, que los dispositivos digitales y el volumen de los datos están creando una vía nueva para aprovechar las vulnerabilidades de nuestra mente detectadas por la Economía del Comportamiento, la psicología y la neurociencia.

El emprendedor, escritor y tecnólogo dividió el análisis en dos: a escala social sobresalen “los intentos por manipular elecciones, la proliferación de noticias falsas y el agrandamiento de todas las grietas”. En cuanto a la órbita personal: “padres que no vemos a nuestros hijos y al revés, reuniones en donde cada uno está más preocupado por lo que pasa en las pantallas que en lo que sucede alrededor; una dificultad cada vez más grande para concentrarnos”.

A partir de estas realidades advierte que los fundadores de las tecnológicas están reconociendo que el objetivo es tenernos atrapados en las pantallas a cualquier precio. ¿Qué hacemos los usuarios para salir de la trampa? En la columna que Bilinkis tiene en Basta, la tira diaria que ya nombré al comienzo del texto, pidió aprovechar las plataformas tecnológicas para estudiar.

Es fundamental obtener conocimientos para tomar decisiones conscientes y aprovechar la supercomputadora liviana que llevamos con nosotros (el celular) para intentar cambiar la realidad que tanto nos duele.

Soy usuario de Facebook, Instagram, Twitter, YouTube, WhatsApp, Netflix y padezco los partidos de fútbol que miro por Flow. Les aseguro que la dependencia tecnológica me lleva a una soledad de la que salgo cuando comparto con las personas reales, cuando escucho y trato de contar mis historias.

La virtualidad es la mejor y más atroz arma del sistema que maneja los destinos del planeta. El último gran ejemplo fue la catarata de fotos de políticos sonrientes por recibir el diploma que los reconoce en el cargo que ocuparán los próximos cuatro años.

Los veía en esos días de actos formales y me preguntaba de qué se ríen. En un país con 16 millones de pobres, un buen porcentaje de los funcionarios se mostró feliz en las redes sociales.

En esta primera semana en el cargo las imágenes ya son otras porque advirtieron que la situación es grave. Los filtros para retocar las fotos no alcanzan para ocultar los problemas que, más de una vez, ocultan las redes sociales.

Embed

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario