Miradas

El héroe colectivo y realista

La idea del héroe colectivo, inmortalizada por Héctor Germán Oesterheld en El Eternauta, un camino realista para la transformación social.

Martes 20 de Septiembre de 2022

Este lunes circuló en Twitter un supuesto afiche de la serie El Eternauta, una versión para Netflix de la célebre novela gráfica escrita por Héctor Germán Oesterheld e ilustrada originalmente por Francisco Solano López. La plataforma aclaró que el póster no era oficial; pero sí es cierto que se trabaja en una producción para llevar esta historieta a la pantalla, con la dirección de Bruno Stagnaro, el mismo de Okupas.

El Eternauta se publicó por primera vez en forma semanal en la revista Hora Cero, entre 1957 y 1959. Luego hubo otras experiencias de Oesterheld con otros ilustradores; una de ellas fue la publicación en la revista Gente en 1969, con dibujos de Alberto Breccia, de una versión de la historia que no coincidía con la línea editorial de la revista y sobre todo con las imposiciones de la dictadura de Juan Carlos Onganía, por lo cual se la dio por finalizada antes de tiempo.

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Durante 1976 se publicó El Eternauta II, a través de la editorial Récord, con guiones de HGO y dibujos de Solano López. Por entonces el autor formaba parte de la organización Montoneros, era perseguido por la dictadura comandada por Jorge Rafael Videla y terminó de escribir la historia en la clandestinidad.

El 27 de abril de 1977, a los 57 años, Oesterheld fue secuestrado por las fuerzas represivas en La Plata y permanece desaparecido, al igual que sus cuatro hijas y tres de sus yernos. Además, dos de sus hijas estaban embarazadas al momento de ser detenidas y los niños o niñas que debieron nacer en cautiverio también se encuentran desaparecidos.

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El autor de El Eternauta, junto a su familia.

El autor de El Eternauta, junto a su familia.

El argumento de esta historieta era la lucha de un grupo de personas de Buenos Aires en contra de una invasión extraterrestre. Era una historia que rompía con los moldes. Por un lado, por la argentinidad del relato y por las características de “tipos comunes” de los personajes. Por el otro, por lo que inmortalizó el autor en el prólogo a una edición de la obra en un solo volumen: “Ahora que lo pienso, se me ocurre que quizá por esta falta de héroe central, El Eternauta es una de mis historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo”.

Esas palabras resuenan todavía, a pesar del tiempo transcurrido desde la desaparición forzada de Oesterheld, y se convirtieron en consigna política y en mucho más que eso. La idea del héroe colectivo es una idea realista de la posibilidad de lograr transformaciones sociales. Paradójicamente, aunque deviene de la ficción de una invasión extraterrestre, es la menos ficcional de las posibilidades de enfrentar y superar los problemas. Mucho menos probable es que la solución sea mesiánica. Por ejemplo: confiar ciegamente en determinado dirigente político que por sí mismo podría con la inflación, con la pobreza o con la inseguridad. Mucho más lógico es pensar que si muchas personas se ponen de acuerdo en lo que cada una debe hacer, es más factible lograr los objetivos.

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Durante la pandemia, surgió algo parecido a esta idea, que se la escuchó decir al papa Francisco y luego muchas veces al presidente Alberto Fernández: “Nadie se salva solo”. Claramente, el discurso no permeó. Se dio de bruces con dos muros: el de los errores graves del gobierno, principalmente por infringir sus propias normas, y el de un sector de la oposición que saboteó todas las medidas sanitarias para sacar ventaja electoral.

Ahora, la necesidad de un diálogo político es evidente y urgente: era para anteayer. Porque hay que estabilizar la economía y al mismo tiempo contener a la población más necesitada. Porque hay que bajar los decibeles de los discursos de odio y reafirmar el pacto democrático según el cual las diferencias con los gobernantes constitucionales se dirimen en las urnas.

En ese marco apareció el afiche falso de El Eternauta, como una advertencia de Juan Salvo, Favalli, Franco, Elena, Martita y el héroe colectivo.

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