#Miradas
Jueves 09 de Mayo de 2019

El Gobierno que no se hace cargo de nada

En tres años y medio de gestión el gobierno nacional no ha reconocido nunca el fracaso rotundo que no solo surge de los informes externos o los analistas imparciales, sino que además se percibe cada 24 horas con una realidad insostenible que comienza con los problemas económicos que desencadenan un malhumor social, en el mejor de los casos, y una incertidumbre angustiante en otros. La pérdida del poder adquisitivo, el desempleo, la falta de comida y los niveles de pobreza exorbitantes generan un combo explosivo que se agrava ante el relato miserable de un gobierno que solo atina a culpar al pasado.

El señor Presidente fue elegido por el voto popular para conducir un país y debe cumplir esa función. Ese relato sostenido por la corporación mediática se va deshilachando y el ciudadano que le dio su voto de confianza descree, porque lo agobia la realidad.

No cumplió con ninguna de sus promesas de campaña expuestas con ironías y cierta arrogancia en aquel recordado debate, y cada vez que se conoce un índice de inflación o pobreza suele mirar al costado y atacar de modo recurrente a sus antecesores. Y ya no solo al kirchnerismo, sino a la historia de la democracia. Hasta se animó a decir que iban a corregir un problema de 50 años con total ligereza tal como la adelantaba su eslogan "El mejor equipo de los últimos 50 años".

En los tres años y medio el Presidente se victimizó permanentemente e insistió en que la culpa fue siempre del otro. Solo atinó a reconocer, cuando la inflación marcó el índice más alto de los últimos 27 años, que tal vez fueron demasiados "optimistas". Una definición irritante para los miles de argentinos que perdieron su trabajo. Según los últimos datos es del 10%.

El Mejor Equipo de los últimos 50 años que prometió transformar la Argentina, pero fue demasiado optimista, no da ninguna señal de superación y continúa con el marketing político como estrategia para sostenerse ante la falta de políticas reales para salir de la crisis. Ese golpe de timón comunicacional lo denominó El acuerdo de 10 puntos. Con un nivel de cinismo desopilante el Gobierno a través de su ala más dura encabezada por Marcos Peña y Durán Barba convoca a todos los sectores en lo que se puede considerar una "amnistía" para los rivales políticos. Si no, ¿cómo se entiende que el Gobierno que se encargó de fustigar sistemáticamente (desde el 10 de diciembre hasta la fecha) a sus antecesores lo siente en la misma mesa? ¿Acaso resulta coherente que con la bandera de dialoguistas uno pueda reunirse y encontrar puntos en común con el kirchnerismo al que consideró responsable de la debacle del país y al que tildó como "el más corrupto de la historia"?

¿Se imaginan qué hubiese pasado si la oposición hubiera aceptado la propuesta? ¿Cómo iba a ser la foto de Macri y Cristina en el mismo living? Todo una patraña. Una gran máquina de humo que solo pretende distraer y poner en la agenda diaria otro de los tantos circos para conseguir oxígeno.

El mismo Gobierno que no discutió nada con ningún sector opositor real considera "oportuno" una gran mesa de diálogo a siete meses de terminar su gestión. Si ni siquiera el radicalismo, el partido que puso la estructura en 2015, tomó decisiones en su Gobierno. Como dijo la ensayista y periodista Beatriz Sarlo en una entrevista realizada el miércoles: "Macri con los radicales no ha discutido nada. Por eso me parece un poco hipócrita eso de los pactos en un presidente que gobernó tres años y medio sin preguntarle ni a los radicales, que le dieron toda la potencia territorial para ser electo, qué les parecía algo. Nada, no los llamó".

La palabra "hipócrita" encaja perfecto para explicar otra puesta en escena más para intentar amortiguar el impacto de un fracaso rotundo. Ese resultado adverso que se trasladó a las urnas en siete provincias (Perdió la interna en La Pampa, las PASO de Chubut, Entre Ríos, San Juan y Santa Fe y en las elecciones a gobernador de Río Negro y Neuquén) y según algunas consultoras sumará una octava en Córdoba el domingo, no hacen más que reflejar el descontento popular con el Gobierno de Cambiemos.

Un Gobierno que profundizó los problemas estructurales y empeñó el futuro de millones de argentinos.

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