A casi 8000 kilómetros de distancia, en su casa de la ciudad de Córdoba, la mujer no pudo ocultar la emoción. Su corazón viajó a esa fría cárcel de Texas, donde su hijo, Víctor Hugo Saldaño, se pierde en la locura desde hace 19 años, en su interminable espera en el "corredor de la muerte" por una inyección que nunca llega. La mujer no lo niega. Sabe que Víctor cometió un crimen y que debe pagar, pero también sabe que el castigo que aplicaron es excesivo e injusto: "Lo acusaron por ser latino, de un país pobre y de una familia pobre", dijo la mujer en una entrevista publicada por Tiempo Argentino.
Y es que el Papa afirmó, en un discurso que emocionó al más duro representante del Partido Republicano: "Cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito."
Uno de los momentos en que el Pontífice fue aplaudido de pie –quizá con más fervor desde la bancada Demócrata– fue cuando expresó que desde que comenzó su papado, se propuso "trabajar en diferentes niveles para solicitar la abolición mundial de la pena de muerte".
Del otro lado del teléfono, la madre de Saldaño se muestra conmovida por la posición del Papa: "La verdad es que me pareció algo de mucha valentía. Si bien la Iglesia siempre ha perseguido ese objetivo, que lo haya planteado ante todo el mundo de esa forma es muy importante."
La mujer recuerda con mucho cariño el encuentro con el Papa. Sucedió el 5 de febrero de 2014. Ella se acercó a Francisco en la Plaza de San Pedro y un amable Jorge Mario Bergoglio la miró y le dijo en tono porteño: "¡Si habré rezado por ese cordobesito!"
"El año pasado, como última instancia porque ya está agotada la vía judicial, mi abogado (Juan Carlos Vega), tratando de conseguir apoyo y de cambiar esta realidad, le mandó una carta y material sobre la causa. Nos invitó para que fuéramos a Roma, nos recibió y nos saludó. Estaba muy interesado en el tema", explicó la madre del condenado a muerte.
Ahora, el caso Saldaño no tiene fronteras. La directora ejecutiva de la sección argentina de Amnistía Internacional, Mariela Belski, opinó que "la pena de muerte legitima un acto irreversible de violencia por parte del Estado. Las investigaciones han demostrado que la pena capital se aplica a menudo de forma discriminatoria y se utiliza de manera desproporcionada contra las personas sin recursos económicos, las minorías y los miembros de comunidades raciales, étnicas y religiosas."
Belski agregó que "no se ha demostrado que tenga un especial efecto disuasorio. Niega la posibilidad de la rehabilitación. Fomenta respuestas simplistas a problemas humanos complejos, en lugar de buscar soluciones constructivas. Es un síntoma de la cultura de la violencia, no una solución a ella."
Todo comenzó el 25 de noviembre de 1995, cuando un joven Saldaño de 23 años, enajenado por el alcohol y el consumo de crack, junto con su amigo mexicano Jorge Chávez, abordó al vendedor de computadoras Paul Ray King en el estacionamiento del supermercado Sack-N-Save en la ciudad de Plano, condado de Collin, y lo llevaron secuestrado en su auto.
El rehén fue encontrado muerto a tiros en un bosque en las afueras de la ciudad texana y poco después el argentino fue detenido. En su poder tenía el arma homicida y llevaba puesto el reloj de la víctima.
Durante el primer juicio, realizado en 1996, quedó probado que Saldaño era culpable y el jurado lo condenó a muerte por inyección letal, mientras que su cómplice recibió la pena de prisión perpetua.
"Lo que hizo no es suficiente para condenarlo a la pena de muerte, se debe comprobar que es irrecuperable para la sociedad", sostuvo la madre.
La defensa apeló el fallo y argumentó que estaba viciado por conceptos racistas. La Corte Suprema de Estados Unidos ordenó a la justicia de Texas hacer otro juicio, que se realizó en 2005. Los diez años en el corredor de la muerte destruyeron la psiquis del condenado.
"No se lo juzgó por el caso que él cometió, sino que los testigos hablaban de lo mal que se portaba en la cárcel. Fue un verdadero circo, creo que lo vuelven a condenar a muerte por bronca, porque le dieron la anulación. Ellos son muy orgullosos de sus decisiones", dijo Lidia.
Tras 19 años, Saldaño espera en la Unidad Allan B. Polunsky del condado de Polk, para que designen la fecha de su muerte. No puede recibir llamadas, aunque se le permite enviar cartas. Por su estado mental, no escribe ninguna.
"Cuando lo vamos a ver, siempre es en un box con un vidrio de por medio y hablamos por unos teléfonos. Tratamos de ir cerca de su cumpleaños (el 22 de octubre). Es triste. Uno trata de darle alegría. Contagiarle vida y entusiasmo. En tres oportunidades intentó suicidarse: quiere terminar con su vida. Espero que lo que ha hecho el Papa logre algún cambio", concluyó la madre.
Fuente: InfoNews
El argentino condenado a muerte en Estados Unidos, después de las palabras del Papa
El Papa Francisco renovó la fe de Lidia Guerrero. En su discurso del jueves ante el Capitolio de Estados Unidos expresó su postura abolicionista hacia la pena de muerte.
26 de septiembre 2015 · 16:41hs













