El anuncio del desarrollo de una vacuna argentina contra el coronavirus renovó las esperanzas en la etapa más crítica de la pandemia en Sudamérica. Serán varios los actores comerciales, científicos y políticos involucrados en la producción del fármaco, tal como lo anunció esta semana el presidente, Alberto Fernández. El proyecto que se puso en marcha sumó a destacados referentes en el campo de la Medicina y de la Biotecnología, como el caso de la Universidad de Oxford, así como también el laboratorio Abxience Argentina y la farmaceútica AstraZeneca. Para tener una real dimensión de la importancia de este avance científico, UNO mantuvo una entrevista con la médica epidemióloga e integrante del Programa de Vacunas dependiente del Ministerio de Salud de Entre Ríos, Albana Gavini.
"Con esta vacuna vamos a tener un poco más de libertad y de respiro"
—¿Cuáles son las expectativas en relación al proceso de producción de la vacuna contra el Covid-19 en los próximos meses?
—Es una de las mejores, diría que es una de las soluciones más esperadas, independientemente de que haya otra cierta cantidad de medidas a tomar. A partir de ahora realmente tenemos que cambiar nuestro estilo de vida y aprender a convivir con este virus. El hecho de que haya una vacuna y de que se haya producido, va a hacer que se liberen aquellos grupos a los que ahora tenemos guardados totalmente, porque los debemos proteger desde el Ministerio. Tenemos esa obligación. Hay ciertos grupos que son vulnerables, no solo a este virus, sino a todos los virus que circulan habitualmente en invierno, llámese las enfermedades respiratorias. Este virus vino a cambiarnos toda la estructura y que no escapa a los cuidados que debemos tener con todo el resto. Entonces nuestra obligación es proteger a esos grupos vulnerables. Con esta vacuna vamos a tener un poco más de libertad y de respiro para estar seguros de que podemos proteger a esos grupos.
—¿Qué se conoce del desarrollo científico y técnico de este fármaco?
—Son varias vacunas las que están en desarrollo y en distintos países, que tienen una tecnología muy similar. Nosotros tenemos dos tipos de vacunas, dos grupos de vacunas, que son muy importantes: una es la de virus vivos atenuados, que es cuando tenés el germen dentro de la composición de la vacuna. A ese germen se le quita la capacidad de enfermar y se le deja la capacidad de generar anticuerpos. Porque todos los microorganismos que nos generan enfermedades tienen esas dos capacidades, una de generar anticuerpos y otra de generar la enfermedad. Por ejemplo, si uno padeció el sarampión, nunca más te volvés a enfermar porque al haberlo padecido te deja la inmunidad contra esa enfermedad. Entonces lo que hace la vacuna es generar una situación similar para que nuestro organismo se defienda. Por un lado tenemos las vacunas que tienen el organismo dentro de la composición, y por otro lado tenemos las vacunas inactivas, que a través de una proteína o de una sustancia especial se introduce la vacuna al organismo y se generan los anticuerpos, como si fuera la enfermedad, pero que en realidad no lo es. Es una proteína que muchas veces suele ser embrión de pollo, riñón de mono, distintas proteínas de nuestro medio que hace que simule la enfermedad, a través de preparados de laboratorio. Las vacunas que se están desarrollando entran dentro de las inactivas, es decir que no va a estar el germen dentro de la composición.
—¿Cuáles son los pasos que requiere el proceso de producción?
—Para generar una vacuna tenés diferentes fases, habitualmente son cuatro o cinco. La mayoría de las vacunas están entre la fase 1 y la fase 3 de prueba, porque hay que elegir un grupo de gente haciendo estudios a doble ciego, donde a un grupo de personas le aplicás la vacuna y a otro grupo de personas se le aplica un placebo. El placebo es una sustancia que se aplica y que no tiene ningún efecto sobre la persona que lo recibe. Es todo un estudio que se debe hacer antes de liberar esa vacuna, se deben dar muchos pasos. A las diferentes vacunas les faltan fases para ser aprobadas. Hay tanto conocimiento acerca de las mismas que sin dudas va a ser exitosa la que salga en estos momentos.
—Desde el momento en que el mundo conoció la aparición del virus en China no se perdió tiempo en comenzar a desarrollar vacunas que sean efectivas.
—De hecho, una de las vacunas que es de China es una de las que está en estudios más avanzados. Rápidamente se pusieron a elaborar la vacuna ante un virus que no es nuevo, porque en realidad el coronavirus es un betacoronavirus, es decir un virus ARN, que tiene diferentes cepas y nosotros ya hemos padecido las cepas porque circulan todos los años. Una vez llegado el mes de abril empiezan a circular los virus respiratorios y los coronavirus están hace muchísimo tiempo. Pero esta mutación fue muy compleja, la verdad que fue algo sorpresivo y que no se sabía cómo iba a evolucionar. De hecho fue muy rápida la evolución, rápidamente pasó de una epidemia a una pandemia y ante esa situación los países que tienen mayor desarrollo de estas vacunas trataron de ponerse a trabajar, porque sin dudas el hecho de que salga la vacuna va a ser un antes y un después.
—En comparación con otras vacunas que ya conocemos, la que inmunizará contra el coronavirus se está desarrollando en muy poco tiempo, ¿eso implica un mayor riesgo?
—No. Incluso ya hay algunas que están avanzadas, son tres, que ya se sabe que van a ser dos dosis, separadas por 30 días, que la población blanco en una va a ser de 18 a 85 años y la otra va a ser de 18 a 35 años. La idea es apenas salga a aplicarla. Siempre hay que tener en cuenta que las vacunas no tienen el comportamiento de un medicamento. Las vacunas habitualmente, todas las que tenemos en el mercado, son productos de laboratorio que son preparados para generar una respuesta en nuestro organismo. Todas las vacunas que se aplican contra la enfermedad que sea lo que hacen es, en un individuo sano o en niños, tratar de incorporar las vacunas para que ese niño que empieza a crecer tenga la inmunidad contra un montón de enfermedades que hoy por hoy no tenemos en nuestro ambiente. La mayoría de las vacunas son similares, la producción es en su totalidad muy parecida. Entonces, como se aplican en un individuo sano, tienen un comportamiento diferente al de los medicamentos, las reacciones adversas son mínimas. La experiencia en vacunas está avalada por la cantidad de enfermedades que a la fecha se han logrado erradicar o que no aparecen en los distintos países. Lo complejo es armar esta tecnología para que la vacuna se pueda ensamblar y que la producción sea efectiva para todo el mundo. La demanda en el momento en el que empiece a salir va a ser muy grande.
—Cuando esté disponible la vacuna contra el Covid-19, ¿a qué grupos se debería priorizar?
—La idea es siempre proteger a los vulnerables. Son los menores de 5 años, debido a que su inmunidad está inmadura, después están los mayores de 65 años, que por la vejez de la inmunidad empiezan a tener enfermedades que antes no tenían. Después se encuentran las embarazadas, los pacientes que tienen enfermedades crónicas como diabéticos, hipertensos y obesos. Después está el grupo de personas entre 2 y 64 años que tienen patologías agudas y crónicas (las agudas corresponden a pacientes oncológicos, oncohematológicos con tumor sólido o con cáncer de células hematopoyéticas). Se suman los pacientes con enfermedades respiratorias, con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o los que tienen asma. Todos aquellos pacientes que tengan alguna condición de riesgo que implique que la enfermedad se desarrolle y termine con su vida. Esos grupos están muy marcados y la mayoría de los virus los afectan. La idea es proteger a estos grupos y después ver que la población en general trate de tomar las medidas con las que nos venimos manejando. Hay que tratar de generar un cambio de vida hasta que se genere una inmunidad. Ya sea por haber padecido la enfermedad o por la vacuna.
—La idea es incorporar los nuevos hábitos de protección que nos trajo la pandemia en la vida cotidiana.
—Ya hemos pasado por una pandemia en 2009 como la gripe A. Obviamente no fue para nada similar a esta pandemia porque era un virus que era bastante conocido, ya teníamos vacunas. Pero hubo una mutación que fue la H1N1, que provocó un montón de muertes. Y que generó una pandemia porque atravesó los continentes, igual que el coronavirus. El tema es que para el virus de la influenza teníamos vacunas en ese momento, simplemente se cambió la cepa; para el coronavirus no tenemos vacunas. Entonces estábamos ante una situación más compleja en esta pandemia. La idea es ir cambiando los hábitos, una vez que gran parte de la población adquiera inmunidad de manera natural, es decir habiendo padecido la enfermedad. Dentro de todo la Argentina ha sido bastante diferente a los países europeos o a China con respecto a la letalidad de la enfermedad. Es como que en el hemisferio sur la carga de mortalidad ha sido diferente que en los países europeos. En algún momento se verá por qué y cuál fue la causa de que en nosotros haya sido más leve. La verdad que ha sido muy diferente; imaginate que en España tuvieron 300.000 muertos y nosotros a la fecha los números han sido muy diferentes. Hay que tratar de tener la inmunidad por haber padecido la enfermedad. Y en segundo lugar hay que tener la inmunidad por la vacuna y así podemos lograr que la población esté mucho más tranquila y más cuidada. Y en el caso de que se encuentre otro grupo vulnerable, fuera de los que ya tenemos, tratar de que con la vacuna eviten enfermarse.
Campañas de vacunación
—¿Cómo ha sido el resultado de las diferentes campañas de vacunación en Entre Ríos?
—No ha sido fácil, hemos estado trando de generar mucha conciencia en la población. El director del Programa Ampliado de Inmunizaciones, Claudio Niz, ha estado permanentemente tratando de enlistar a los vacunadores para que ese punto no quede débil. Es muy importante tener la inmunidad al día y obviamente ante el miedo de la gente, las complicaciones de la gente para salir de sus casas, no fue fácil vacunar. Y sobre todo en una etapa donde empezábamos las clases y habitualmente hacemos un trabajo fuerte desde el Programa de Inmunizaciones para que los niños estén vacunados al ingreso escolar. Eso tuvo bastante dificultad. Sabemos que vamos a tener varios niños con esquemas incompletos porque fue un año atípico. Independientemente se trató todo el tiempo de llevar el mesaje de que sí o sí los niños se deben vacunar, que concurran a los vacunatorios con todas las medidas de seguridad. Se trató de que los vacunatorios tengan un ingreso diferenciado donde no se comparta con niños enfermos












