Daniel Caraffini / De la Redacción de UNO
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“Lo que veía en esa época era poco acompañamiento de los papás en la escuela”, explicó la psicóloga Carolina Maidana, en relación a la constitución del programa Escuela para padres, que lleva 11 años en la Escuela de Educación Técnica Nº 3 de la ciudad de Paraná Doctor Enrique Carbó.
La idea que podría parecer que tiene un objetivo colosal –como si fuese enseñar a ser padres–, en realidad es una búsqueda para que los padres participen en la tarea escolar, sean parte del proceso educativo de los chicos, se interesen y conozcan esa labor, y fundamentalmente tengan más diálogo con sus hijos. Porque la escuela es un lugar que forma personas y no solo brinda contenidos teóricos específicos o particulares de cada materia cursada.
Surgió con la creación del gabinete psicopedagógico de la institución, a instancias de la propuesta de Maidana. “El objetivo es ayudar a las escuelas, porque los padres son una parte más de la educación; al menos es lo que uno considera”, fundamentó.
El programa tiene su origen en una experiencia educativa en España. Y se aborda desde un enfoque sistémico, en el que se ve a las personas no con presentaciones de patologías intrapsíquicas, sino que muchos de esos síntomas refieren al vínculo que hacen las personas y a la comunicación disfuncional entre ellas.
Desde 2014 también comenzó a instrumentarse en la Escuela de Educación Técnica Nº 2 Guillermo Brown.
“Las escuelas deben adaptarse a la realidad. Hoy, los alumnos ingresan con un montón de situaciones sociales, familiares, culturales y es como que la institución se quedó, y no todos están formados para recibir a esos chicos, que traen otros inconvenientes. Esto es así porque la profesora de Matemáticas está preparada para esa enseñanza de contenidos, y no para lo otro”, sostuvo.
Los talleres con periodicidad regular abarcan temas como técnicas de estudio, prevención de violencia, y problemáticas que surjan, como la emergencia, en estos días, de más chicos con prácticas de cutting, que es cortarse la piel, autoflagelarse, que constituye una tendencia que está siendo recurrente en todo el país.
“Hay temas organizados, y otros que surgen. Ahora vamos a hacer un encuentro porque ha resurgido el tema de los cortes en el cuerpo. Como psicólogos sabemos que las tribus urbanas, esto de agruparse porque nos gusta o interesa algo parecido, pasa en todas las adolescencias. En una época fueron los emos, los floggers, los que se sacaban fotos; ahora apareció esto. Es un problema que se observa en las escuelas”, contó.
—¿A qué obedece esto de cortarse, de autoflagelarse, como una causa común, algo que los une?
—Hay una cuestión conductual, de poca autoestima y copiar conductas de que no sabemos cuál es el límite, entonces vamos a hacer un taller específicamente sobre eso. Porque hay una demanda de los padres. Hay que reflexionar porqué los chicos no valoran su propio cuerpo, su historia, y porqué no tienen el límite de copiar una conducta y establecer si esa conducta me beneficia o no. Creo que hay un montón de cosas por no valorar. La propuesta mía es trabajar desde la prevención y la salud. Tomamos esta demanda. Por eso preguntamos a los chicos porqué creían que esos chicos, que no era pocos, hacían eso, sin que me digan quiénes. Y la mayoría consideró que por problemas familiares, de no escuchar a los padres, o de que no los escuchan, no los entienden.
—Es como que quieren llamar la atención.
—Esa involución la vamos a tratar con los papás, de una manera proactiva, no diciendo o bajando línea de retar, sino de revalorizar el cuerpo, de subir la autoestima, y controlar un poco el uso de las redes sociales. Mucho tienen que ver las redes sociales. Uno de los grandes temas es la violencia, no solo física, sino de los modos violentos de relacionarse. Que tiene que ver con no aceptar al otro, hostigar al otro porque es diferente a mí; burlarme o castigarlo porque es diferente. Las redes sociales son un tema, porque al tener los chicos pocas habilidades sociales para el cara a cara, todo lo que sienten y piensan lo vuelcan a las redes, en la casa, solo, con una pantalla. Pero al otro día, cuando se ven en la escuela, aparecen otros problemas que no son de la escuela, pero suceden en la escuela. Y como institución pública escolar hay que hacerse cargo del problema. Entonces trabajamos sobre las redes sociales, lo hablamos con los papás, cuáles son los beneficios, los pequeños detalles que no saben porque no utilizan la computadora.
—Qué se puede aconsejar con las redes sociales. Porque alguna vez se habló de filtros, o de cantidad de horas, y tal vez eso sean aspectos casi inmanejables.
—Como buena psicóloga nunca digo lo que hay que hacer (risas). En realidad, el trabajo en conjunto es que entre todos vamos sacando propuestas, alternativas. Una mamá dice ‘me funcionó porque tengo la clave de mi hija’, pero estás afectando la intimidad. Es tener confianza, pero ¿cómo te das cuenta de que tu hija es confiable o no? Es despertar a los papás desde otro lugar. En una ocasión un papá estaba preocupado porque a la hija le decían que era una puta y no sabía porqué; yo siempre responsabilizo a todos, al que hizo y al que vio. Cuando le expliqué cómo es el uso de Facebook, se dio cuenta que se ponía “hoy tiene una relación con…” y eran novios de otras chicas. Los chicos no dimensionan los límites. Y ella estaba provocando. La idea es que son compañeros y la palabra respeto debe marcarse a fuego.
—¿Qué otras problemáticas o situaciones están planteando los padres?
—Nuestra metodología es con taller. Damos la parte metodológica, teórica y una dinámica práctica para que los padres entiendan qué les pasa a los chicos en situaciones. Por ejemplo si enseñamos técnicas de estudio, les decimos qué tienen que hacer para interpretar textos, identificar la idea principal y la secundaria, y después le damos un texto para que lo hagan. Que pasen por la experiencia para que la relación con los chicos no sea solo un reto o la afirmación ‘estudiá’. El papá pregunta ¿estudiaste? Pero luego no revisa nunca una carpeta. También hay problemas de muchos chicos que faltan. Entonces los padres dicen ‘pero yo los mandé a la escuela’. Entonces la propuesta es que cuanto más sepan de las cosas, los chicos tienen menos amplitud para la mentira y el engaño, que es parte de la adolescencia. Mentir, pasar el límite….
—Es estar encima, acompañarlos, y además entender el proceso de aprendizaje.
—Días atrás abordamos la Educación Física, porque los chicos al no hacer deportes se quejaban por lo que tenían que hacer en la escuela. Entonces fuimos a la plaza con los padres, que experimentaron qué es hacer deporte, Educación Física y les encantó. Hicimos la práctica, y no la teoría primero, porque en ese caso le iban a cuestionar al profe sin valorar la importancia de la Educación Física.
—Qué nota usted, a partir de la realidad escolar, acerca de la relación entre padres e hijos? ¿Hay cercanía, qué diálogo tienen?
—El proceso evolutivo de la adolescencia, los errores de la comunicación, se producen cuando no hay certezas. Veo en la comunicación hoy el doble discurso: el papá que dice yo todos los días lo mando a la escuela. En lo conductual, lo mandó, pero el chico tiene 20 faltas. ‘Andá a estudiar’, le dicen. El doble discurso es lo que digo, y luego si uno corrobora o no que eso que dijo se cumplió.
El vínculo entre padres e hijos no es complementario, es asimétrico. Vos tenés que informar a tu hijo, no preguntar si querés ir a la escuela. Son errores en la comunicación que tratamos de pulir para que la comunicación sea más directiva, entendiendo qué es la adolescencia, que tiene que crecer en la libertad, pero bajo ciertos límites. Veo la complementariedad entre padre e hijo; y los padres no lo hacen por malos.
Escuela y familia
“La educación es un derecho, lo que tenemos que hacer es ejercerlo, y los que tenemos que poner a prueba las condiciones somos los adultos de la escuela y la familia. Ninguno de los dos son polos opuestos. En una ocasión, una mamá decía ‘acá hacen todo posible para que el alumno salga mal’. A ella hay que hacerle entender, sin enojarte, que hay dos partes: la escuela y la familia para lograr que los chicos estén en mejores condiciones.
En cuanto al balance de más de una década de funcionamiento de la Escuela para Padres en la Técnica Enrique Carbó, Carolina Maidana destacó que “es un servicio, y una estrategia para incorporar a los padres en el proceso escolar, que se acerquen a la escuela, que tengan sentido de pertenencia. Considero que la política pública en educación y salud debe ser una estrategia de trabajo para acercar a las personas a los derechos, modificar las formas de acceso y las demandas, porque muchas veces como prejuicio, hay una representación social de que las instituciones públicas son de baja calidad. Yo no lo considero así”.
El 30 habrá taller de Escuela para padres para los papás de los chicos postulantes a ingresar el año próximo.
“No son charlas informativas, donde se supone que nosotros tenemos el saber y les decimos a ustedes. Sirve para situar, encuadrar lo que será la escuela, y desde allí hacer redes, coordinar, construir juntos”, indicó.
Aunar estrategias para los desafíos de la adolescencia
En las Escuelas Técnicas Carbó y Brown de Paraná apuntar a unir a los padres en el seguimiento de los chicos, y abordan hábitos de estudios y problemáticas como prevención de violencia o educación sexual. Hay alerta por casos de cutting
21 de septiembre 2015 · 06:40hs














