Policiales
Domingo 10 de Septiembre de 2017

El narcotráfico tiene nuevos capos en la capital entrerriana

El Negro Siboldi pica en punta en el rearmado narco de Paraná tras la caída de los principales jefes busca acaparar el negocio. Tacuara se expande en Mosconi.

La caída de pesos pesados del narcotráfico paranaense por investigaciones de la Justicia Federal en los últimos meses dejó el terreno despejado para otros personajes de segunda línea que buscan ahora acaparar el mercado.

El golpe más grande fue asestado a la banda de Daniel Celis y su hermano Miguel, dueños del negocio de la marihuana, quienes cayeron con otras 19 personas entre familiares y colaboradores. El clan de Fabián González, más conocido como Cabeza de Fierro, quien crecía en la venta de cocaína desde el barrio Paraná XVI hacia todo el oeste de la ciudad, también fue desbaratado, así como el grupo de su presunto competidor, Lisandro Pokemon Giménez. A estos hay que añadirles las detenciones de la banda de Horacio Cachete Viggiano y Hugo Ceola, la de Gonzalo Caudana, y un poco más atrás en el tiempo, la del Gordo Nico Castrogiovanni.

Algunas quedaron desactivadas por completo, otras mantuvieron algunos contactos para no perder del todo el negocio. Pero lo que se pudo observar es el lugar vacío del proveedor y organizador del comercio de drogas que dejaron los encarcelados. Se notó la merma de la oferta de drogas en algunos sectores de la ciudad, que ahora está repuntando con nuevos "kioscos".

Y suenan con fuerza dos nombres, como quienes vienen creciendo y ocupando los espacios vacíos del mercado. Uno es Omar Aníbal Siboldi, quien ya tiene una condena por narcotráfico, y se han observado sus movimientos en los últimos meses, en calidad de proveedor. El otro es un hombre conocido como Tacuara, quien se ha expandido con varios kioscos de droga bajo su mando en la zona del barrio Mosconi. A Siboldi, a quien todos llaman Negro, se lo ha vinculado no solo a la venta de drogas sino también al negocio de la prostitución.

Hoy ya es un hombre grande con el conocimiento de todas las mañas del hampa, pero hay quienes recuerdan cuando, en los años 90, trabajaba de mozo en la barra de Quequén, el prostíbulo de avenida Almafuerte que luego fue clausurado. También se lo mencionó con el dueño del bar El Sitio, que funcionaba en calle Galán y Los Jacarandaes, donde el hombre que regenteaba el lugar, Hugo Altamirano, fue condenado por explotación sexual de dos menores de 13 y 14 años.

El 25 de febrero de 2009, el Tribunal Oral Federal de Paraná condenó a Siboldi a cinco años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. La cárcel y los años fueron consolidando su experiencia en el negocio narco.

Hasta no hace mucho, se ubicaba en un escalón intermedio, ya que vendía para Celis. Ahora es su oportunidad para posicionarse como el proveedor de droga en la ciudad. El hombre del barrio Paraná XVI dice ser carpintero, oficio que aprendió en la Unidad Penal N° 1, y tiene una rotisería y una tienda, que manejaría su pareja. Se mueve en una Toyota Hilux y últimamente lo han visto en un auto nuevo, así como en una moto de alta cilindrada. Fuentes consultadas por UNO, refirieron que no solo mueve marihuana, sino también cocaína.

Si bien en los últimos meses se ha complicado traer droga en grandes cantidades, Siboldi se la ha ingeniado y sabe ingresar los cargamentos por el río Paraná, en un "trabajo de hormiga". Se han observado sus movimientos tanto en la zona de Bajada Grande, donde tiene un rancho, lanchas y gente que trabaja para él, como en la zona ribereña del Volcadero, donde carga los bultos desde embarcaciones a vehículos, para su posterior distribución en la ciudad. Algunos consideran que el fuerte de Siboldi es Bajada Grande, pero últimamente se lo ha visto dando órdenes o buscando cobrar deudas en la zona de los barrios Anacleto Medina y el Gaucho Rivero, así como en Las Flores.

En el barrio San Martín, hace un par de meses, se registraron importantes balaceras, una de ellas incluso dejó a un vecino herido cuando salía de su casa. Se supo que se trataba de bandas antagónicas que disputaban el control de la zona, justamente para el ingreso de la droga por ese sector. Pero en el espectro que maneja Siboldi, ese pudo haber sido un hecho aislado, ya que el Negro ha sabido manejarse sin violencia.

Antes, tenía un trato de pares o socios con los otros narcos; ahora no se registran disputas a fuerza de balas, y tampoco le conviene, ya que un contexto de calma le ha permitido avanzar en el negocio. El problema pasan a ser los que se dedican al narcomenudeo de la droga que él les provee, que a veces tienen soldaditos que dirimen sus problemas a los tiros.

Vender droga atrás de una escuela
Tacuara es un viejo conocido del ambiente policial. Hace unos 15 años que su nombre aparece en distintos hechos violentos ocurridos en Paraná.
El hombre de barrio Mosconi siempre fue un soldadito de los que manejaban negocios ilícitos como el de la droga, las armas o el robo y desguace de motos. En el último tiempo incursionó en la venta de cocaína y marihuana y sin rendir cuentas a ningún patrón.
Vive en el corazón del barrio Mosconi y despliega su empresa narcocriminal detrás de la escuela Esparza. El cambio que experimentó Tacuara en los últimos meses no ha pasado desapercibido para los vecinos. Tiene algunos comercios de pantalla y lo ven movilizarse en una Chevrolet Spin reluciente. "Tiene kioscos por todos lados", afirmó un investigador a UNO, y algunos sospechan que "agarró el negocio de Cabeza de Fierro".

Lo que llama la atención es que Tacura despliega su actividad en una zona históricamente dominada por Mora, a quien nadie ha podido desbancar. Al circular de día por las calles dominadas por este transa en ascenso, algunas intransitables, se observan los movimientos normales de vecinos y alumnos de la escuela. Pero muchos sostienen que la venta en los kioscos se produce por las noches.

El sábado 1° de abril se produjo un asesinato con el sello narco, en inmediaciones del domicilio de Tacuara, donde desde un auto atacaron a balazos a un hombre que caminaba por la calle del barrio Mosconi Viejo. Respecto del móvil, se habló de un reclamo por un caballo, pero pocos se lo creen, ya que a los implicados se los vinculó con la venta de droga en la zona. Incluso uno de ellos es pariente de un conocido narco. Una hipótesis era el conflicto por el manejo de chancherías utilizadas para ingresar y almacenar la drogas en la zona.

Quedó la duda si Tacuara tuvo algo que ver con el hecho de sangre, o si fue un observador de un conflicto ajeno. Hace poco más de un mes, la División Homicidios de la Policía realizó un allanamiento en un rancho del barrio Mosconi, donde buscaban una carabina utilizada en un asesinato ocurrido en el barrio Antártida Argentina. Para ingresar al domicilio ubicado en calle Estado de Palestina y Juan Bach, debieron forzar el candado de la precaria vivienda.
Adentro observaron una cámara de vigilancia en un poste conectada a un televisor, y en un sillón encontraron más de 200 bochitas de cocaína y marihuana y 28.000 pesos. Aunque no hubo indicios de su dueño, todo apuntaba a que era un aguantadero de la droga de Tacuara.

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