La Justicia de Entre Ríos libró ayer un oficio a las autoridades de la clínica San Camilo para que informen si en ese lugar se encuentra internado el cura Marcelino Moya, imputado por dos denuncias de abusos sexual a menores cuando era vicario en la parroquia Santa Rosa de Lima, en Villaguay, una institución perteneciente al Arzobispado de la ciudad de Paraná, cuyo referente es Juan Alberto Puiggari. El trámite estuvo a cargo de la fiscal que conduce la investigación, Nadia Benedetti, en el medio del hermetismo por el estado de salud del sacerdote, que según trascendió estaría atravesando un grave cuadro clínico, aunque los médicos que lo atendieron se negaron a revelar su diagnóstico.
Moya, entre su enfermedad y la investigación penal por abusos
El "cura payador" enfrenta un complicado cuadro de salud. Fue traslado a una clínica bonaerense. La Justicia quiere saber si efectivamente está internado y cuál es su estado
18 de enero 2017 · 07:49hs
En los primeros días de enero Moya estuvo internado varios días en el hospital San Martín de Paraná, en el Servicio de Clínica Médica, hasta que se decidió trasladarlo a la clínica San Camilo, ubicada en los límites de los barrios Caballito y Villa Crespo, en Buenos Aires. "El abogado de Moya, Gustavo Vales, me informó el lunes que estaba internado en esa clínica. Mediante esa vía solicité que me informen sobre su estado de salud y cuándo sería dado de alta", consignó Benedetti, de la Unidad Fiscal de Villaguay, en cuanto a las actuaciones encaradas en el marco de la causa. Eso sí, la fiscal prefirió mantener la reserva sobre el estado de salud del excapellán del destacamento militar de Villaguay.
"Lo sé, pero me lo voy a reservar, porque no soy la médica tratante y no lo voy a revelar sin el consentimiento del enfermo. Su estado de salud para la investigación no tiene relevancia", dijo en diálogo con UNO. Fuentes allegadas al expediente afirman que a partir de esta gestión, la Justicia pretende ubicar físicamente a Moya, defendiendo el argumento de que su salud hace a su privacidad y si bien ayuda a la teoría del caso, no resulta concluyente para la causa. Al parecer, uno de los motivos del traslado del Cura gaucho estuvo dado por la falta de privacidad durante su estadía en el nosocomio paranaense. "El abogado defensor me dijo que al hospital ingresaron con una cámara a la habitación. No sé si será verdad, eso me dijo él", apuntó.
La agente fiscal indicó que entre las nuevas medidas impulsadas se destaca el pedido de informes al Arzobispado de Paraná para conocer el estado de la investigación eclesiástica que la curia inició a Marcelino Moya. En realidad, la Iglesia local ya había activado un procedimiento similar al que se le siguió a Justo Ilarraz, también denunciado por abusos a menores en el Seminario de Paraná. Al igual que aquel caso, el proceso diocesano fue remitido al Vaticano, que pidió que sea archivado. Entonces se requirió una segunda investigación, que actualmente está en manos de un Tribunal Eclesiástico en Buenos Aires, se confirmó desde la Fiscalía. "Pedí un informe, que seguramente llegará después de concluida la feria judicial", amplió Benedetti.
Son dos pruebas que completarán el esquema de la etapa de instrucción, para luego sí, requerir el pedido de elevación a juicio oral y público.
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La causa penal
Caratulado como Moya Marcelino S/Promoción de la Corrupción Agravada, el expediente contiene, como en otros procesos de abusos a menores, la prueba medular que radica en el testimonio de dos víctimas, que entre 1992 y 1996 asistían regularmente a la parroquia. Uno de ellos formaba parte de la Acción Católica y había elegido a la Iglesia como su segunda casa. El segundo denunciante también estaba ligado a un grupo católico, pero desde que aquel día -según dejó plasmado en su declaración- en que el cura empezó a tocarle la entrepierna prometió que no pisaría jamás un templo.
La Fiscalía de Villaguay abrió de oficio el 25 de junio de 2015 una causa penal tras un informe periodístico. Cinco días después se conocieron las denuncias de los exmonaguillos en los Tribunales de Paraná, quienes relataron los ocurrido ante el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull. Inmediatamente, la fiscal Benedetti solicitó diversas medidas, entre ellas una disposición judicial que le prohíbe al cura payador la salida del país. Además se decidió que constituya su domicilio en el juzgado de Paz de María Grande.
El 20 de diciembre Moya había sido citado a indagatoria, pero en ese momento se abstuvo de declarar. Ahora, tanto la Justicia como los denunciantes esperan saber si su enfermedad le impedirá o no ser enjuiciado.
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El juicio ante una encrucijada
La falta de certezas sobre el diagnóstico médico del cura Moya abre un nuevo frente para la segunda investigación judicial contra un miembro del clero de Paraná por abuso. Después se conocería la denuncia contra Juan Diego Escobar Gaviria, también perteneciente a la Arquidiócesis de Paraná. En la semana los denunciantes (un médico y un estudiante de Derecho) y sus abogados acudieron a la Unidad Fiscal de Villaguay para manifestar su preocupación por el estado de Moya.
A punto de concluir la investigación preparatoria, la Fiscalía apunta a terminar de producir el plexo probatorio, que se completará con las declaraciones testimoniales de dos psicólogas que atendieron a una de las víctimas.
Del mismo modo, la querella solicitó una pericia psicológica al acusado, que si bien fue evaluado por la médica forense, para los abogados sería vital contar el resultado de ese examen.
"Moya se puede negar a realizar ese estudio", acotó Benedetti. Aventurarse a pronosticar una fecha para el juicio oral y público, sería hacer futurología, porque el avance del proceso también dependerá de cómo evolucione Moya de su afección.
El informe médico acompañado de un resumen de la historia clínica de las autoridades de la Clínica San Camilo sobre la salud del sacerdote ayudará a esclarecer un poco más el panorama. Hasta que fue separado de su cargo, Moya ejercía como párroco en Nuestra Señora de la Merced, en la localidad de Seguí.













