La Provincia
Miércoles 11 de Octubre de 2017

Una mamá denunció maltrato hacia su hijo con síndrome de Asperger en la escuela Maestro Entrerriano

Versiones cruzadas por presunto caso de discriminación en escuela. La directora lo desmiente

Amarú Méndez vive en Paraná y tiene un hijo de 6 años con síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista que dificulta la capacidad para interactuar socialmente y repetir comportamientos. Desde los 4 años el pequeño asiste a la escuela N° 198 Maestro Entrerriano, institución a la que ayer la joven madre denunció en la Justicia tras suscitarse a lo largo de este año una serie de desavenencias. "En la escuela desde principios de año hubo varios malos entendidos con la maestra y se fueron generando dificultades en dicho establecimiento, agravándose cada vez más.

Él tiene síndrome de Asperger, que se lo detectaron en octubre del año pasado, por lo que necesitaba una maestra integradora, y como nosotros no teníamos obra social se nos complica bastante", comentó. Amarú contó que previo a llegar a esta instancia ya había concurrido al Consejo General de Educación (CGE), a la Departamental de Escuelas y al Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), entendiendo que su hijo sufrió discriminación y maltrato, sin lograr llegar a un acuerdo para que se revierta la situación.

"La escuela decidió, después de tener varias reuniones con el Servicio de Apoyo a la Integración Escolar (SAIE), que son los profesionales del CGE, hacerle un adaptación curricular a partir del segundo trimestre, y pasaron distintas cosas, como por ejemplo que la maestra le grita, lo saca del aula, incluso del brazo, y lo deja en el patio solo; en una oportunidad el nene estaba fuera del colegio con la puerta cerrada y quien lo vio fue su transportista, que inmediatamente lo ingresó y la vicedirectora le dijo 'viste cómo es él, que no hace caso'. Traté de comunicarme con las autoridades de la escuela y no me supieron decir qué era lo que pasaba. Y este lunes fue el detonante, cuando la MOI (Maestra Orientadora Integradora) le gritó a mi hijo delante de mi esposo. Hubo un intercambio de palabras, por supuesto por la indignación del momento, y una denuncia de por medio también", aseguró, y opinó: "Si le gritó de ese modo delante de mi esposo, no quiero imaginar cómo lo trata cuando están solos". Amarú expuso otras irregularidades que, según afirmó, ocurrieron en la escuela con el niño de 6 años: que no le permiten ir al baño y se orina o se defeca encima por este motivo, o que no lo invitaron el día que la institución visitó Tecnópolis.

En este marco, sostuvo: "Mi hijo dice que no quiere ir a la escuela, que no la quiere a la seño, y tuve que tomar cartas en el asunto. Con mi abogado iniciamos los pasos legales hace un tiempo y no tuvimos respuesta alguna. Lamentablemente tuve que llegar a este punto y hacer valer los derechos de mi hijo. Quiero mandarlo a la escuela porque es mi obligación, pero a la vez no me siento segura sabiendo que lo maltratan. No quiero que le siga pasando esto ni a mi hijo ni a nadie, porque todos somos iguales y deben integrarlo, porque él es un niño más". "No se puede defender con 6 años y para eso estamos los adultos y su familia apoyándolo en cada paso que da, en su día a día, que no es fácil, pero de a poquito va a salir adelante, con ayuda de los profesionales y la nuestra", dijo. Consultada sobre la posibilidad de cambiarlo de escuela, indicó: "Es una opción y seguramente va a ocurrir el próximo año.

Ya estoy averiguando, pero ahora faltan solo tres meses para que terminen las clases y para que él tenga una adaptación lleva su tiempo".


La escuela se defiende Rosana Giménez, directora de la escuela N° 198, señaló que en este caso intervino la Dirección Departamental de Escuelas, el SAIE, los supervisores y las técnicas del CGE, y aseveró: "No es que estamos solos en esto o que a este caso no lo conoce nadie". UNO trató ayer de comunicarse con el director Departamental de Escuelas, Roque Caviglia, para conocer cómo se aborda desde el Consejo General de Educación esta compleja problemá- tica, pero fue infructuoso porque no se logró una respuesta, a pesar de ser una situación tan delicada. Giménez comentó que el niño asiste a la institución desde el jardín de 4 años y que el año pasado fue diagnosticado con síndrome de Asperger gracias a que una docente le sacó un turno en un centro de salud para que la mamá lo llevara. "El nene estaba sin atención hasta entonces, y eso es fundamental. Después la mamá pidió un acompañante terapéutico al CGE y el organismo no se lo nombró, y eso escapa a nosotros, como escapa poner a otra MOI porque no la tenemos; o que ellos no la quieran a la maestra, porque no tenemos nada que decir de ella, ya que tenemos en total 12 chicos integrados y con los demás no existe ningún tipo de inconvenientes", aseguró.

A su vez, afirmó que la escuela cuenta solo con una MOI y dispusieron que vaya al turno tarde para atender exclusivamente al hijo de Amarú: "Lo hicimos descuidando todos los demás procesos de integración, de los que nos ocupamos con la vicedirectora, las maestras, yo como directora. A este nene lo atiende la MOI y el SAIE, pero nada llena las expectativas de los padres, porque no lograron que el CGE les ponga un acompañante terapéutico", expresó la Giménez. La directora desmintió que haya maltrato y sostuvo que Amarú los denunció al Inadi, pero cuando fueron, junto a las técnicas del CGE, ella no se presentó a la audiencia de conciliación. Al respecto, manifestó: "Nosotros ya le hemos contestado, hemos hablado. Nos acusa por todos lados y cuando tiene que dar la cara o ir a las reuniones de conciliación no se presenta. Cuando el nene no viene nosotros llamamos a la casa, la mamá nos atiende muy mal, pero insistimos para saber porqué no lo manda. La situación es dolorosa, por todo lo que se ha puesto de parte de la escuela para este solo caso. A ningún otro le hemos puesto tanto, como destinar una persona para que acompañe solo al niño". Por otra parte, se refirió al día que fueron a Tecnópolis, y aclaró: "No lo habían mandado a la escuela y no se enteró porque nos notificaron un jueves, el viernes llovió y como muchos faltaron les pedimos a los chicos que asistieron que les avisen a sus compañeros. Nos tocaba ir el lunes a las 10 y la mamá no se comunicó con la escuela ni con los compañeritos.

Pero no fue la única, porque hubo varios padres que no se enteraron, y nosotros no podemos llamar a todos los alumnos porque son 680 chicos que tenemos, no nos dan los tiempos. Entonces ella se enojó y dijo que lo habían discriminado, y no es así". Acto seguido, reflexionó: "La integración de cualquier chico se hace en conjunto y al equipo lo conformamos todos los docentes, los profesionales, los padres, pero cuando los padres están negados ahí esta el problema". Sobre la posibilidad de cambiarlo de escuela, concluyó: "Eso fue lo primero que se les preguntó a la mamá y al papá cuando se hizo la firma del acta de integración. Como papás, tienen que estar convencidos y confiar plenamente en la escuela para dejar su niño, sino es estar buscando el error todo el tiempo, que obviamente los tenemos, en vez de acompañar el proceso. Acá no se habla de que si el niño aprende o no, porque eso quedó desdibujado por otras cuestiones que los padres están marcando".

Comentarios