Uruguayense es Medalla de Oro 2015 en la UCA
Egresó con un promedio de 9,35. Silvana Antoniow fue premiada en Buenos Aires. “La educación es clave no solo para la formación, sino porque inculca valores”, dijo. Su tesis final en Psicología fue “Bienestar psicológico de los combatientes de Malvinas”
14 de septiembre 2015 · 18:21hs
Daniel Caraffini/De la Redacción de UNO
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Rescatar y reflejar historias de quienes forjan su futuro con pasión, dedicación y convicción constituye un buen ejemplo para mostrar que con ese espíritu, las cosas que uno se propone, se pueden lograr. Y resaltar esos testimonios, sirven también para marcar un camino, para exponer como en este caso, que el éxito de uno es un aporte para el desarrollo y el progreso de la comunidad. Es que en esa búsqueda del conocimiento, la educación va haciendo su contribución fundamental de valores.
Silvana Maricel Antoniow fue reconocida días atrás como Medalla de Oro 2015 de la Facultad de Humanidades Teresa de Ávila, de la Universidad Católica Argentina (UCA). La joven uruguayense ingresó a la casa de altos estudios en 2009 y en marzo de 2015 presentó su trabajo final de Licenciatura titulado “Bienestar psicológico de los combatientes de Malvinas en la provincia de Entre Ríos”, egresando con un promedio de 9,35, el mejor de la facultad, para aprobar las 52 materias de la carrera.
La distinción es un reconocimiento a esa trayectoria, pero no es la primera para Silvana, que en el Instituto Privado D-105 Santa María Goretti de Concepción del Uruguay, resultó 1º escolta en Primaria, y abanderada en la Secundaria. “Siempre fui estructurada y organizada, me gusta estudiar”, reconoció como clave para los logros educativos. Siente que la Medalla de Oro es un reconocimiento a su esfuerzo, pero fundamentalmente un premio a sus padres que hicieron el sacrificio para que pueda cursar sus estudios. Y destacó que “la educación no solo nos forma como profesionales, sino como personas, con valores; eso es lo que más puertas nos va a abrir el día de mañana”.
Para su graduación, investigó acerca de la calidad de salud mental de los excombatientes. Al margen de las conclusiones y marcó la necesidad de más profesionales se capaciten para brindar atención y contención a un sector históricamente postergado.
Actualmente reside en La Histórica, a la espera que le llegue el título desde Buenos Aires para solicitar la matrícula profesional y comenzar el ejercicio de la profesión. Mientras tanto, continúa capacitándome a través de cursos y posgrados.
–¿Por qué elegiste Paraná para cursar los estudios?
–En Concepción está el Profesorado y yo quería estudiar la Licenciatura en Psicología. Justo coincidió que tenía una conocida –también de Concepción– que iba a empezar en Paraná, y evaluando posibilidades entre cercanías y distancias, decidí estudiar acá.
-¿Qué te atrajo de la Psicología para escogerla como carrera y profesión?
–Era la carrera que siempre me gustó, la que me atrajo. Supe siempre que era mi vocación; obviamente antes de empezar tenía mis dudas, pero una vez que comencé pude, como en cierta manera, corroborar eso que yo creía que era mi vocación. La verdad no me arrepiento de nada, ni de la carrera que elegí ni de la facultad donde estudié. La verdad que estoy muy contenta.
-Tuviste un excelente desempeño académico también en Primario y Secundaria.
–En la primaria fui primera escolta de la bandera y en la secundaria terminé con la bandera de ceremonia. Siempre fui muy estructurada, en ese sentido de los estudios. A mi me gusta estudiar, entonces fui siempre muy estructurada y organizada.
-¿Hubo influencia de tus padres, de tu familia, para marcar esa constancia y dedicación?
–Por el estudio, mi mamá es docente, entonces por allí ella me ayudaba, más allá que yo era bastante independiente en ese tema. Pero también a ella le gusta mucho estudiar. Después no, porque no tengo ningún psicólogo en la familia, que haya tomado como referente. La verdad que no. Fue siempre lo que a mi me orientaba, me gustaba; después cuando terminé 5º año empecé a buscar información de la carrera, hablar con psicólogos recibidos y fue ahí me terminé de convencer que era lo que yo quería.
-¿Qué fue lo primero que te vino a la mente con la distinción, de la promoción en el país?
-Fue una cosa que me tomó por sorpresa, porque no lo esperaba. Sabía que se daban distinciones a los mejores promedios, pero no era algo que lo tenía en mente. Me enteré a principios de agosto de esa distinción y el sábado 12 de agosto tenía que ir a Buenos Aires a recibir el premio. Fue un acto muy emotivo que te pasan muchas cosas por la cabeza, que te vienen al pensamiento. Por un lado está, obviamente como una recompensa de todo el esfuerzo hecho a lo largo de la carrera; pero también lo vi como un premio para mis padres que hicieron todo el sacrificio para que yo pueda estudiar y tener todo durante la formación académica.
-Por tu esfuerzo y dedicación estimo que tenés a la educación en un concepto bien alto, como herramienta para progresar, para crecer.
–Para mí la educación es una herramienta fundamental no sólo en la formación de cada uno en las diferentes profesiones que se eligen, sino también en lo que tiene que ver con la persona; creo que la educación te inculca muchos valores, lo que tiene que ver con muchos principios, esfuerzo, sacrificio. A veces también digo, te hace valorar mucho otras cosas, como en mi caso al estar estudiando lejos, en otra ciudad, lejos de mi familia, era también valorar lo que uno tiene, las personas que tiene uno alrededor, que te apoyan y te ayudan constantemente. Pero me parece la educación es una herramienta fundamental para la formación de las personas, y es algo que nos recalcan mucho en la facultad: no solo formarnos profesionalmente, sino como personas, que es por ahí lo que más puertas nos va a abrir el día de mañana.
–¿Cómo ves la educación en general, a la calidad del sistema educativo en todos sus niveles?
–A nivel país creo que hay muy buenas instituciones educativas, tanto públicas como privadas, y desde los dos ámbitos han salido grandes profesionales. No considero que por ser facultad pública o privado será mejor uno u otro profesional, sino que tiene que ver mucho con uno mismo, con querer seguir después, no quedarse tal vez con el primer título, sino seguir capacitándonos, actualizándonos todo el tiempo. Me parece que también va con la persona, y más allá del estudio en un ámbito público o privado.
–¿Tenés algún hobby o practicás deporte, o el estudio ocupó y ocupa toda tu vida?
–Considero que cuando uno estudia, es muy importante realizar otra actividad, sobre todo en las épocas de exámenes, porque pensamos a veces que lo mejor es encerrarse a estudiar, pero es muy importante tener otra actividad para poder despejarse un poco, ocuparnos de otras actividades o intereses. Yo hago gimnasio, deporte por ahora no, pero durante la carrera también iba a gimnasio, y creo que está bueno y sirve como actividad durante el desarrollo académico.
Análisis de salud mental de los excombatientes
Para obtener su título, Silvana escogió como tesis el “Bienestar psicológico de los combatientes de Malvinas en la provincia de Entre Ríos”. Su directora fue la licenciada Paula Romina Putallaz. La investigación apuntó a determinar los significados que los veteranos atribuyen a la experiencia bélica en Malvinas, por un lado, y al periodo de posguerra, inclusive hasta la actualidad, por otro. Para ello, entrevistó a 32 excombatientes, radicados en diferentes departamentos de la provincia.
–¿Por qué elegiste abordar la problemática de los excombatientes de Malvinas, para tu tesis final?
–No tengo familiares, sí había podido conocer relatos de ellos. Conocí a un hijo de un excombatiente de Malvinas fallecido. Y siempre me gustó escuchar sus historias, a través de televisión y radio, cuando podía. Y me pareció el trabajo final una posibilidad de acercarme a ellos; la verdad es que no me arrepiento porque para mí el trabajo fue muy satisfactorio, ya que en un principio pensé que me iba a encontrar con una respuesta negativa por parte de ellos, porque era un volver a tocar algo que pasó muchos años, no sabía cómo me iban a recibir. No tuve ningún inconveniente, ellos se prestaron muy bien, muy predispuestos para ayudarme y colaborar conmigo; incluso hice la muestra a nivel provincia; o eso que estuve con excombatientes de distintas partes de la provincia. Ellos mismos trataban de facilitarme las cosas, con horarios, documentación.
–Específicamente, analizaste el tratamiento y su bienestar y dificultades psicológicas.
–Sí, porque en ese aspecto no hay muchas especializaciones. Tampoco son muchos los psicólogos que se dediquen a la temática, al tema del tratamiento de la salud mental en los veteranos de guerra. Si hay algunos profesionales, pero son pocos en este tema. Y obviamente me dediqué a estudiar el bienestar psicológico; a nivel mental como están hoy luego de tantos años que pasaron. Tal vez lo más positivo que resalté del trabajo es que gracias a Dios, la mayoría a los que entrevisté se encuentran bien en el nivel psíquico, son personas que han podido, no sé si superar, pero sí poder afrontar esa situación traumática que vivieron, a través de distintos recursos y herramientas para seguir adelante, para continuar con el desarrollo de sus proyectos personales.
Esto no significa que no hayan sufrido o sentido dolor, que no lo sientan actualmente, o que no hayan tenido que atravesar por situaciones muy difíciles debido a su condición de veteranos de guerra; lo esencial en el estudio es que ellos han encontrado el modo de que la terrible experiencia por la cual han tenido que atravesar no los paralice ni los obstaculice en la continuidad del desarrollo de sus vidas, en la concreción de sus proyectos personales, familiares, de estudios, laborales, entre otros.
–Asimismo, quedaron tantísimos otros por el camino, justamente por la situación psicológica, lo que revela la magnitud de esta problemática.
–Hay muchos trabajos que se hicieron sobre los suicidios en excombatientes de Malvinas. El interés o los estudios que hay sobre los ex combatientes son nuevos, todos de estos últimos años. Antes, en el período cuando ellos volvieron, ni había gente que los podía ayudar, eran contados con los dedos de la mano los que los podían ayudar en salud mental. Entonces ahí empezaron las consecuencias que todos sabemos.
Por eso, la investigación destaca que más allá de la mirada salutogénica, positiva por los resultados obtenidos, es necesario y posible afrontar la situación traumática de la guerra, que algunos combatientes han podido realizar por sí mismos, pero que otros no tuvieron la misma suerte, por distintas razones. Hay que contar con esfuerzo y dedicación de profesionales, especialmente de la salud, interesados y dispuestos a brindar la atención y contención a este sector de la población, que por tanto años ha sido olvidado y relegado por el sistema de salud de nuestro país.
–¿Qué primeras conclusiones arrojó la tesis sobre esta evaluación?
–En la tesis evalué el nivel del bienestar psicológico actual de los veteranos, en una muestra a nivel provincial, comparándolo con un grupo de control, es decir con sujetos varones que tenían la misma edad que ellos, pero que no habían tenido nada que ver con la guerra de Malvinas. También hice una comparación y me dio que tenían un mejor nivel de bienestar psicológico los veteranos, que el grupo de control.
En la forma y al menos en los que yo entrevisté, todos pudieron encontrar una u otras formas, la manera de poder afrontar los motivos para seguir adelante con lo que pasó, transformar eso en algo positivo, en una experiencia para mi vida y tratar de cambiar para bien. Muchos que trataron y se dijeron no hay que bajar los brazos; si no encontré un psicólogo adecuado porque a muchos les pasó eso, sigo y busco otro, trato de encontrar otra actividad para despejar mi mente.
–Para entender la conclusión, en esa comparación si analizan expectativas o valoraciones sobre la vida.
–Se hace la comparación con el grupo control justamente para poder determinar eso. En mi caso yo esperaba un resultado de encontrarme con el grupo de veteranos tuviera peor nivel de bienestar que el del grupo de control, por todo lo que fue la influencia de la guerra de Malvinas. El concepto de bienestar tiene que ver con la evaluación que cada persona realiza de lo que ha sido su vida; que entran en juego muchas cuestiones como las relaciones interpersonales, con el otro, la aceptación de uno mismo, la autonomía, se evalúan diferentes aspectos dentro de lo que es el bienestar psicológico.
Una de las cosas que he ido viendo en la tesis es que muchos de ellos se aferraron al unirse a otros veteranos, al no tener a alguien que los ayude de afuera, que los pueda contener, buscaron contenerse entre ellos. Algunos de ellos tenían ciertas personalidades positivas, que buscan siempre el lado positivo de la vida, cómo transformar esa experiencia de vida en algo positivo para sí mismo. Otros fueron más por temas más espirituales, aferrarse a Dios y a la fe, de que todo podía cambiar; de que todo iba a mejorar en algún momento. Fui viendo en distintos recursos y cosas que ellos me iban dando, porque además de tomarles una técnica cuantitativa, les hice entrevistas a cada uno. Entonces fui viendo esos factores, cuáles fueron esos factores que a ellos les permitió ir avanzando en la vida, cuando sabíamos que otros no habían logrado sobrevivir o afrontar esa experiencia negativa que tuvieron que vivir.
-¿A cuántos excombatientes entrevistaste?
–Abarqué a 32 veteranos, tanto soldados conscriptos como personal de las Fuerzas Armadas (FFAA). A su vez también comparé entre ellos el nivel de bienestar: entre el grupo de las FFAA y de los soldados conscriptos, y me dio mucha más bajo en las FFAA. Eso está vinculado también al hecho que muchos entraron con una vocación de contribuir a la patria, y después encontraron que cuando volvieron estaban solos e incluso las mismas instituciones les daban la espalda.
–Hace poco se inauguró un centro de atención psicológica para veteranos en Paraná. ¿Este esquema de trabajo está en otros lugares de la provincia?
–El único es el de Paraná, que se formó hace poco. En el resto de la provincia no, van a psicólogos particulares, pero muchos de ellos me han nombrado, y que hay que destacar la labor de esa persona, es la psicóloga Ana Soler, de Paraná, que fue una de las pocas que cuando volvieron de Malvinas empezó a atenderlos cómo podía, con las herramientas que contaba. Muchos otros veteranos de la provincia viajaban a Paraná exclusivamente para hacerse atender con ella.













