Cada día, unas 300 personas llegan hasta la parroquia Guadalupe a buscar una vianda. En el lugar, un grupo de Cáritas prepara el alimento para numerosas familias de los barrios lindantes, y en muchos casos será lo único que llegue a la mesa en varias de las viviendas de una zona vulnerable, donde desde hace unos meses se acrecentó la pobreza y se nota.
Unas 300 familias comen gracias a Cáritas de la iglesia Guadalupe
Un grupo de voluntarias cocina y entrega viandas. Aseguran que la gente que llega buscando ayuda se incrementó en un 30%
31 de marzo 2017 · 09:28hs
"El año pasado venían un poco más de 200 familias. Ahora ascienden a 300. A veces las personas que se ocupan del comedor se esfuerzan para que alcance para todos y nadie se vaya sin comida". contó a UNO Rosa Goró, presidenta de la institución, quien además solicitó ayuda para poder dar abasto con las demandas de los que más necesitan: "Precisamos donaciones para el comedor, porque cada vez viene más gente. Lo que nos hace falta son comestibles como aceite, fideos, arroz, tomate en lata, condimentos, entre otros productos no perecederos. Verduras no, porque hay mucha gente caritativa
que nos está dando este tipo de mercadería".
Otras cosas que solicitó Rosa son leche, azúcar y té, ya que si bien en este espacio no brindan alguna merienda porque no cuentan con ningún programa social con el que puedan hacer frente a este requerimiento, muchas madres se acercan para pedir estos productos para alimentar a sus chiquitos. "A veces son muchos los hermanitos, y les damos lo que podemos, lo que tenemos. Les entregamos azúcar, chocolate, té y cosas por el estilo para que le den a los chicos. Acá no tenemos Copa de Leche y ningún plan", comentó.
Quienes van a buscar un plato de comida cerca del mediodía o a la tarde provienen generalmente de los barrios cercanos a la iglesia: Humito, Antártida Argentina, Balbi, San Martín, Malvinas, Barranquitas, Aloatti, Mosconi Viejo y Mosconi Nuevo.
En el área del comedor son unas seis personas las que trabajan y son pocas. Necesitan más manos voluntarias que las ayuden a preparar los menús, pero mientras tanto se las arreglan. Preparan guisos, fideos con salsa u otro aderezo, y complementan los platos con pan y a veces con facturas. Todo o la mayoría de las cosas se consiguen gracias a la generosidad de la gente, que con mucho o poco sigue dispuesta a ayudar al prójimo que no puede valerse por sí solo para sustentar su hogar.
"También hay una familia de la costa a la que le mandamos la vianda con otro vecino, porque tienen dos chicos discapacitados", añadió Rosa, y dijo que también les hace llegar sábanas y ropa cuando llegan donaciones de prendas de vestir, ya que en el lugar también funciona un ropero solidario, atendido por ella y otras seis mujeres.
En este marco, comentó cómo es al dinámica de trabajo: "Recibimos ropa, no importa el estado, porque nosotras muchas veces la arreglamos si es necesario, también calzado y lo que nos piden mucho es ropita de bebé y pañales". Además, adelantó que pronto van a lanzar la Campaña del Abrigo, ya que cuando llegan los primeros fríos hacen falta medias, bufandas, pulóveres, camperas, bufandas y otras prendas que sirvan para protegerse de las bajas temperaturas. Asimismo, juntan frazadas y acolchados. "Lo que la gente pueda aportar es bienvenido, porque las necesidades son muchas", dijo.
Por último, destacó la solidaridad que existe entre los vecinos de Paraná, que están siempre prestos a colaborar, y agradeció a todas las personas que hacen llegar lo que precisan.
Quienes quieran hacer donaciones, pueden acercarlas a la parroquia Guadalupe de lunes a viernes. Estamos de 9 a 11 y de tarde de 16.30 a 18. También se pueden contactar con Rosa Goró, a los teléfonos (0343) 4374721 o 154535622.















