Todos los miércoles de 20 a 21.30 se reúnen en la parroquia Santa Teresita de Paraná los integrantes de Narcóticos Anónimos, una entidad sin fines de lucro que con un mensaje de paz, diálogo y mucha comprensión desarrollan el tratamiento contra las adicciones a las drogas.
Narcóticos Anónimos se originó en 1953 en Los Angeles, Estados Unidos, y desde allí creció al punto de llegar en la actualidad a 184 países.
“Es decir que nuestro tratamiento lo aplican en todas las leguas del planeta”, dijo Alberto, uno de los integrantes fundadores del movimiento en Rosario.
El hombre de 51 años, y con un aspecto de roquero, no reniega de sus orígenes, como tampoco de la necesidad de que las personas que sufran adicciones traten de tomar fuerza e incorporarse a este grupo que ahora funciona también en Paraná.
“Yo me drogaba y la verdad que estuve cerca de la muerte. Yo estuve en ese mundo terrible durante tres años, seis meses y 24 días y encontré esta puerta a la vida a través de Narcóticos Anónimos que son grupos de autoayuda que existen y crecen simplemente por la participación de la gente que acude a tratar de recibir ayuda”, referenció el hombre que empuja con su fuerza y visión a los integrantes en Paraná y Santa Fe.
Sobre las adicciones el referente rosarino explicó a UNO que “las mismas no tienen una cura, pero sí se logra detenerla”.
“Nos juntamos para escucharnos y decirnos nuestras experiencias, y en lo particular siempre digo que esto es una enfermedad compulsiva, crónica y que es mortal. Yo empecé a los 15 años tomando alcohol y así ingresé en tipo de las drogas legales e ilegales”, explicó Alberto para marcar: “Uno cree que controla las adicciones, pero es al revés porque creés que las dominás, que la piloteás y no te das cuenta que te estás convirtieron en un adicto”.
Sobre el tratamiento en sí, contó que “la gente se reúne para contar sus experiencias y por sobre todo marcar que pedir ayuda no es de débiles, sino de una persona que sabe que tiene un problema y busca la esperanza de salir adelante”.
Al igual que Alcohólicos Anónimos, en estos grupos son todos iguales, no hay líderes, sino integrantes militantes que predican con la necesidad de juntarse para avanzar en una ayuda mutua.
El hombre que sufrió un accidente en su juventud y le dejó una secuela de por vida en su mano izquierda, que la llena de anillos de distintos tamaños, reflexionó: “El tratamiento, entre otras cosas, busca tener a las personas ocupadas en mente y manos, y hacernos sentir útiles a la hora de contenernos con los encuentros”.
“Esto es libre, puede venir cualquiera sin importar la religión o símbolo partidario, somos todos iguales, porque tenemos el problema de ayudar y ayudarnos en superar las adicciones”, resaltó.
El grupo que se originó en Rosario y luego cruzó las fronteras para llegar a varias localidades del Litoral, encontró su lugar en Paraná en Saraví 450.
En Paraná se denomina “Aprender a Vivir” y tiene la misma condición terapéutica a través de un programa espiritual igualitario.
El plan no tiene un costo económico, solo el interés de dar una mano a la persona que cayó en el mundo de las drogas.
Una opción para ayudar a adictos
El grupo de autoayuda Narcóticos Anónimos está funcionando en Paraná y con un tratamiento simple ha mostrado importantes resultados. Se reúnen todos los miércoles en Santa Teresita
19 de septiembre 2014 · 08:23hs














