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Revista Tuya

Ingeniera: Tatiana Seimandi diseñó la estructura de su futuro

El 20 de febrero festejó la obtención del título con su familia en María Grande. Pero la pandemia le impidió recorrer obras y empezar a desandar su profesión.

Miércoles 03 de Junio de 2020

Tatiana Seimandi festejó ayer su primer día como ingeniera civil luego de egresar, el 20 de febrero, de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) regional Paraná. Si bien durante la carrera comenzó a trabajar en una empresa, con el título bajo el brazo tenía la aspiración de empezar a dirigir sus propias obras, pero la pandemia le cambió los planes.

Nació en San Nicolás, provincia de Buenos Aires y cuando tenía 2 años su familia se radicó en María Grande. Allí creció y empezó a calcular lo que deseaba para su futuro. En diálogo con UNO desandó su historia que busca contagiar el estudio de una carrera con muchas posibilidades.

—¿Por qué elegiste estudiar Ingeniería civil?

—Siempre me gustaron las matemáticas, y cuando mi hermano mayor empezó la escuela técnica en María Grande, veía cómo él dibujaba planos y eso llamó mi atención. Por eso decidí ir a la escuela técnica también, y en un principio pensé en estudiar Arquitectura pero cuando investigué un poco, vi que se requería mucha imaginación para los diseños arquitectónicos y paciencia para armar las maquetas y eso no era lo mío (risas). Entonces le pregunté a mi papá qué podía estudiar que tuviera muchas matemáticas y también se hagan planos, y me dijo: Ingeniería Civil. La verdad es que nunca había oído esa carrera. En ese momento tenía 16 años y estaba en tercer año de la escuela Secundaria. Entonces comencé a investigar en internet, ingresé a la página de la UTN de Paraná donde se dicta esta carrera y me descargué el plan de estudio y cuando vi todo lo que abarcaba, las materias, me encantó y dije “esto es lo mío, voy a estudiar esto”. Terminé 6º año en la escuela secundaria EET N°34 General Enrique Mosconi y me instalé en Paraná para poder estudiar ingeniería civil.

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—¿Cómo describirías la carrera si tuvieras que contagiar su estudio?

—La carrera es muy amplia, lo que genera que tengas muchos campos para desarrollarte profesionalmente. Eso la hace muy atractiva desde mi punto de vista, ya que podés dedicarte, por ejemplo, al diseño y cálculo de estructuras de hormigón armado de edificios, estructuras metálicas de naves industriales, obras viales y ferroviarias, obras hidráulicas, puentes, aeropuertos, y muchas más, ya sea en el ámbito público o privado. Es decir, que si mirás a tu alrededor todo está relacionado con la ingeniería civil. Es maravilloso entender cómo se diseñan, calculan y construyen todas esas obras de ingeniería, que tienen como principal objetivo mejorar la vida de las personas.

—¿Muchas chicas ingresan y siguen esa rama de la Ingeniería?

—En los últimos años se ha visto un incremento de mujeres estudiantes de Ingeniería Civil, aproximadamente del 25 por ciento. En las demás ramas de Ingeniería ese porcentaje es mucho menor. Mi percepción sobre esto tiene que ver con que la civil abarca muchos campos y es una carrera muy linda, donde se ven muchas materias, no sólo análisis matemático y física, también encontrás materias como Resistencia de los Materiales, Estructuras de Hormigón, Hidrología, Geotecnia, Análisis Estructural, Construcciones Metálicas, Vías de Comunicación, Instalaciones Sanitarias, Instalaciones de gas, Instalaciones eléctricas, Instalaciones Termomecánicas, entre otras.

—Te recibiste en febrero de este año y en marzo se decretó la pandemia. Esta cuarentena, ¿qué te impidió realizar?

—Tenía planeado empezar a recorrer las obras de la empresa constructora donde trabajo (Alianza Construcciones S.A.) para ir adquiriendo más conocimiento con todo lo referido a eso, ya que me gustaría en un futuro poder dirigir algunas obras. Actualmente me desempeño en la oficina técnica, donde realizo tareas de cómputo y presupuesto, control de gastos de obras, licitaciones, certificaciones y redeterminaciones.

—¿Trabajabas mientras estudiabas o tenías apoyo económico de la familia?

—Los últimos años de la carrera los hice trabajando en la empresa constructora, pero tuve el apoyo económico de mi familia durante el 80 por ciento de la carrera, lo cual fue muy importante y de gran ayuda, porque el estudio me demandaba bastante tiempo.

—¿Cuál fue tu proyecto final en la universidad?

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—El proyecto final para recibirme fue “Desagües Pluviales en Avenida Almafuerte”, realizado con una compañera, Lucrecia Vergara. Se eligió este tema ya que, como dije antes, el rol del ingeniero es buscar soluciones a los problemas que afectan a la población, y sin dudas este es uno de ellos. Se planteó una solución técnica al conflicto que genera la saturación de los desagües existentes cada vez que se produce una lluvia de mediana intensidad en avenida Almafuerte, desde calle General Artigas hasta calle 3 de Febrero. Para esto, se analizó la situación actual del sistema de desagües pluviales existentes sobre avenida Almafuerte (relevamiento de la zona y recopilación de antecedentes), y luego se diseñó y calculó un nuevo sistema de drenaje que evite las inundaciones frecuentes que se producen en dicha zona.

—¿Te tocó realizar alguna intervención en tu casa para poner en práctica tus conocimientos?

—No. Al residir la mayor parte del tiempo en Paraná y mi familia en María Grande no pude participar de las reformas que han hecho en casa.

—¿Cuál era tu objetivo cuando empezaste a estudiar?

—Mi objetivo o aspiración siempre fue desarrollarme en las distintas ramas que abarca la Ingeniería Civil. Antes tal vez me gustaba más el diseño y cálculo de estructuras de hormigón armado para obras edilicias por ejemplo, pero durante la carrera, cuando comencé a ver todo lo referido a obra viales, me encantó. Me veo trabajando en cualquier ámbito, ya sea público o privado, donde pueda seguir ampliando mis conocimientos y adquirir experiencia en las distintas ramas. Me gustaría particularmente desempeñarme en tareas relacionadas con obras edilicias y viales, pero no descarto ninguna de las ramas, ya que todas me gustan en mayor o menor medida.

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Los primeros ingenieros

El primer ingeniero civil que se recibió en el país fue Luis Augusto Huergo, que egresó el 6 de junio de 1870. Por ese motivo, en esa fecha se conmemora el Día de la Ingeniería.

La primera argentina en recibirse de ingeniera civil fue Elisa Beatriz Bachofen en 1917. Fue directora técnica del Centro de Investigación Documentaria del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, presidió e integró el comité consultivo de la Comisión Nacional de Clasificación Decimal Universal del Centro de Documentación Científica. Fue presidenta de la Comisión Técnica del Círculo de Inventores, presentó varias patentes y publicó la Guía del Inventor, que se reeditó en numerosas oportunidades. Fue militante feminista, presidió la Asociación Argentina de Bibliotecas Científicas y Técnicas e integró la Comisión Directiva de la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales.

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Tatiana Seimandi tiene 30 años y su familia está compuesta por mamá Nilda y papá Jorge que viven actualmente en María Grande. Tiene tres hermanos mayores que son Patricia, Lorena y Adrián y cinco sobrinos: Iara, Maitena, Agostina, Ciro y Mara. “Son lo más lindo que hay”, aseguró.

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Vive en barrio Universitario de Paraná, muy cerquita de la facultad donde estudió y es fanática de la banda argentina Attaque 77. “Los escuché por primera vez cuando tenía 10 años, por mi hermano Adrián que se había comprado un CD de Attaque 77, llamado “Ángeles Caídos” y me encantó. Desde ahí comencé a escuchar todos los discos, investigué sobre la historia de la banda, y luego comencé a ahorrar para comprarme todos los discos, remeras, mochila, pins, carpetas. Me siento muy identificada con sus letras, que generalmente reflejan un compromiso social”, señaló.

—¿Cómo se conjugan la ingeniera y la fanática?

—Se conjugan de manera perfecta, ya que Attaque 77 apareció mucho antes en mi vida que la ingeniería, y siempre fue mi cable a tierra, mi manera de “desaparecer del mundo” y quedarme escuchando por horas a la banda, tranquilizarme y volver a intentar resolver ese problema de ingeniería hasta encontrar el resultado correcto. Attaque 77 en sus letras refleja un compromiso social, lo cual te abre la cabeza, te lleva a aprender y madurar. Y la ingeniería civil te hace usar el ingenio y la creatividad, pero lo lleva más allá, una vez que encuentra la mejor solución al problema, lo ejecuta para mejorar la calidad de vida de la sociedad.

—¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

—Me gusta mucho escuchar música e ir a recitales, viajar, salir a tomar mates por ahí, a una plaza o a la Costanera, juntarme con amigas e ir a bailar, a pescar –que no lo hago muy seguido, pero me gusta– y otra actividad que retomé durante la cuarentena fue la de leer libros de ficción y misterio y tocar la guitarra.

—¿Cómo es un día tuyo?

—En un día normal me levanto 6.45, desayuno y me voy a trabajar. Termino de trabajar a las 14 y vuelvo a mi departamento a cocinar y comer. Mientras cocino suelo escuchar música o ver las noticias. A la tarde nunca me falta el mate, mientras leo o hago algún trabajo práctico para el posgrado que comencé en marzo en la UTN, la Especialización en Higiene y Seguridad en el Trabajo. A la noche generalmente veo alguna serie, soy muy fanática de las series, ceno y me acuesto a dormir a medianoche.

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