Importancia de la prevención

Una óptima salud bucal es fundamental

Dientes y muelas son vitales para desarrollo de las personas. Su pérdida impacta en el habla, la digestión y la autoestima. Prevenir, clave para la salud bucal

Viernes 25 de Marzo de 2022

A lo largo de la evolución del hombre, la dentadura fue clave para su subsistencia. La misma se fue modificando acorde a los modos de vida que la humanidad fue incorporando, y de este modo, los dientes y muelas fueron reduciendo su tamaño a lo largo de la transformación humana y de la integración de otro tipo de dieta; pero está claro que siguen teniendo una importancia vital en el desarrollo de una vida saludable. Y para preservar la salud bucal de la población, en el mundo se fue avanzando en medidas que contribuyen a la prevención de diferentes dolencias, entre ellas, la caries dental, que es la enfermedad no transmisible con mayor prevalencia a nivel global.

En este marco, en la Argentina la Ley Nacional N° 21.172 establece la fluoración del agua corriente, hasta alcanzar una concentración de aproximadamente 0,7 partes por millón, o su defluoración con el mismo fin, ya que este es el nivel óptimo para prevenir las caries.

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Para la salud bucal es clave el cepillado dental.

Para la salud bucal es clave el cepillado dental.

Sobre este punto, Ricardo García, jefe del Departamento de Odontología Preventiva del Ministerio de Salud de Entre Ríos, señaló a UNO: “La aparición de los elementos fluorados, tanto en el agua de consumo como en los medicamentos que se usan de forma local, como las pastas dentales, los enjuagues y los buchex, junto a las medidas de concientización hacen que los índices de caries vayan mostrando descensos con el correr de los años”.

No obstante, observó: “Con el correr de las décadas se notan avances en el cuidado bucal, aunque lamentablemente son bastante dispares también y tienen mucho que ver también con la condición socioeconómica de las comunidades en las que se llevan a cabo los estudios epidemiológicos. Pese a esto, podemos decir que a nivel mundial, a pesar de ser la caries la enfermedad crónica no transmisible más prevalente en el mundo, siempre los índices se inclinan hacia la baja”.

Entre Ríos cuenta con la ley Nº 9813, la cual establece el Programa de Salud Bucal Escolar, que tiene como objetivo promover la salud bucal de toda la comunidad educativa y sumar buenos hábitos de higiene a temprana edad, promoviendo la visita al odontólogo para detecta si hay alguna patología, aprender una correcta técnica cepillado, dependiendo de la edad; y allí se enseña también sobre el consumo racional de hidratos de carbonos y se aplica fluor dental, según explicaron desde le Ministerio de Salud provincial.

Acerca de esta iniciativa, García, comentó a UNO que funciona a través de un trabajo mancomunado con el Consejo General de Educación (CGE), con al implementación de un carné de salud bucal: “Cada niño tiene que ir una vez cada seis meses al odontólogo para realizarse controles, que quedan asentados en dicho carné. La institución escolar a la que asiste colabora con esta parte de la salud bucal solicitando que esté al día al inicio del ciclo lectivo o al momento de la inscripción. Intentamos que la escuela forme parte de la promoción de la salud bucal, ya que los controles odontológicos periódicos son claves para el mantenimiento de la buena salud bucal”, dijo, y subrayó: “También adultos y jóvenes deben considerar un control odontológico semestral para evitar que después haya problemas de salud bucal que se tornen más complejos e irreversibles”.

Sobre este punto, el odontólogo remarcó: “Disminuye mucho el potencial de desarrollo humano que tiene cada una de las personas cuando su salud bucal está muy deteriorada”.

Alimentación adecuada

Preservar las piezas dentales es fundamental. Si bien su pérdida muchas veces se lamenta por una cuestión estética, ya que esto afecta notoriamente la autoestima de la persona, hay que tener en cuenta que puede afectar además a la adecuada digestión de los alimentos y también a los actos de fonación.

Yanina Gioria, licenciada en Nutrición, explicó sobre el tema: “A la dentadura hay que cuidarla mucho, porque los procesos digestivos comienzan en la boca, y si no masticamos bien los alimentos, se pueden alterar. Para eso necesitamos nuestros dientes y muelas”.

Con respecto a los alimentos que contribuyen a mantener las piezas dentales sanas, comentó: “Hay que llevar adelante una alimentación saludable, variada, con frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales, carne o pollo. Es importante ingerir alimentos que nos aportan calcio, porque es uno de los componentes principales de nuestro dientes, y se lo encuentra en los lácteos, en lo que es leche, queso, yogurt. Y aquellas personas que no consumen nada de origen animal, lo tienen que incorporar de otra forman, ingiriendo semillas de sésamo, almendras, frutos secos, algunas verduras”.

Una dieta rica en calcio ayuda a tener una dentadura sana..jpg
Una dieta rica en calcio ayuda a tener una dentadura sana.

Una dieta rica en calcio ayuda a tener una dentadura sana.

Sobre este punto, también aclaró: “El calcio se almacena en nuestro cuerpo hasta determinada edad, y después empezamos a perderlo. Las mujeres mayores, más que nada a partir de la menopausia, tienden que perder y se debe agregar a las comidas suplementándolo”.

A su vez, sostuvo que la vitamina D es la que favorece la absorción del calcio, por lo que es importante exponerse al sol en un tiempo y horario adecuado para mantenerla en sus niveles óptimos.

La especialista indicó además “evitar en cambio chocolates, caramelos, helados, gaseosas, por el exceso de azúcar que tienen”.

Asimismo, remarcó: “Lo importante es mantener una alimentación variada, siempre priorizando nuestra salud bucal con buenos habitos de higiene. Porque aunque comemos frutas, sino nos cepillamos los dientes también podemos generar caries. Es menos probable que si comemos dulces, pero está esa posibilidad, y por eso es importante una buena higiene bucal”.

Por su parte, el odontólogo Ricardo García manifestó: “El alimento que uno ingiere interactúa en la boca y con nuestra saliva, que es la que nos defiende de cualquier tipo de ataque ácido que se puede producir a partir de las bacterias que metabolizan los alimentos que ingerimos; pero no puede hacerlo de manera constante. Por eso que decimos que hay que evitar los alimentos ricos en hidratos de carbono, que son los dulces o los ricos en almidón y entre los que están incluidos los de las panaderías, como masitas, galletitas, bizcochos, malteadas. Si bien estos pueden no ser dulces, tienen un alto contenido de almidón, que también es un hidrato de carbono metabolizado por las bacterias a partir del cual pueden generar ácidos que incrementan las probabilidades de tener caries. Por eso, si los consumimos cuatro veces por día, en el desayuno, almuerzo, merienda y cena, luego de cada ingesta es clave cepillarnos los dientes, aunque si una vez nos olvidamos no es grave”.

En este marco, concluyó: “No hay ningún procedimiento, ni mecánico ni químico, que suplante al cepillado dental. Ni comer chicles, ni manzanas ni enjuagarse la boca con un buchex. Nada suplanta el cepillado bucal”.

Es primordial proteger la estructura que rodea los dientes

Ricardo García, el especialista responsable del Departamento de Odontología Preventiva del Ministerio de Salud de la provincia, recordó que además de cuidar la salud de las piezas dentales evitando fundamentalmente la aparición de caries, también hay que proteger los tejidos que rodean al diente, que se llaman periodontales. “Alrededor del diente tenemos las encías, que son tejidos blandos; y una piel recubierta de saliva permanentemente, que se la llama mucosa gingival, que protege al hueso que sostiene los dientes”, dijo, y comentó: “Cuando nosotros tenemos inflamación en las encías, es reversible: podemos revertir una ginginvitis con una buena técnica de cepillado y un correcto control odontológico. Pero si dejamos que esa enfermedad avance, después de ser afectada la encía llega al hueso que sostiene al diente; ese estadio se llama periodontitis y se genera una pérdida de ese hueso que sostiene al diente y eso ya es prácticamente irreversible, o es muy difícil lograrlo , salvo con técnicas quirúrgicas”.

“Por supuesto que un cepillado dental previene la gingivitis y la periodontitis”, destacó el odontólogo, aunque remarcó que además hay que evitar el tabaquismo, que “es uno de los factores de riesgo más determinantes para ambas”.

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Hay que visitar al odontólogo cada seis meses.

Hay que visitar al odontólogo cada seis meses.

En cuanto al alcohol, señaló que si bien no es un producto cariogénico específicamente, puede tener asimismo afectación en los tejidos de la boca, y explicó: “El alcohol deshidrata, es irritante para los tejidos blandos de la boca, como las encías: y para el carrillo bucal y la mucosa lingual”. En este sentido, aconsejó evitar “la ingesta de alcohol desmedida, irracional y sin ningún tipo de control, ya que es muy perjudicial para la salud bucal también”.

Bruxismo

El odontólogo también se hizo alusión al bruxismo, que aqueja a gran parte de la población, y precisó: “Es un trastorno del comportamiento muscular. No están completamente determinadas desde el punto de vista científico las causas que lo producen, pero se lo asocia a la sobrecarga de estrés emocional”.

A su vez, sostuvo: “Hay dos tipos de bruxismo: el del sueño, y el de la vigilia. Es decir, que no solo apretamos los dientes cuando estamos dormidos, que se hace de forma inconsciente, involuntaria y es muy difícil de prevenir, como es el primer caso, sino que también muchas veces apretamos o rechinamos los dientes cuando estamos despiertos. En ese caso sí es más fácil de controlar, porque la persona puede estar atenta a estos comportamientos o al tener la mandíbula rígida, y realizar pequeños movimientos mandibulares que contribuyen a la relajación muscular”.

Con estas consideraciones, el profesional destacó: “Hoy lo que se aconseja para disminuir los niveles de bruxismo es que quien lo padece trate de manejar la sobrecarga de estrés emocional con actividades de relajación, con actividad física, con el control de sus emociones; y si llegara el caso y fuera necesario, con tratamiento psicológico o psiquiátrico”.

Por último, sugirió: “Lo que recomendamos mucho en casos de bruxismo es la higiene del sueño: irse a dormir temprano, no hacerlo con una pantalla luminosa frente a los ojos en los últimos momentos del día, bajar los niveles de ruido y de luz, tener un ambiente cómodo y confortable para descansar, acostarse siempre a la misma hora, cenar liviano y sin consumir alcohol. Todas esas son medidas apuntan a que la gente pueda tener un sueño relajante, profundo, en el cual está demostrado que se bruxa menos”.

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