Vocaciones

Se ordenó sacerdote joven que sobrevivió al Covid-19

Natanael Alberione, cordobés de 33 años, estuvo 50 días en coma. El lunes se transformó en el primer presbítero ordenado en la historia de Puerto Madryn

Jueves 24 de Noviembre de 2022

El lunes 21 de noviembre fue ordenado sacerdote Natanael Alberione, el joven cordobés que en 2021 le ganó la batalla al Covid-19. El nuevo sacerdote, de 33 años, está incardinado en la diócesis patagónica de Puerto Madryn, donde hasta ahora ejerció su diaconado. Su primera misa será hoy en la ciudad de Trelew.

La ceremonia de ordenación fue presidida por el Obispo de Comodoro Rivadavia, Monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, concelebrada por varios prelados de la región Patagonia-Comahue y contó con una gran concurrencia de fieles.

La noticia de su ordenación sacerdotal causó gran alegría en la Iglesia local y en la comunidad católica que desde distintos lugares rezó por la salud del cordobés cuando en abril de 2021, su cuadro de Covid-19 se agravó hasta llevarlo a un coma que duró 50 días.

“La palabra gracias queda corta ante una situación de vida así, pero lamentablemente no tenemos otra palabra que podamos utilizar para agradecer”, reconoció Natanael en una entrevista radial con el espacio Conversaciones, de Radio Divina Providencia.

Respecto a su experiencia con la enfermedad, explicó: “El año pasado me contagié de Covid-19 antes de que llegaran las vacunas para mi grupo etario, sin ninguna enfermedad preexistente. Mis compañeros se contagiaron y empezaron a salir adelante, pero a mí se me empezó a complicar. Después de tres días en terapia intensiva, y dada la situación compleja me terminan induciendo el coma, a los doce días me entuban. Estuve 50 días en coma, con posibilidades mínimas de supervivencia, y hubo tres o cuatro momentos en que la situación era insostenible, tuve ocho virus intrahospitalarios que complicaron la situación, y sobreviví”.

El día que le explicaron la situación compleja que estaba atravesando por su salud, “antes de dormirme dije: se ve que no tengo que ser sacerdote”, relató.

En la clínica San Camilo, llegó a recibir la unción de los enfermos de manos del presbítero Jorge Lettera. Durante su internación, estuvo acompañado por la hermana Griselda, una religiosa denominada "el ángel de la terapia intensiva", que fue su único contacto humano. "No dudó un segundo en arriesgar su vida", valoró.

Al principio, recordó, “no podía caminar, no podía hablar”, y tuvo que aprender de nuevo, en una clínica de rehabilitación. Durante ese tiempo, reconoció haber estado muy apoyado en la oración de la Iglesia, y sintió mucha compañía. “Fue una experiencia eclesial muy fuerte”.

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Sacerdocio. "Dado mi camino vocacional y humano, especialmente el último año, creo que a varios santos le debo una vela, pero el ministerio pienso vivirlo en clave brocheriana".

Sacerdocio. "Dado mi camino vocacional y humano, especialmente el último año, creo que a varios santos le debo una vela, pero el ministerio pienso vivirlo en clave brocheriana".

“El hecho de haberme despertado y asimilar los días que había pasado en coma, fue una respuesta. Sin duda ha sido un punto de inflexión en mi vida, un punto de partida”, admitió.

El ahora sacerdote dijo que “hasta hoy sigo encontrándome con gente que rezó por mí, y siempre me pregunto cómo responder, siempre con libertad, porque es una invitación que Jesús me hace”.

Al referirse a los frutos de tantas oraciones, animó a “no centrarse tanto en la súplica, en la forma, en la estructura o en la cantidad, sino pensar siempre a quién le pedimos, pensar en la respuesta, y la respuesta es Jesús mismo”.

Sobre su tarea pastoral reflexionó: "Dado mi camino vocacional y humano, especialmente el último año, creo que a varios santos le debo una vela, pero el ministerio pienso vivirlo en clave brocheriana. Brochero no era serrano, se hizo serrano entre los serranos. Yo soy cordobés, no soy patagónico, pero quiero hacer propio un pueblo del cual no soy parte por origen, así que creo que la clave brocheriana es fundamental, y más siendo el patrono del clero argentino”.

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Ceremonia. El Obispo de Comodoro Rivadavia, Monseñor Joaquín Gimeno Lahoz presidió la ceremonia de ordenación de Natanael Alberione, el primer sacerdote de Puerto Madryn.

Ceremonia. El Obispo de Comodoro Rivadavia, Monseñor Joaquín Gimeno Lahoz presidió la ceremonia de ordenación de Natanael Alberione, el primer sacerdote de Puerto Madryn.

El saludo del Papa Francisco

En la ceremonia de ordenación, que tuvo que ser celebrada en el Estadio Municipal N°1 de Puerto Madryn, debido a que la concurrencia esperada sobrepasaba la capacidad de todos los templos, el nuevo sacerdote recibió una sorpresa especial.

El Papa Francisco expresó su cercanía al joven con una carta en la que lo invitó a ser “cura de periferias”, y afirmó que “siempre es mejor que estar en el centro, porque la realidad se ve mejor desde allí”.

“No te olvides de tus raíces ni tampoco de la mirada de Jesús que te llamó”, aconsejó el Santo Padre. “Le pido a la Virgen que te proteja, te cuide y te mime, y por favor no te olvides de rezar por mí”, concluyó.

Lema

El joven cordobés de 33 años, que adoptó como su lugar la diócesis de Comodoro Rivadavia porque fue allí donde sintió el llamado al sacerdocio, se convirtió en el primer sacerdote ordenado en la localidad portuaria.

Natanael, quien tiene un parentesco con el beato Santiago Alberione, eligió como lema la frase “Jesucristo es mi Señor, Él me amó y se entregó por mí”.

En su homilía, monseñor Lahoz destacó que “es importante que vivamos con mucha gratitud a Dios y con mucha alegría este encuentro en el cual Dios derrama abundantemente su gracia”.

“Por eso, Natanael, me alegra el lema que has escogido fruto de tu lucha por la vida en San Camilo. Me has compartido que en tu estado de coma repetías una y otra vez 'Jesucristo es mi Señor, Él me amó y se entregó por mí'. Ese es también mi lema episcopal”, añadió.

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