Intento de homicidio

Pruebas y contradicciones: veredicto unánime de no culpable

Las defensoras oficiales criticaron a la Policía y a la Fiscalía por llevar a juicio sin pruebas a Ariel Mendieta por el ataque que sufrió Matías Pereyra.

Jueves 22 de Septiembre de 2022

“Me hicieron una causa”, dijo Ariel Mendieta en su testimonio. “Fue Mendieta”, dijo Matías Pereyra sobre quién lo había apuñalado para matarlo. La palabra de uno se enfrentó a la palabra del otro en el juicio por intento de homicidio. Con escasos testigos y pruebas, el jurado popular creyó en el imputado y en las defensoras oficiales, y lo declaró “no culpable”. El caso queda impune.

La agresión casi mortal ocurrió en la madrugada del 2 de agosto de 2020, en calles Coronel Caminos y Santos Vega. Pereyra salía de una casa donde se habían juntado varias personas a comer y tomar (donde también estaba el acusado). Poco después, la Policía detuvo a Mendieta como el principal sospechoso y también a un hombre que lo había corrido a tiros.

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Los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo expusieron su hipótesis acusatoria, valorando en el testimonio de la víctima y de los policías que intervinieron en el lugar, remarcando que no bubo más testigos por lo difícil que resulta “en barrios complicados”, donde “rige la ley del talión”.

Las defensoras oficiales, Antonela Manfredi y Mariana Montefiori, sostuvieron la inocencia de Mendieta, marcando las contradicciones en los dichos de Pereyra y de los policías que labraron las actas iniciales de la causa, con críticas al accionar de la Fiscalía y de la Policía por haber dado por esclarecido el caso a partir del acta policial que plasma información falsa. “Nos puede pasar a cualquiera de nosotros, pero con la gente pobre es mucho más fácil que pase esto, porque la verdad que a nadie le importa”, aseguraron.

Creíbles, sin animosidad

En su exposición ante el jurado, el fiscal Malvasio cuestionó la declaración que dio en el juicio el imputado, y valoró la de la víctima. “Pereyra no miente ¿Ustedes creen que puede venir a este juicio, con la carga emotiva que tiene, a señalar a un inocente? La respuesta es muy sencilla, es no”, aseguró, y agregó: “Que Ariel Mendieta estaba en el lugar del hecho no hay dudas, porque lo reconoció Mendieta. (...) Es muy difícil sostener una mentira”.

Marcó un espacio temporal entre que Mendieta salió de la casa y el momento de la agresión: “¿Qué paso entre las 2 y las 3.15 de la mañana? Pasó lo que estamos discutiendo, intentó quitarle la vida a Pereyra”.

“Es muy fácil descartarse de un arma blanca. La policía hizo un rastrillaje y no la encontró. Había mucha gente y tuvieron que trasladar a Mendieta desde la comisaría para cuidar su integridad física (...) Si Mendieta no tenía nada que ver en este hecho ¿por qué lo tuvieron que trasladar para cuidarlo? Es muy difícil en los barrios complicados conseguir a personas que se quieran involucrar. Por eso celebro que hoy sea la sociedad la que tenga que impartir justicia, porque no es fácil investigar estos delitos en estos barrios, por la falta de compromiso de la ciudadanía”, explicó Malvasio.

En este sentido, agregó: “Los funcionarios policiales, desde el preciso momento que lo aprehenden a Mendieta, escucharon de un grupo indeterminado de personas que lo sindicaban a Mendieta como el autor del hecho”. No obstante, refirió más adelante que “en ciertos barrios rige la ley del talión, rige el ojo por ojo, no se cree en las instituciones”.

Volviendo al testimonio de la víctima, interrogó: “¿Ustedes advirtieron animosidad en Matías Pereyra? Lo reconoció a Mendieta porque lo conocía. Cualquier persona va a recordar hasta el último de sus días a la persona que quiso terminar con su vida”.

Y dijo lo mismo acerca de los efectivo de la comisaría sexta que intervinieron en el suceso: “Los policías no tuvieron animosidad en incriminar a un inocente”.

Contradicciones

“El señor Mendieta es absolutamente inocente”, dijo Manfredi al inicio de su alegato ante el jurado popular. Luego, marcó los huecos de la acusación en cuanto a las contradicciones de los testigos.

“El único que vio a Mendieta es el señor Pereyra. Debemos analizar esa declaración, tiene que ser cotejada con los otros elementos. Yo lo llamaría que lo que ocurrió acá fue que Pereyra tuvo una amnesia selectiva”, dijo y luego explicó: “La precisión detallada y minuciosa que hizo de la vestimenta que tenía Mendieta al momento del hecho. Dijo que tenía ‘la camiseta de San Lorenzo, un chaleco color claro, un pantalón mucho no me acuerdo y unos zapatitos tipo mocasines color claro también’. Esa precisión no se puede tomar de forma aislada sino que hay que tener en cuenta todo lo que nos contó Matías. Dijo que de esa noche ‘mucho no me acuerdo, por el estado en que estaba, había consumido pastillas con alcohol, estás en stand by, estás pero no estás’. Mágicamente tuvo esa precisión después de que la Fiscalía le mostró información”, cuestionó.

“No se acuerda dónde estaba, con quién estaba, pero sí se acuerda de los mocasines de Mendieta”, dijo con ironía la defensora.

“A esta altura no vamos a tener respuestas, no es una carga de la defensa traer respuestas, es una responsabilidad del Ministerio Público Fiscal. Todos nosotros como ciudadanos pagamos nuestros impuestos del funcionario público para que haga bien su trabajo”, dijo Manfredi, y luego siguió con la críticas al acusador público.

“¿Por qué no averiguó el fiscal quién era la otra persona que acompañó a Pereyra hasta la casa de la madre a buscar un mazo de cartas, que es ahí donde fue atacado? Esa persona que estaba con Matías, no es la persona que lo socorrió ¿No habrá sido el que lo agredió? ¿El famoso morocho que se fue para la Villa?”, inquirió, y agregó: “Si Matías fue con esa otra persona a la casa de la madre, por qué la Fiscalía no trajo a la mamá para saber quién era esa otra persona? Claramente esa mujer hubiese aportado muchos datos”.

Luego sacó otra carta fuerte: “Pereyra dijo que Mendieta, cuando lo atacó, estaba con la mujer y el hijo, un bebé. Le hizo nacer antes el hijo: este hecho fue el 2 de agosto y la partida de nacimiento es del 26 de octubre”.

Luego, Montefiori se explayó sobre el accionar policial y los testimonios de los dos efectivos que declararon, y marcó contradicciones entre sus dichos y lo manifestado por Pereyra y otros testigos, así como entre ellos mismos, por lo que refirió “tantas mentiras que hay en el acta de procedimiento”.

“El móvil realiza un recorrido y encuentran a ‘un masculino con similares características’ ¿a quién? Si Pereyra no había hablado todavía. No hay ningún policía que dijera que Pereyra le haya dicho en el momento cuáles eran las características del agresor”, cuestionó la defensora.

Asimismo, mencionó que “la declaración de mendieta fue espontánea”, y lo citó cuando el imputado dijo “me hicieron una causa”.

“No tenía sangre en la ropa ni en las manos”, subrayó como un circunstancia clara de la inocencia del imputado, y agregó, también con sarcasmo: “Pero se resolvió rápido el caso”.

“El único veredicto posible es que se dicte la no culpabilidad de Mendieta”, pidió Montefiri, y agregó: “Acá está en juego no solo la libertad de una persona sino también todas las garantías constitucionales que tenemos los ciudadanos. Matías Pereyra es víctima, una víctima que no se acuerda, estaba drogada, que tenía enemigos en el barrio, pero eso no hace que Mendieta sea el autor”.

Veredicto

Luego de deliberar unas horas, los 12 ciudadanos regresaron al salón de audiencias. La presidenta del jurado, leyó el veredicto: “Nosotros, el jurado, de manera unánime, encontramos al acusado, Ariel Mendieta, no culpable”. El acusado se abrazó con Montefiori y se retiró de Tribunales con la certeza de que no podrán volver a juzgarlo por este hecho. Caso cerrado.

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