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"Tavi" Celis

Desde este jueves, el entramado de narcos y políticos quedará en tela de juicio

Una causa deriva de la otra y las dos implicaron a Sergio Varisco en los negocios ilícitos que habría organizado el narco Daniel "Tavi" Celis

Sábado 14 de Septiembre de 2019

Todo aquello que se habló durante muchos años en Paraná, acerca de la incidencia de conocidos narcotraficantes en el ámbito de la Municipalidad, tuvo su confirmación en una investigación en el Juzgado Federal de Paraná que comenzó a mediados 2015. Esta condujo a desbaratar, dos años después, la organización presuntamente liderada por los hermanos Daniel y Miguel Celis; y en las escuchas telefónicas se registró el acuerdo político-electoral entre el Tavi con Sergio Varisco, pero no la implicancia del intendente en el negocio ilícito.

Esta sospecha llegó después, cuando se continuó con la pesquisa y se abrió la segunda causa: Celis, desde la cárcel, daba órdenes a su pareja Luciana Lemos y otros allegados para el tráfico de cocaína, y para cobrar dinero por parte de Varisco, a través del concejal Pablo Hernández y la exfuncionaria y expolicía Griselda Bordeira.

Las dos causas van a ser debatidas en el mismo juicio ante el Tribunal Oral Federal de Paraná, porque Daniel Celis es el imputado en común. Si bien son dos hechos diferentes, el primero (causa Narcoavioneta) explica el segundo (causa Narcomunicipio). Es decir, siempre según las sospechas de la acusación y del procesamiento, en la primera se trasluce aquel acuerdo político y en la segunda esa relación peligrosa e imprudente se transformó en una complicidad en la actividad delictiva.

En algunos juicios se sabe cómo terminará la historia y las dudas pasan por cuántos años recibirán los acusados. En este que comienza el jueves no está todo dicho. El mismo Tavi Celis sostendría su inocencia respecto de la primera causa (diría que su hermano es el único responsable y que usaron su nombre para hacer los negocios); en la segunda asume ser el organizador de la banda, pero ha desvinculado a los funcionarios políticos del tráfico de cocaína.

Varisco, Hernández y Bordeira sostendrán su inocencia hasta el final. Van a declarar y a pedir careos con el imputado o testigo que los incrimine. Van a reclamar los audios de escuchas o documentos que los nombran para desmentirlos. Buscarán despejar las dudas respecto de las pruebas sobre las que la propia Cámara Federal de Apelaciones y el mismo fiscal general Ricardo Álvarez, consideraron necesario obtener más elementos que los que había en el expediente.

Los procesados son 33: en la primera causa 23, y 11 en la segunda (Celis en ambas). El único que está libre es Sergio Varisco, mientras que el resto está con prisión preventiva. De estos, 27 están alojados en unidades penales de la provincia y cinco mujeres con arresto domiciliario (Luciana Lemos; la primera mujer de Celis, Fernanda Orundes Ayala; la pareja de Titi Celis, Yamila Corradini; la curandera María Ester Márquez y la empleada municipal María Laura Zurita).

Hubo, por parte de algunos imputados que están destinados a una condena segura, intentos de acuerdos de juicio abreviado, pero la Fiscalía se opuso porque, en este tipo de causas, la política criminal es juzgar a las organizaciones completas.

Pieza clave

El centro gravitacional del juicio estará en Luciana Lemos. A ella le secuestraron el famoso cuaderno con los nombres de los funcionarios políticos al lado de números que referirían a dinero y droga (inclusive estaba escrito el nombre del concejal Emanuel Gainza, quien luego fue desvinculado). Ella fue quien declaró, en carácter de arrepentida, que Varisco, Hernández y Bordeira le daban plata para comprar kilos de cocaína y que incluso llevó droga al Palacio Municipal. Ella dio explicaciones de escuchas y relató varios episodios que fundamentaron el procesamiento de aquellos.

Sin embargo, en diferentes declaraciones ha tenido contradicciones por lo que los acusados sostienen que ella miente. En el juicio, Lemos podrá volver a declarar o abstenerse de hacerlo y así evitar careos. El Tribunal dispuso que, desde el jueves y mientras dure el debate, la Policía de Entre Ríos efectúe un patrullaje diario por su domicilio para garantizar su seguridad.

Así empezó

“Soy un vecino de calle Alemanes del Volga, donde secuestraron esa cantidad de droga. Quiero contar que hace varias semanas se veían movimientos raros, que entraban y salían en una Toyota y a veces solían venir en un escarabajo. Espero que capturen a los narcos, porque a esa familia le pagaban con una miseria de plata”. El mensaje fue publicado en la página del Buzón de UNO el 28 de agosto de 2015. En esa misma edición, salía la crónica del hallazgo de 1.700 kilos de marihuana en una vivienda de barrio El Paracao, por parte de Investigaciones de la Policía de Entre Ríos. La Delegación Paraná de la Policía Federal tomó nota del reclamo del vecino, y el 9 de octubre de ese año recibió un llamado anónimo que indicaba que a aquel cargamento de droga lo había llevado Cebolla Leguizamón, del barrio Antártida Argentina, en el camión N° 148 de la Municipalidad de Paraná. Así comenzó la investigación que llevaría más de un año y medio. Ese hombre es el padrastro de Celis y fue la punta del ovillo que derivó en una causa en la Justicia Federal que se transformó en un escándalo institucional, de la que habló el país.

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