El “sueño de libertad” de Jorge Goró deberá esperar. En su declaración, el hombre que se fugó en muletas dijo que evadió la prisión durante un traslado porque todas las noches sueña con estar libre y compartir una mesa con sus hijos. Los dos meses que permaneció prófugo, le salieron demasiado caros: ahora deberá estar tres años y medio más en el encierro.
Condenaron a 8 años a Goró por fugarse
Goró fue condenado a ocho años de prisión, una pena unificada con la que ya cumplía por un robo. El tribunal no creyó en la versión de los hechos que el preso de 28 años contó la semana pasada en el juicio y lo consideró un fabulador.
La mujer acusada de ayudarlo en el plan de fuga, Andrea Émeri, fue beneficiada con la suspensión del juicio a prueba, por lo que deberá hacer tareas comunitarias durante tres años, y a pagar una multa de 500 pesos.
El penitenciario que estaba a cargo del traslado de Goró a una clínica de calle La Paz de Paraná, aquel 2 de mayo de 2012, Félix Ávalos, había llegado a juicio acusado de haber recibido una coima por parte del preso para dejarlo ir. La fiscalía, en el alegato, cambió la calificación y lo imputó por evasión culposa, es decir por no tomar las medidas de seguridad necesarias durante el traslado. Finalmente, el Tribunal consideró que Ávalos “se vio desbordado” por la situación y que “ha sufrido demasiado en este proceso”, por lo que lo absolvió de culpa y cargo.
En este sentido, el presidente del Tribunal de la Sala I de la Cámara del Crimen, Miguel Ángel Giorgio, recordó que en el juicio se escucharon declaraciones sobre “las falencias con que cuenta el Servicio” y que en el traslado de Goró “por una cuestión de humanidad Ávalos fue prudente en decidir en su momento no esposarlo”.
“Me perjudica, son años y es injusto”
ras la sentencia, Jorge Goró fue consultado sobre cómo tomó la decisión del tribunal: “No muy bien, porque me perjudica, son años y es injusto”. Respecto de lo que le manifestó el juez Miguel Giorgio, que es un fabulador, Goró admitió que “en unas cosas sí y en otras no. No es todo como se dice”.
Luego le preguntaron por el presunto suicidio de su compañero de celda, justo ayer por la madrugada: “Se mató”, afirmó, y despejó las dudas que recaen sobre él en el hecho: “Homicidios les va a decir todo bien, que se mató, no fue un homicidio sino un suicidio. Lo vi cuando me levanté, cuando me desperté ya estaba fallecido. La jueza estuvo hablando conmigo, no voy a tener ningún problema en esto”, aseguró.
Y acerca de si lo notó con una actitud extraña al preso fallecido en la noche anterior, mencionó: “Sí, por la misma presión que le meten ahí. Había sido medicado varias veces. En ningún momento mencionó que se quería matar, me sorprendió”.
“Mi familia sufrió un montón”
“Siempre fui inocente”, dijo el penitenciario Félix Ávalos luego de la sentencia que lo absolvió. “Yo estaba tranquilo, pero la que sufría era mi familia, y ahora la Justicia demostró que soy inocente”, agregó.
Sobre el día de la fuga, Ávalos dijo: “Yo sé de armas y la vi cerquita de mi cabeza, si yo me hacía el duro él me mataba, algo intenté pero pensé mucho, porque había mucha gente ahí. Si se le escapaba un tiro podía matar a una persona. Había una viejita que gritaba, y me la tuve que aguantar. Le dije ‘tomá el arma pero no me la llevés’”.
El hombre que hace 24 años que trabaja en el Servicio Penitenciario, afirmó que seguirá trabajando: “A mí me quieren todos ahí. Mis compañeros son de fierro. He tenido fugas, pero siempre se terminaba ahí, con días de arresto o suspensión. No sé por qué este juicio llegó a donde llegó, mi familia sufrió, mis hijos perdieron la escuela, me hicieron allanamiento en mi casa como si fuera un delincuente, la pasé remal”.
Joaquín Duarte, de 28 años, fue hallado sin vida, ahorcado en su celda de la Unidad Penal Nº 1 de Paraná, por un presunto suicidio. El joven compartía la misma Celda que Jorge Goró, quien estuvo demorado durante toda la mañana antes de ser llevado a Tribunales para presenciar la sentencia por la fuga.
Duarte y Goró estuvieron charlando hasta altas horas de la madrugada. Cuando Goró se levantó ayer por la mañana para prepararse para ir al adelanto de la sentencia, se encontró con el cuerpo de Duarte con un cable atado al cuello. Al menos esta es la primer versión que corrió de los hechos.
Al ser advertido de la muerte el personal del Servicio Penitenciario, tomó las medidas de rigor en el lugar y dio intervención a la Policía. Llegaron los uniformados de la Dirección Criminalística para realizar los primeros peritajes. A éstos no les cerraba del todo la hipótesis del suicidio, por lo que llegó el personal de la División Homicidios y las autoridades judiciales, para tomar las declaraciones testimoniales, tendientes a esclarecer en hecho.
Duarte había ingresado a la cárcel de la capital provincial hacía pocos días, el 26 de mayo, y estaba procesado por un robo a mano armada. Luego de protagonizar inconvenientes con internos en un pabellón, fue trasladado a la celda junto a Goró, ubicada al lado del sector de la Guardia. Según se informó a UNO, el interno “se ahorcó con un cable de video”, el cual habría sujetado a una puerta. Lo que no se comprendía bien es la manera en la que perdió la vida, aunque se informó que “se hizo un torniquete en el cuello y tiró del cable hasta que se asfixió”.
Pese a lo raro del episodio, no había indicios fehacientes de que se trate de un homicidio. De todos modos, la Justicia ordenó realizar la autopsia, por lo que el cuerpo de Duarte fue trasladado a la morgue judicial de Oro Verde, para practicar el estudio que arrojará más claridad sobre las causas fehacientes de la muerte. Anoche se esperaba el resultado de la autopsia para evaluar las siguientes medidas en la investigación.













