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Causa Narcoavioneta

Celis pedía dinero a Varisco pero un policía no aseguró que fuera para comprar droga

Tres policías federales declararon ayer durante seis horas, en la cuarta jornada del juicio oral y público de las causas por narcotráfico

Miércoles 25 de Septiembre de 2019

El primer testigo de la cuarta jornada del juicio por las causas Narcoavioneta y Narcomunicipio declaró por tres horas ante el Tribunal Oral Federal de Paraná. Se trató de un investigador de la Policía Federal que detalló la pesquisa que lleva hoy al banquillo tanto a las bandas lideradas por los hermanos Daniel y Miguel Ángel Celis, como al intendente de Paraná, Sergio Varisco. En su testimonio, el oficial Gonzalo Mendoza recordó datos de escuchas y mensajes entre los implicados que volvieron a confirmar la implicancia de los narcos en la política, así como la posible inmersión de los funcionarios procesados en el negocio ilícito. Además, otro policía, Iván Rocha, habló del reclamo de mucho dinero por parte del Tavi a Varisco, pero no aseguró que la plata tuviera el destino de la compra de droga. Ayer fue el primer día de este debate que cuenta con la ausencia el intendente de Paraná, quien regresaría para declarar para los alegatos o la sentencia.

La punta del ovillo

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El 26 de agosto de 2015 la División Homicidios de la Policía provincial investigaba el intento de asesinato de un hombre y otros hechos de violencia y llegaron a una vivienda de calle Alemanes del Volga. Con la orden judicial solicitada por el fiscal Álvaro Piérola se allanó la casa del barrio Paracao, donde se encontraron los 1.770 kilos de marihuana. Dos días después, en la página del Buzón de Mensajes de UNO se publicó el texto enviado por un lector: “Soy un vecino de calle Alemanes del Volga donde secuestraron esa cantidad de droga. Quiero contar que hace varias semanas se veían movimientos raros, que entraban y salían en una camioneta Toyota y a veces solían venir en un escarabajo. Espero que capturen a los narcos porque a esa familia le pagaban con una miseria de plata”.

Este mensaje fue el dato que permitió vincular ese cargamento de marihuana con Daniel Tavi Celis. Según contó ayer, en el juicio contra los 33 procesados en las causas Narcoavioneta y Narcomunicipio, el oficial de la Policía Federal Gonzalo Mendoza, que participó en la investigación que desbarató la organización narco: “En esa publicación hacían referencia al procedimiento en Alemanes del Volga, de que en ese domicilio había movimientos extraños y que se veía un auto escarabajo, que sería un Volkswagen (...) Daniel Celis era poseedor de un escarabajo, por lo que esas versiones tenían bastante veracidad, y se desarrollaron más tareas de campo”.

Este dato del lector se sumó al que aportó un llamado anónimo a la Policía Federal acerca de que el conductor del camión municipal que había llevado la droga a esa vivienda era un tal Cebolla, quien terminó siendo Miguel Leguizamón, padrastro de Celis.

Otro de los policías que declaró ayer como testigo, Gustavo Pérez, agregó en este sentido: “Hablamos con los vecinos que habían visto un camión municipal, anteriormente habían visto a un auto escarabajo patente 123, que resultó ser el que tenía el Tavi Celis, creo que lo manejaba Lemos y vecinos lo vieron al Tavi en el mismo auto”.

El lector que había enviado aquel mensaje estaba en lo cierto, no solo en el dato del vehículo, sino en que esa familia eran perejiles a quienes utilizaron para guardar la droga. Policías que participaron de ese procedimiento recuerdan que el hombre de apellido Godoy, empleado municipal, que estaba en la casa con su pareja y un bebé recién nacido, casi se quita la vida con un arma ante el allanamiento.

“Tavi” y “Titi”, dos grupos

Así comenzó la investigación a Celis por narcotráfico. El oficial Mendoza recordó varios episodios de la pesquisa. Por ejemplo, cuando en una ocasión al Tavi dejó el celular encendido tras una llamada en la que atendió el contestador. En el mensaje de voz quedó registrada la conversación con una persona que subió a su vehículo, a quien le contaba anécdotas del transporte de estupefacientes, incluso lo nombró a su padre como protagonista. Además, mencionaba una operación para traer droga a Paraná vía fluvial.

Por otro lado se manejaba el hermano, Miguel Ángel Celis, alias Titi, quien “tenía a su grupo de personas y se pudo determinar que abastecía al Manco Vartorelli, quien proveía a Jonathan Romero”, indicó Mendoza.

Luego surgió el contacto telefónico entre Tavi y Hernán Rivero, supervisor en la Unidad Municipal Nº 2: “Celis le pregunta qué camiones municipales no tenían GPS y le dice que tenían que transportar muebles a San Benito”.

Por esto se dispusieron vigilancias en la zona de la Planta de Reciclado Municipal y en los accesos a San Benito en los días siguientes, durante todo un fin de semana, pero no lograron detectar el paso de los camiones.

Además, observaron que Daniel Celis “estaba tratando de acondicionar un terreno o un campo en la localidad de María Grande, detrás de las termas, para lo cual tanto él como Cristian Silva estuvieron buscando bidones de gran tamaño para cargarlos con combustible. Si mal no recuerdo eran 100 bidones, y buscaban nafta con mayor octanaje para aviones o un aditivo que le haga aumentar el octanaje a una nafta premium. Se desprende que era para un karting, lo cual fue descartado porque no tenían kartings ni estaban en carreras de kartings”.

Así, detectaron un campo de María Grande que, acondicionado con palos y bolsas, indicaban una pisa clandestina de aterrizaje para el abastecimiento de droga vía aérea. Esto se interrumpió cuando Tavi Celis cayó detenido por un asalto ocurrido antes en Las Cuevas,

Por otro lado, llegó a la Policía Federal un dato que apuntó a otra línea del clan familiar narco, específicamente hacia el Titi Celis, y se investigaba en forma paralela. Criminalística de la Policía provincial encontró una huella en un ladrillo de marihuana secuestrado en un procedimiento en cercanías al predio de la Fiesta de Disfraces, unos días antes del golpe dado en la casa de calle Alemanes del Volga. Esa huella dactilar pertenecía a Norberto Perezlindo, residente en San Benito, vecino de Miguel Celis.

Durante una vigilancia en cercanías a su casa, identificaron a una persona que salía de la misma en moto y le secuestraron un arma de fuego. Aprovecharon para sacar fotos y en las mismas quedó registrado un auto Fiat Siena rojo, estacionado frente a la casa del Titi. Unos días después, ese mismo vehículo fue detectado en la ruta nacional 18 en Villaguay cargado con marihuana.

“Entonces, cuando Daniel Celis queda detenido, el que toma la posta para aquel trabajo logístico para acondicionamiento del terreno era su hermano Miguel Celis, para lo cual contó en un primer momento con la ayuda o colaboración de Marcos (no recordaba el apellido), se había involucrado Gastón De la Fuente, con tonada de la ciudad de Córdoba, quien se había enfocado en encontrar un campo para el aterrizaje”, recordó el testigo.

Luego contó el comienzo de las tratativas para acordar armar una pista de aterrizaje en los campos de los hermanos Ghibaudo, en María Grande y en Colonia Avellaneda. Grupos especiales de la Policía Federal estuvieron dos meses haciendo guardia a la espera de la misma en el primer lugar, pero finalmente se produjo el arribo de la aeronave en el segundo, en cercanías a la balsa de Villa Urquiza.

Mendoza mencionó también el papel de la curandera Ester Márquez, quien en una escucha telefónica con Omar Ghibaudo, ante una consulta del productor agropecuario, le aconsejó que concrete el negocio del aterrizaje de la avioneta, y que rece para lograrlo.

El día del aterrizaje de la avioneta, el 28 de mayo de 2017, los federales estaban cerca del arroyo Las Conchas, a la espera para interceptarla. Tenían intervenidos los teléfonos de los sospechosos bajo la modalidad de escucha directa, por lo que estaban “prácticamente en vivo”, indicó el oficial. Cuando la vieron llegar, primero pasó de largo y retornó para aterrizar. Cuando ingresaron al campo con sirenas y balizas ya habían pasado los 317 kilos droga a una camioneta: detuvieron a cuatro personas y dos se fugaron, entre ellos el piloto.

Luego siguieron los múltiples allanamientos, tanto en la vivienda de los Ghibaudo en el campo, como en San Benito y Paraná.

¿Puntero o proveedor?

Tras haber desbaratado esta banda, la investigación siguió a partir del secuestro de un celular en la celda de Daniel Celis en la cárcel de Federal, en el cual hallaron un mensaje (entre otros) hacia su pareja Luciana Lemos: “Al fin una buena, ya arreglé con el intendente”. Aparecen así los pedidos del hombre a su novia para cobrar 50.000 pesos mensuales por parte de los funcionarios municipales. Sospecharon así que podría tener “alguna relación con la causa anterior que se había investigado, ya que se había mencionado que se habían utilizado vehículos municipales para el traslado de elementos”, mencionó Mendoza.

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En cuanto a los mensajes entre los sospechados y las escuchas telefónicas, se destacaron dos mencionados por el investigador. En el celular de Hernández “se encontró el audio de WhatsApp donde la señora Bordeira le recriminaba la presencia de Celis en el municipio: “Vos y Sergio metieron la droga en el partido, no te olvides”, le dijo.

En una escucha de Celis y Lemos surgió la sospecha de que Hernández habría comprado cocaína. Cuando llegó un cargamento, buscaban “ubicarlo” enseguida. Una de las personas a quien llevarle la sustancia fue mencionada por Lemos como “Pablo”. Ante las preguntas insistentes de Tavi sobre qué Pablo, la mujer le dice “Hernández”. A esta conclusión llegaron, explicó Mendoza, con la comparación de esta información con lo hallado en el cuaderno secuestrado en la casa de Lemos, donde aparecían los nombres de Varisco, Bordeira y Hernández con las cifras de dinero, coincidentes con el precio del kilo de cocaína (entre 150.000 y 160.000 pesos).

El juicio continuará el lunes, con las declaraciones de más policías, entre ellos el perito desgrabador de las escuchas.

Piden investigar si hubo escuchas ilegales

Los abogados defensores de Pablo Hernández le pidieron al Tribunal Oral Criminal Federal que investigue si el teléfono del concejal de Cambiemos Pablo Hernández fue escuchado porque en el expediente no está la orden del juez Federal Leandro Ríos habilitando tal medida judicial. El dato, que tendrá que ser verificado, surgió durante el interrogatorio al testigo Rocha, quien en su testimonio dijo que escucharon el teléfono de Hernández. El cabo primero de la Federal no afirmó que tal situación haya ocurrido. Ante tal revelación los defensores Emilio Fouces y Serra Cullen solicitaron que se determine en qué contexto se obtuvieron datos de Hernández. En caso de establecerse que fue ilegal la escucha no solo se estaría ante un delito sino que se declararía nula toda la prueba obtenida.

Antes de cerrar la audiencia, los fiscales dijeron que quizás se trata de un error de interpretación, ya que cuando se allanó la casa de Hernández se le secuestró el teléfono y los peritos de la Policía Federal realizaron un examen sobre el mismo para extraer mensajes de voz de las redes sociales y comunicaciones telefónicas que interesaran para la causa. Según explicaron se estaría ante un error de interpretación del policía. Así que habrá que esperar hasta la semana próxima cuando declare el perito que se encargó de las escuchas. Fouces aseguró que en caso de probarse que hubo escuchas sin autorización judicial se está ante un hecho nuevo que merece una investigación.

La gran base de la investigación son las escuchas telefónicas que le permitieron a los investigadores llegar a la avioneta cargada con marihuana y al secuestro de cocaína en la casa de Lemos, además de permitir conocer los supuestos vínculos políticos que existían.

“Nunca surgió que el dinero era para comprar droga”

Ante una pregunta puntual del defensor de Varisco, Miguel Cullen, al funcionario policial Iván Rocha sobre si de las escuchas surgía para qué era la plata que recibía Celis, el federal fue contundente al señalar que una parte era para el abogado y la otra para solventar a la familia. “Nunca surgió que el dinero era para comprar droga”, dijo el efectivo en su testimonio. Es más, minutos antes había señalado que durante la investigación entendió que Celis reclamaba la plata puesta en la campaña. Que a su considerar el dinero fue a cambio de puestos en el municipio, pero como no le cumplieron, surge de la tarea investigativa que se acordó un nuevo pacto que consistía en el pago de 50.000 pesos por mes hasta que finalice la gestión.

Todos los funcionarios policiales que declararon en la jornada de ayer dejaron en claro que no recibieron presiones y que Celis reclamaba aportes de campaña política a Varisco.

Zapatillas para todos y un raro seguimiento

Dos datos surgieron ayer. Uno es una novedad y el otro una confirmación.

Según contó el testigo Rocha de un mensaje entre Daniel Celis y Bordeira surge el enojo del Tavi por algo que él quería. Según contó el único acusado que figura en las dos causas le escribió a la expolicía que en su mundo él ganaba 1 millón de pesos por mes y con la política estaba perdiendo plata. Y es más, en otro mensaje entre Silva y Tavi, el líder de la organización le dice que Bordeira le debe ocho cuotas de 100.000 pesos por zapatillas. El Policía dijo que averiguaron si Bordeira vendía zapatillas y no surgió ese dato. Quien comercializaba calzado y lo dijo cuando lo identificaron en la audiencia fue Carlos De la Fuente: el cordobés de 38 años, aseguró que antes de caer preso se ganaba la vida vendiendo calzado. El testigo confirmó que el VW Bora que fue a la casa de Bordeira cuando ella estaba libre es de Inteligencia Criminal.

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