El patrimonio histórico arquitectónico sufre el abandono y desinterés urbano, y también los embates de la modernidad. Ambas resultan ser características que se repiten en distintas localidades del país, y que demuestran en parte el escaso apego de las comunidades para mantener vivas sus tradiciones, su historia, el recuerdo de sus antepasados y forjadores.
Ordenan que se reconstruya la casa del poeta Evaristo Carriego
En la capital provincial, un caso testigo es el estado del atelier de Cesáreo Bernaldo de Quirós, en calle Estrada casi Laurencena. Luego de muchas mutilaciones, permanece expuesta como un potente lamento visual. Mientras tanto, aguarda por anunciados proyectos de puestas en valor en los últimos años.
Más grave aún fue lo que sucedió en Buenos Aires con la casa del poeta paranaense Evaristo Carriego. La propiedad había sido sometida a tareas de refacción por parte del gobierno de la ciudad, que incluyó su demolición parcial. La semana pasada, la Justicia porteña cuestionó la obra y obligó a las autoridades a presentar un plan detallado de obras para reconstruir y restaurar el inmueble con el propósito de recuperar su sentido histórico y su memoria cultural.
La casa, situada en Honduras 3784 del barrio de Palermo, había sido construida en 1890 y alojó al poeta Evaristo Carriego hasta su muerte en 1912, a los 29 años.
El lugar había sido expropiado en 1975 mediante ley nacional para destinarla a la instalación de un museo y biblioteca pública, que abrió sus puertas en 1981 con el nombre Casa de Carriego.
En 2013, se adjudicó una licitación de ampliación, renovación y actualización de sus instalaciones, que fueron cuestionadas por la Justicia, que además de la reconstrucción de la histórica casa y la reparación de su fachada, obligó a que se reintegren los objetos retirados y resguardados, y que aquellos arrojados a la basura sean reemplazados por otros.
Historia
Nacido en Paraná en 1883, el poeta Evaristo Francisco Estanislao Carriego proviene de una familia de largo arraigo en la historia entrerriana del siglo XIX. A los 4 años se mudó con su familia a Buenos Aires. En 1908 escribió su primer libro, Misas herejes. Su obra, no muy prolífica por su corta vida, fue admirada por Jorge Luis Borges.
Como homenaje, una escuela lleva su nombre en la capital provincial. Se trata de la escuela Nº 18 ubicada en calle Juan Báez, en El Paracao, un establecimiento histórico surgido en 1880 y originalmente situado en Lebenshon. En su actual ubicación –Juan Báez y avenida Ramírez– se radicó entre 1910 y 1913, pero recién en 1950 –por Resolución Nº 17 del 16 de enero, el Ministerio de Educación le impuso el nombre de Evaristo Carriego a la hasta entonces escuela fiscal Nº 18.
En tanto su padre –también Evaristo, se distinguió en el periodismo y la política entrerriana. Su figura fue reconocida con la nomenclatura de una arteria a su nombre, de 225 metros de extensión, entre avenida Miguel Laurencena y Neuquén. El mismo nombre tuvieron su abuelo –periodista y legislador– y su bisabuelo –gobernante y militar–.













