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Un beneficio para sectores medios

Los sectores asalariados que ganan de bolsillo hasta un poco más de 100.000 pesos ahora tendrán un beneficio extra, producto de dejar de pagar Ganancias.

Jueves 11 de Febrero de 2021

El reciente anuncio de la presentación de un proyecto de ley para eximir del pago del impuesto a las Ganancias a 1,2 millones de personas, más la aplicación de un tributo –por única vez- a las grandes fortunas, parece indicar que el gobierno de Alberto Fernández tiene otros planes en materia impositiva, que incluso puede considerarse más justo que el actualmente vigente.

Los ricos del país, los que recurren al Estado para el pago de la mitad de los sueldos de sus empleados en un momento de crisis; desconocen esa crisis para resistir el pago del impuesto a las grandes fortunas, que representa un porcentaje del 2% al 3,5% de sus bienes declarados. Son sectores con fuerte poder de presión sobre la sociedad en general, a través también de los medios de comunicación; y de la dirigencia política en particular.

Pese a que muchas veces su causa es adoptada por sectores de menores recursos, está claro de quiénes se trata y –salvo que no se quiera ver- también son claras sus estrategias.

Sin embargo, en el caso de Ganancias la cuestión tal vez no aparece tan clara. El gobierno nacional cuenta con el beneficio de que ese tributo fue uno de los principales ejemplos del incumplimiento de las promesas electorales del macrismo. Y no solo del incumplimiento, sino de haber hecho todo lo contrario. Cuando Mauricio Macri asumió, prometió que los trabajadores no pagarían ese gravamen, pero sus medidas implicaron que pasaran de pagarlo 1,2 millones de personas en 2016 a 2,4 millones en 2019. La comparación con la gestión anterior es contundente.

Por un lado es cierto que el corte fijado en 150.000 pesos resulta polémico, como todo corte arbitrario. Quien cobre 151.000 pesos seguirá soportando el máximo rigor impositivo y el que gana 149.000 dejará de pagarlo. Posiblemente se decidió el límite buscando impactar en amplios sectores y eso explica el techo fijado para el beneficio. Y en parte la acusación de electoralismo que lanza la oposición sobre el proyecto.

La nueva norma implicará un beneficio para los sectores asalariados de mejores sueldos. Esos que ganan de bolsillo hasta un poco más de 100.000 pesos y ahora tendrán un extra, producto de dejar de pagar Ganancias, que podría llegar a mejorar sus ingresos un 30%. El beneficio global estará -claro- en que esos sectores vuelquen esos recursos al consumo y dinamicen la economía. Pero no deja de ser un beneficio para los que están mejor en el sector de los trabajadores o pequeños empresarios. Claro que señalar esto no implica ignorar que la actual configuración de impuesto a las Ganancias es negativa, basta ver que lo pagan miles de jubilados para entender que no se trata de un gravamen sobre réditos extraordinarios, sino un impuesto que abarca a miles de personas. Los gobiernos usualmente no suben el salario mínimo a partir del cual se pagan Ganancias (piso), o lo suben poco, y la inflación se encarga de dejar cada vez a más gente comprendida entre los obligados a tributar.

Sin embargo, aún con esa configuración negativa, el impuesto a las Ganancias es progresivo y distingue por ingresos. A diferencia del impuesto que más afecta a los que están más abajo en la escala salarial: el IVA, ejemplo por excelencia de la regresividad tributaria, que seguirá (por ahora) inmodificable. Los más pobres gastan todo y pagan, proporcionalmente, más IVA que los más acomodados o que los sectores medios.

De los 25 millones de argentinos que integran la población económicamente activa, unos 10 millones están formados por grupos que sufrieron el impacto de la pandemia y la crisis económica con más fuerza que los sectores medios asalariados. Son aproximadamente 4,5 millones de trabajadores informales, 2,5 millones de trabajadores desocupados, buena parte de los 2 millones de monotribustistas y personal doméstico entre otros. Muchos de ellos se beneficiaron del Ingreso Familiar de Emergencia, que dejó de pagarse.

Ahora la propuesta de Sergio Massa -con el guiño del Ejecutivo- dará paso a una decisión que restará 40.000 millones de pesos a la recaudación de un impuesto coparticipable, que por lo tanto también impactará en las finanzas de las provincias.

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