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Patronato, un ejemplo

Sábado 09 de Mayo de 2020

Son varios los hechos de violencia de género que se registraron en este último tiempo en el mundo del fútbol específicamente y en muy pocos de ellos las instituciones deportivas dieron el ejemplo con sanciones a la altura del grave acontecimiento, más allá de lo que luego dictamine la Justicia, que en definitiva es la que debe condenar o no al acusado. Más allá de eso, los clubes deben seguir una línea y más en este país donde la mayoría nos identificamos con la filosofía de los mismos. Pero, lamentablemente no es así. Es más, solo cinco entidades de este territorio tienen el protocolo contra la violencia de género. Ellos son Rosario Central, Newell’s Old Boys, San Lorenzo, Vélez Sarsfield y Racing Club. Sin embrago, y aunque no se le dio la importancia a nivel nacional como a otros casos, Patronato de la Juventud Católica, a pesar de no tener el protocolo antes mencionado, dio el ejemplo cuando le tocó sobrellevar un caso de estas características. Fue el de Lucas Mancinelli, denunciado en 2019 por violencia de género. En este caso la Unidad de Violencia de Género y Abuso Sexual dictó una prohibición de acercarse a la víctima, entre otras medidas, para salvaguardar a la joven. Por su parte, el club lo suspendió y lo apartó del plantel. Y a fin de año pasó a Deportivo Cuenca de Ecuador.

La entidad Rojinegra estuvo, una vez más a la altura de la circunstancias. Así como en un momento fue el único club en eliminar la barra brava, hoy es uno de los pocos en seguir una línea acorde a los que se piensa puertas para adentro. Es por eso que vale la pena resaltar el acto ya que a nivel nacional no se hace. Solo importa lo que pasa en Boca y River. Los clubes chicos no existen ni siquiera cuando hacen las cosas bien. Y sino solo hay que entrar a los distintos portales para dar cuenta de ello. Se puede entender que en materia futbolística sea así, pero en casos de violencia, no se entiende muchas veces el trato de la noticia.

Para volver a los actos violentos en el balompié repasemos algunos, los más importantes y cuál fue el comportamiento del club en cuestión: Edwin Cardona, Wilmar Barrios y Frank Fabra (Boca): fueron denunciados en 2018 por agresión y violencia de género por unas bailarinas luego de incidentes en un departamento de Puerto Madero. El Xeneize los separó durante una semana. Luego la denuncia fue retirada y un año después los jugadores fueron sobreseídos. Hoy todos están en actividad.

Jonathan Cristaldo (Racing): el año pasado fue denunciado por su mujer Morella De las Heras a través de un video en las redes sociales y luego con una denuncia en la Justicia. La Academia lo sancionó con cinco días de suspensión. Parece un chiste, pero volvió a jugar.

Rafael Borré (River): fue denunciado por su expareja Romina Ré, pero el caso no prosperó porque la mujer no se presentó a las audiencias, supuestamente por haber llegado a un “acuerdo privado”. Su mujer actual lo desmintió. ¿Qué pasó en el medio? No quiero ser mal pensado, pero saque sus propias conclusiones.

Y el último y más reciente fue el de Sebastián Villa (Boca). El atacante fue denunciado por su expareja Daniela Cortés. El club de La Ribera aún no tomó determinación alguna. ¿Qué está esperando? Vaya uno a saber. Claro, el colombiano es oro en polvo para la entidad y seguramente Boca esperará hasta último momento para ver qué tajada mercantil puede sacar de todo ello, pero de ponerse las botas y adoptar una medida como corresponde, bien gracias. Lejos se está de eso.

Al fin y al cabo Patronato, un equipo humilde, pero con bases fuertes, se sube a lo más alto del podio dejando el ridículo a los poderosos. Después sí. El Rojinegro puede jugar mal al fútbol, pelear por el descenso, no ganar partidos, no llevar gente a la cancha, pero eso es otra historia. Hoy sus jugadores están al día, viven en una ciudad sin presiones y encima sus dirigentes toman decisiones duras cuando hay que tomarlas. ¡Felicitaciones para Patrón! Porque muchos dirigentes nacionales se llenan la boca hablando de violencia de género, pero al momento de tomar determinaciones en serio lo único que hacen es mirar para otro lado.

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