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El poder apátrida

Hay quienes aún sostienen que existe una conspiración gubernamental. Niegan la existencia de un poder fáctico de tipo económico.

Martes 12 de Enero de 2021

Quien piense que nadie puede sacar partido de una pandemia, está siendo peor que naif; y quien sostenga que la propagación del Covid-19 es una estrategia gubernamental, está buscando por el lugar equivocado. Poner de manifiesto el negocio que el 0,1% más rico está haciendo con la crisis no significa negar la crisis, ni mucho menos la existencia de un virus que ya se ha cobrado la vida de casi 2 millones de personas alrededor del mundo.

El estado de paranoia en el que nos han metido con el bombardeo mediático las 24 horas del día es tal que hemos puesto al coronavirus en un pedestal, como si fuera una especie de ángel de la muerte o el brazo de un dios cruel que está dispuesto a azotarnos hasta que aprendamos la lección. Y mientras tanto, el negocio pasa.

Durante el 2020, la fortuna de los más ricos se incrementó en un 31%. Más del 60% de los multimillonarios del mundo se hicieron más ricos en 2020 y los cinco que más se enriquecieron vieron sus fortunas combinadas crecer en 310.500 millones de dólares, según informó la BBC. Ellos son: Elon Musk, cofundador y director ejecutivo de Tesla (empresa que, entre otras cosas, fabrica autos eléctricos y financia misiones espaciales); Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon; Zhong Shanshan, fundador de Nongfu Spring (empresa que controla un quinto del mercado del agua embotellada en China); Bernard Arnault, propietario del grupo LVMH (grupo de artículos de lujo, como Louis Vuitton y Dior, entre otras marcas); y Dan Gilbert, presidente de Rocket Companies (que reúne desde equipos de la NBA hasta empresa de hipotecas on line).

En cambio, las fortunas de aquellos que nos encontramos en el “lado malo” de las tendencias económicas, tecnológicas, sociales y medioambientales, han mermado.

Por un lado, los magnates de la tecnología se beneficiaron con los profundos cambios que la crisis sanitaria y el bloqueo han provocado en los hábitos de consumo y trabajo. Por otro lado, los mercados financieros, como en toda crisis, han contribuido a ampliar las desigualdades. Al comienzo de la pandemia, las bolsas de valores sufrieron el golpe, lo que presentó una oportunidad para los “inversores”. Pero, para comprar en medio de la crisis se debe ser lo suficientemente fuerte como para correr el riesgo, así que, en otras palabras, sólo los más ricos podían permitirse invertir mucho en medio de la tormenta financiera.

Con toda la evidencia de que existe y avanza un gobierno mundial de las élites globales y sus corporaciones, hay quienes aún sostienen que existe una conspiración gubernamental, que los políticos son quienes manejan nuestros destinos hasta el último detalle; y de paso niegan la existencia de un poder fáctico de tipo económico que no es otra cosa que el capital financiero apátrida.

“Si la gente entendiese cómo funciona el sistema financiero, creo que habría una revolución antes de mañana”, dijo el pionero de la gran industria del automóvil Henry Ford.

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