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Algo más que asuntos de familia

Las historias los Macri y los Etchevehere tienen algunas similitudes, como el poderío económico, el poder político y la conjunción de negocios y política.

Domingo 25 de Octubre de 2020

Tienen los condimentos de un culebrón, pero son historias reales. Conflictos de familia de vieja data que no se resuelven en la esfera privada y saltan a la escena pública. Adquieren gran visibilidad, atraen la atención de la opinión pública y tienen consecuencias concretas en la política nacional.

Dos conflictos de este tipo atraviesan a dos familias poderosas por estos días. Una es la del expresidente Mauricio Macri, de quien su hermano Mariano contó hechos que podrían constituir actos delictivos. La otra es la del exministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere, enfrentado con su hermana Dolores en una situación con denuncias cruzadas y batalla judicial con final abierto.

El relato del Macri díscolo está contenido en el libro Hermano, de Santiago O’Donnell. El testimonio es más que grave y no puede no afectar la imagen del exmandatario. Mariano habla de venta simulada de empresas, vaciamiento, activos ocultos, testaferros, cuentas offshore y otras maniobras antes y durante la llegada al poder del líder del PRO.

Salen a la luz también cuestiones no relacionadas con la vida pública, como la supuesta indiferencia de Mauricio hacia la enfermedad de la hija de Mariano, lo que obligó a este a pedirle ayuda al primo Ángelo para poder comprar la medicación.

Algo similar ocurre en simultáneo con la interna de la familia Etchevehere. Una disputa por la herencia que hizo eclosión con la decisión de Dolores de aliarse con las organizaciones sociales que conduce el dirigente Juan Grabois y actuar en proyectos que están en las antípodas ideológicas y económicas de sus hermanos varones y de su fallecido padre, como la agroecología y la economía social. Como el hermano de Macri, ella también denuncia conductas delictivas, como falsificación de firmas y hechos de violencia de género.

“Desde que falleció mi padre, Luis Félix Etchevehere, en el año 2009, mis hermanos, Luis Miguel, Sebastián y Juan Diego Etchevehere, por mi condición de ser mujer, me han excluido de todos los negocios de la familia (...) no recibí un centavo jamás, ni siquiera tuve bancarización de ningún tipo ni poseo bienes de ninguna clase. Me han expulsado de la casa que me correspondía en Paraná y que había sido construida por mi padre para cada uno de mis hermanos, y asignadas por él expresamente a cada uno de sus hijos. Prácticamente sin forma de garantizar el sustento de mis tres hijos, imposibilitada de cubrir los gastos de su educación, cursando una enfermedad, y luego de meses de extorsiones, presiones y amenazas que me dejaron literalmente en la calle, me vi forzada a firmar un convenio nulo, con cláusulas absolutamente leoninas y abusivas, que pretendían despojarme prácticamente por completo de mis derechos sobre la herencia”, dijo Dolores en el escrito que presentó a la Justicia para solicitar las medidas de restricción que se adoptaron el viernes.

Las historias del clan Macri y del clan Etchevehere tienen algunas similitudes. Se destaca el poderío económico de ambas familias: Macri a través de negocios de todo tipo a lo largo de las últimas décadas, como la industria automotriz, la construcción, la energía, concesión de rutas y autopistas, entre otras. Etchevehere, por su parte, es un apellido ligado esencialmente a la producción agropecuaria, los bienes raíces y los medios de comunicación.

La otra semejanza es el poder político acumulado. En el caso de los entrerrianos, está ligado a una tradición radical histórica en la provincia. En el caso de Macri, la participación en la función pública empezó con Mauricio y fue un ascenso meteórico en dos décadas.

Un tercer paralelismo entre Macri y los Etchevehere varones es la conjunción de negocios y política. Gracias al poder que esa simbiosis otorga, uno puede llegar a Presidente, como otro puede movilizar productores enardecidos en cuestión de minutos.

Pero el poder puede tener fisuras y llegar a resquebrajarse desde adentro. Algo así puede suceder cuando los asuntos de familia son algo más que eso.

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