Habitualmente se relaciona a la Nochebuena o la Navidad como una oportunidad de encontrarse con los afectos, reunirse con la familia y compartir una cena y un grato momento. Sin embargo, no todos pueden hacerlo y en muchos casos hay gente a la que le toca trabajar mientras otros festejan, sobre todo cuando se trata de profesiones y oficios vinculados al servicio, como es el caso de médicos, enfermeros, policías, personal de seguridad privada, entre otros tantos que reivindican su vocación.
Vocación: La experiencia de trabajar durante las Fiestas
Por Vanesa Erbes
Maximiliano Pérez compartió muchas Navidades trabajando junto a sus pares
Tal es el caso de Camila Olivera, médica desde hace 12 años, quien hoy va a estar de guardia en una clínica privada. Oriunda de Paraná, se recibió a los 25 y desde entonces se dedica a su profesión, actualmente trabajando en un hospital en Buenos Aires. “Desde que soy médica, vengo trabajando casi todos los años durante las Fiestas. En salud estamos ya acostumbrados a prestar servicio en muchas fechas especiales, desde el propio cumpleaños de uno, hasta el Día de la Madre o del Padre. Son un montón de festividades que las pasamos trabajando, entonces de alguna manera uno también hace de su trabajo su segundo lugar y se genera todo un ambiente de compañerismo y uno la pasa bien. Hay veces además que podemos tomarnos un ratito para brindar y hacer un saludo entre todos. Otras veces no, depende de la guardia, pero en general siempre hay un buen ambiente porque nos acompañamos entre todos”, contó a UNO.
A su vez, comentó sobre la labor que realizan vinculada a los pacientes en una noche especial: “Nos toca estar acompañando a pacientes, y en general tratamos de siempre hacer una excepción para que los familiares puedan estar aunque sea un ratito más o que vengan después de las 12 a saludar a quien está internado y que puedan compartir. Con la pandemia fue más difícil, porque no se podía, no estaban permitidas las visitas, así que nosotros hacíamos un poco de intermediarios con el teléfono y demás para que pudieran tener algún saludo de las familias”.
A raíz de la pandemia, reflexionó sobre los días más difíciles que tuvo que afrontar el personal de salud, incluso en fechas tan sensibles como en las Fiestas, y refirió: “Pasaron un montón de cosas, a mí me tocó lamentablemente perder compañeros. Además, fue algo nuevo y nadie sabía al principio cómo actuar, qué era bien lo que pasaba; había cosas que nos íbamos enterando todos los días, iban cambiando los protocolos y demás. Y estaba toda la cuestión emocional de uno, de no poder ir a ver a la familia, porque en mi caso, al estar lejos, pasan muchos meses hasta que puedo viajar. Y después, la compañía de los pacientes, de estar totalmente aislados, no poder ver a su familia, y a esa familia del otro lado contenerla. Fue muy duro, la verdad”.
Para estas Fiestas compartió sus deseos y confió: “Deseo que tratemos de pasarlo con tranquilidad. A veces las Fiestas traen accidentes por temas del alcohol y hay que ser prudentes, de festejar obviamente, pero siempre cuidándonos. Y que todos tengamos un año mejor, que la pandemia por fin sea solo un recuerdo”.
También a Oscar Díaz, quien trabaja en la Departamental Victoria de la Policía de Entre Ríos, le tocó en varios de sus casi 23 años de servicio estar en funciones durante alguna Fiesta. Al respecto señaló a UNO: “Mi guardia es de las 7 de la mañana hasta la misma hora del otro día. Este año me toca el 31 y suele ser un día muy especial. En nuestro caso, que somos funcionarios, si la guardia está tranquila, compartimos alguna cena”.
“La mayoría nos juntamos un rato a cocinar algo. Por ahí se hace una videollamada o se intercambian mensajes con la familia para saber cómo la están pasando. Es una noche especial que uno quisiera compartir con sus seres queridos, pero nos toca trabajar”, añadió.
Por otra parte, contó que en ocasiones pueden presentarse inconvenientes tras el brindis o por otros motivos con alguna persona y ellos tienen que cumplir con su deber, dejando todo festejo de lado: “Si surge algún problema, nos abocamos a la situación. Esperemos que este fin de año esté tranquilo y que esté todo bien”, anheló.
Juan, un joven paranaense de 26 años que trabaja en una agencia de seguridad privada también va a estar de turno el 31, custodiando una empresa local. “Elegí estar en Navidad con mi familia y trabajar el 31, así que voy a recibir el Año Nuevo solo, porque me toca estar toda la noche. Pero no queda otra que laburar”, indicó.
A su vez, comentó: “Hace dos años que me toca trabajar solo. Antes estaba en otro objetivo y era un lugar más grande, por eso éramos tres y ahí nos dábamos una pausa y brindábamos con una gaseosa y comíamos unos sandwichitos o algo así. Como para desearnos felicidades y cada uno a su puesto”.
También precisó: “El año pasado estuve el 31 a la noche y al llegar el 1° hicimos videollamada con mi familia y brindamos juntos de manera virtual. Dan ganas de estar ahí con los seres queridos antes que estar trabajando, pero es lo que hay”.
Maximiliano Pérez es licenciado en Enfermería. Se recibió a los 21 años y actualmente es el subjefe del área de Cardiología del hospital San Martín y también trabaja en el área de Cuidados Intensivos en el hospital De la Baxada. En uno y otro lado le tocó trabajar al menos alguna Fiesta en los 16 años que presta servicios. El año pasado trabajó tanto en Navidad como en Año Nuevo para poder descansar ambas fechas este año y estar con su familia, y confió a UNO: “Cuando decidimos estudiar esta profesión, todos los enfermeros y profesionales que son afines a la medicina sabemos que nos va a tocar perdernos momentos especiales con nuestra familia. Y estas últimas Fiestas fueron especiales para nosotros por la pandemia, con momentos cargados de emociones y de cierres de ciclo o de balances”.
“La profesión no nos prepara para trabajar en una pandemia y fueron dos años en los que se trabajó muchísimo. Es un desgaste físico y emocional muy grande, a diferencia de años anteriores. Por eso comenzamos a lo mejor una etapa nueva con nostalgia, de manera muy emotiva”, analizó.
Por otra parte, explicó: “Las Fiestas podrían ser tranquilamente una noche más para los que estamos trabajando en un hospital. Pero habitualemnte hay un ambiente de nostalgia en todo el personal. Hablo de enfermería, pero se comparte la noche con los médicos de guardia y cada servicio trata de pasarlo en lo que nosotros consideramos nuestra familia dentro de una institución, porque son en realidad nuestra segunda familia. Uno tiene afecto por esos profesionales con los que uno comparte todo el tiempo, y logra tener ese momento especial en esa noche, con todo el valor simbólico que tiene esta fecha. Para nosotros es un estilo de vida la enfermería y al cierre de año se trata de hacerlo, en la manera de lo posible, festivo, intentando compartir con el otro algún alimento especial, de organizarnos lo más parecido a lo que sería una cena con nuestra familia”.
Asimismo, subrayó: “También uno deja que la familia de un paciente que está internado pueda compartir ese momento con privacidad, para que pueda por unos minutos o unas horitas estar acompañándolo. Nos puede tocar una guardia tranquila o tener urgencias, porque la enfermedad no se toma vacaciones ni momentos para celebrar, todo lo contrario, es un proceso que avanza, involuciona o evoluciona, y hay pacientes que requieren atención”. “Reanimando a un paciente ante una urgencia me ha tocado enterarme que son las 12 de la noche escuchando fuegos artificiales afuera. Porque hay pacientes verdaderamente críticos y se nos presenta una urgencia en ese momento y estamos para atenderla, acompañando a alguna persona que está pasando ese momento e incluso transitando sus últimos momentos de vida”, concluyó emocionado.



















