Suplemento Aniversario
Miércoles 15 de Noviembre de 2017

Lo Geniol, la parada obligada

El tradicional comedor de las Cinco Esquinas se convirtió en un clásico de la provincia. Néstor Reinoso y su familia están al frente de un lugar modesto y "místico" que atrae a todos sin distinción de clases. Por allí han pasado gobernadores, ministros, personalidades de la cultura y el espectáculo, hinchadas de fútbol, reconocidos empresarios y fundamentalmente los obreros. La vedette: el sándwich de milanesa.

Lo Geniol está en el ingreso a la ciudad de Gualeguay, en la emblemática Cinco Esquinas, sobre la ruta 12 a 234 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Es una de las puertas de la provincia. Abrió el 7 de abril de 1977 y según los diversos paladares, allí se come uno de los mejores sándwiches de milanesa de la provincia y los 400 kilos de nalga que se consumen por semana reafirman la teoría. Han pasado innumerables personalidades de todos los ámbitos y no hay registros fotográficos porque, según cuenta su dueño, "no le gusta molestar" al cliente y es reticente a la tecnología.

La tradicional sandwichería es atendida por Néstor Reinoso y su familia.

Geniol, apodo que lleva desde pequeño porque un vecino le dijo que solo servía para el dolor de cabeza, en alusión al famoso remedio de la época, está al frente del local que abre a las 10 y cierra a las 16 cuando se va el último comensal. Se toma un descanso y vuelve a las 20 y se va a las 2. Por lo general el horario se extiende, porque,como señala a menudo, "siempre cae un gaucho que sale tarde del laburo".

Geniol es un tipo sencillo, culto, fanático de la política, la música, el río Gualeguay y el fútbol. De orígenes muy humildes tiene la gran virtud de convertir el lugar en algo más que un restaurante: observa, escucha y parece conocer a todos a pesar de que el bar recibe infinidad de viajantes. "Todos tienen siempre algo para contar", señaló comedido. Tienen clientes desde que abrió y sabe qué come cada uno. "Algunos se sientan y no hablan y yo les sirvo porque los conozco desde hace 30 años", relató. En el lugar confluyen todas las clases sociales y para Néstor "acá son todos iguales".

El local está rodeado mamparas que dejan ver la calle y en el primer impacto visual a su ingreso se advierte la presencia de una gran barra y a Geniol con la cuchilla cortando al medio el sándwich de milanesa que se convierte en una postal irresistible.

No abundan las mesas, pero siempre hay lugar para comer. Si no quedan asientos, los autos paran sobre la exestación de servicio que está enfrente donde ahora funciona un centro de recepción de turistas y comen sobre la explanada.

Los gualeyos y los viajantes saben de su presencia por el "boca en boca" desde siempre porque hasta hace un par de años podía pasar inadvertido por la cantidad de locales de similar construcción que están uno al lado del otro en la misma cuadra.

Ahora tiene un cartel verde luminoso que se puede ver desde varios metros antes. "Parece Las Vegas", ironizó Néstor Meda, un amigo y colaborador permanente de la familia, cuando lo colocaron.

Néstor Reinoso nació el 19 de noviembre de 1956 en el seno de una familia humilde. El segundo de seis hermanos. A los seis años se quedó sin casa porque fueron desalojados y su tío Alberto Justo Badaraco, Pocho, se hizo cargo de él. "Recuerdo que vino la policía y unos hombres de traje y cortaron el candado de la puerta y nos empezaron a sacar los muebles a la calle. No me olvidó más, me dolió mucho", relató visiblemente emocionado. Medio siglo después compró ese terreno y construyó la casa más grande de la manzana. "Fue como una venganza que me quedó de chico", confesó.

En 1978 se casó con Silvia y es padre de Elisa (39 años), Mariano (37), Noe (29) y Anita (22). Todos están o estuvieron involucrados con el negocio familiar que demanda la atención permanente de lunes a lunes. "Vengo todos los días porque siento la responsabilidad de estar. Este es mi lugar y me parece que si no estoy algún muchacho se puede enojar. Hace poco pasó un grupo de muchachos que iban a ver a River (jugaba por la Copa Libertadores) y habían ayudado a unas personas que tuvieron un accidente. Pasaron todos mojados porque llovía y se cambiaron acá. Saqué la cuenta de lo que podían demorar entre que terminaba el partido y pasaban por acá para esperarlos porque seguro tenían la intención de venir a comer. Y así fue y no es por la plata. A mí no me va cambiar nada un par de sándwiches", mencionó Geniol mientras limpiaba una de las mesas que se desocupó para recibir a un grupo de trabajadores de Crespo que hacía una semana habían salido de su casa y esperaban por su manjar.


El sándwich de milanesa
"Es el clásico", dijo sin dudarlo, pero no quiere revelar la clave el éxito. "El secreto está en hacerlas con amor", confesó entre risas. En lo Geniol se utilizan 400 kilos de nalga por semana. Llegan en cajas de un frigorífico de Gualeguaychú y allí empieza el derrotero. Antes se cortaba todo a cuchillo lo que demandaba mucho tiempo. La familia y una de sus empleadas, Irene, se tomaban horas para cortar de manera prolija el bife. Luego compró una máquina similar a la de cortar fiambre que les facilitó el laburo. Luego de cortar los bifes se los pasa por una tiernizadora. "Se hace todo para el día, porque no se puede dejar de un día para el otro porque el pan se despega", aseguró.

Empanar es otro trabajo artesanal. "Hemos visto un montón de máquinas, pero nunca encontramos una que las haga bien, por eso no hay como pasarlas por pan rallado con la mano, hasta ahora", aclaró. Además resaltó que Silvia, su mujer, "es muy detallista" y eso hace la diferencia. "Si ella ve una lechuga o algo fuera de lugar capaz se vuelve y trae otra", agregó.

Otro de los aspectos que hacen la diferencia es la calidad del aceite. "Es fundamental controlar el aceite y que sea de calidad", contó. Y aclaró que las papas fritas se hacen en otra freidora. "Para hacer las papas fritas utilizamos un producto que solo se utiliza para hacer pasteles y tienen un sabor fantástico", dijo.

Con un sándwich completo comen dos personas o una que se va completamente satisfecha y puede "tirar" varias horas por las grandes dimensiones. Ah, el precio va desde los 100 pesos a los 135, la completa.


Hasta Las Vegas
Su hija más grande vive en Las Vegas hace varios años. En sus primeros meses sufría el desarraigo y según cuenta iba a la iglesia porque se sentía muy sola y "querría contención", imaginó.
"Una vez fue a una iglesia de Las Vegas y se puso a conversar con el cura y acá come toda la congregación, los conozco a todos. Resultó que el cura con el que hablaba es de Tala. Cuando mi hija le dijo que era de Gualeguay le preguntó por los sándwiches de Geniol; la Gorda no lo podía creer", contó.


Los gobernadores y la política
Peronista y de Boca, Geniol, es un apasionado, pero respetuoso del que piensa distinto. "Mis mejores amigos son radicales. Siempre les digo que el enemigo de este país no es ni el radicalismo ni el peronismo sino la oligarquía".

"Hay que tenerle miedo a la derecha, no le tengo fe porque siempre ha fracasado", expresó contundente levantando la mirada. Mientras se toma una pausa para seguir atendiendo remarcó que es un apasionado de la política porque le interesa "el bien común". Por su local han pasado todos los intendentes porque en algún punto presumen de su influencia, pero Geniol nunca es de bajar línea o militar con desconocidos, más allá de su ideología.

Por Lo Geniol han pasado cuatro Gobernadores de Entre Ríos, Mario Moine, Jorge Busti, Sergio Montiel y Sergio Urribarri. "Recuerdo que la mujer de Montiel se bajaba siempre y el esperaba en el auto", mencionó.

Por otro lado contó que Busti fue en varias oportunidades y que Moine "comió un día cuando venía de Buenos Aires". "Me acuerdo que ese fin de semana era el Día del Niño y le dio un par de regalos a unos chicos que estaban en la puerta".

A Urribarri dijo que no lo vio porque seguramente "estaba en la cocina". Pero después supe que había pasado. Es más hay un registro del dos veces gobernador con un comentario en twitter destacando el menú de la Cinco Esquinas. Otro de los políticos que frecuentaba el comedor era Herminio Iglesias. El exintendente de Avellaneda y excandidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, según cuenta, les hizo "una gauchada". "Un muchacho de Gualeguay se había accidentado y acá no había quien lo atendiera por un problema muy grave en el brazo. Nos pasó el número de un secretario y por intermedio de Lorenzo Miguel lo llevamos a la clínica de la UOM", señaló.

A la lista de funcionarios que degustaron el menú se les puede sumar Pedro Pou, expresidente del Banco Central, Roque Fernández (exministro de economía) y el año pasado Máximo Kirchner, el hijo de dos presidentes, quien pasó con la agrupación luego de un acto en Paraná.

En el fondo de la barra se puede advertir un cuadro de Evita. "Evita, El Che y Perón son mis líderes. Y después de ellos Lula, Chávez, Evo y Néstor y Cristina. Ellos empezaron un nueva era que ahora se está cayendo. Fueron los que se acordaron de los pobres. Por su puesto que también tengo que nombrarlo a Raúl Alfonsín, él fue el gran iniciador de un nuevo proceso democrático", señaló.


El papá de su ídolo
Para Geniol el fútbol también ocupa un lugar importante en su vida. Hincha de Barrio Norte en Gualeguay y de Boca no duda en destacar a Diego Maradona como "el más grande": Resulta que Don Diego también frecuentaba el bar cuando viajaba de Buenos Aires a Corrientes, donde tenía campos. "Era un tipo sencillo que no hablaba nada. Y a mi no me gusta molestar sino me buscan, pero pasaba seguido por acá. Parecía ser un tipo muy humilde", recordó.

Las hinchadas de fútbol son un clásico de lo Geniol. Los que vienen y los que van tienen marcada la hoja de ruta en las Cinco Esquinas. Como así también los equipos de transmisión de fútbol que en algunos casos hasta tienen canje de publicidad a cambio del almuerzo o la cena. "Por acá han pasado muchos. Paran los colectivos, compran y siguen. Han pasado de todos los equipos, hasta de Peñarol y Nacional de Montevideo. Los muchachos de Patronato pasan siempre. Recuerdo que una vez pasó La 12 del Abuelo que iba a Corrientes, después los detuvieron en Galarza", relató. "Siempre se portan bien", agregó.

Mientras tanto, Silvia, que se tuvo que poner el local al hombro por el incesante paso de clientes, apuntó que por el local también pasaron varios artistas, entre los que mencionó al actor Federico Luppi, José Vélez y algún que otro más que se perdió de la conversación por el ruido de las mesas.


Gualeguay y el río
La familia Reinoso tiene un rancho al lado del río, entre Paso de Alonso y la vieja Toma de Agua. Después del bar, ese es su lugar en el mundo. "Mi escape es el rancho y el río. Es lo único que hago cuando salgo de acá. Quiero ver el río, comer asado y pescado. Es lo más lindo", confió.
Geniol ama Gualeguay con sus virtudes y defectos. Destacó la geografía, su naturaleza e insiste con el río. Un río que en el 70 y 80 les trajo enormes problemas a la ciudad y el agua llegó muy cerca de su negocio, pero que tiene un encanto único por sus recovecos, sus misterios y sus bancos de arenas blancas en lugares inhóspitos que se dejan ver cuando baja el agua. Para Geniol es el símbolo de la ciudad. Pero también es crítico de algunas costumbres del pueblo. "Gualeguay es una ciudad donde vos ostentas o te va bien y muchas veces te condena. A veces a la gente la supera la envidia. A veces no es premeditado, es como que lo hace sin darse cuenta. Me gustaría que cambie esa mentalidad para que crezca", reflexionó.



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