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La industria audiovisual entrerriana puede potenciar la actividad económica

La industria audiovisual de Entre Ríos, segunda a nivel nacional por la cantidad de producciones que movilizan millones de pesos y generan empleo

Miércoles 15 de Diciembre de 2021

La industria audiovisual es mucho más que un sector dedicado al entretenimiento. En las últimas décadas se ha constituido en una rama muy pujante a nivel nacional. Además del cine, la misma incluye distintos subsectores: televisión, publicidad, videojuegos y, en los últimos años, también transmedia y realidad virtual, gracias a la consolidación de las innovaciones digitales.

Las industrias audiovisuales comportan un doble valor: simbólico y económico. La importancia del sector audiovisual en términos productivos es muy alta. Según un informe estadístico realizado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para 2018 el PBI del sector Cultural –a nivel nacional– representaba un 2,6% del total de la economía. A su vez, el PBI audiovisual ocupaba aproximadamente un quinto de este valor, es decir, un 0,54% del total del PBI. En total, en 2018 el sector audiovisual movió 193.246 millones de pesos.

A nivel provincial, dicho sector dio pasos de gigante en los últimos años; tal es así que la industria audiovisual entrerriana se posiciona segunda después del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según estadísticas de la Cámara de Productores Audiovisuales de Entre Ríos (Capaer), la Asociación de Realizadores Audiovisuales de Entre Ríos (Araer) y el Colectivo Cineastas de Entre Ríos (CCE), en la última década se invirtieron 1.950 millones de pesos en producciones audiovisuales en la provincia.

Además, el Valor Bruto de Producción (VBP) cultural creció de 305.265 millones de pesos en 2016 a 920.010 millones en 2020. Un crecimiento del 201 % frente al 240 % del VBP total de la economía. Además, proyectan que el potencial fomento anual en inversión es de 255 millones de pesos, teniendo en cuenta aportes de subsidios del Instituto del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) más aportes de coproducciones y de la Ley de Fomento Audiovisual provincial.

El crecimiento de la industria audiovisual provincial se vio reflejado en la tercera edición del Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (Ficer), que durante cuatro días funcionó como una gran vidriera, reuniendo a más de 6.000 espectadores y atrayendo la atención de realizadores, críticos y medios de todo el país. En la ceremonia de apertura del festival, que reunió más de 500 personas, sirvió como escenario para la firma de la promulgación de la ley provincial de fomento audiovisual por parte del gobernador Gustavo Bordet, que fue aprobada por la Cámara de Diputados el pasado 25 de noviembre.

“Es necesario contar con una estructura que nos permita generar políticas públicas que trascienda gestiones de gobierno, y tiene que ser a través de una ley para la promoción de todo el colectivo audiovisual”, dijo Bordet tras firmar la promulgación de la ley, que comprende la aplicación de fondos provenientes del juego de azar para el desarrollo y el impulso de la actividad.

De a poco, Entre Ríos se va convirtiendo en un gigantesco set de filmación.

Potencial económico

Teniendo en cuenta que la pandemia atrasó o dejó en suspenso varias producciones, Entre Ríos pudo sostenerse en el segundo lugar a nivel nacional. “El cine tarda mucho tiempo, concretar una película a veces toma más de un año. Este año se estrenaron dos películas entrerrianas y se grabaron cuatro, una de ellas es Jesús López, de Maxi Schonfeld, que ganó en el Festival de Cine de San Sebastián, en la sección de Cine Latinoamericano del Festival de Mar del Plata y en el Ficer”, dijo a UNO Guillermo Berger, presidente de Araer.

En este sentido, destacó que la mayoría de las películas que se graban en el país y que se estrenan comercialmente son con subsidio del Incaa. “En casi todos los países del mundo se subsidia al cine, a excepción de países como la India o Estados Unidos que tienen una industria grande”, comentó.

De todas maneras, a pesar de que Entre Ríos es la segunda región productora de audiovisuales a nivel nacional, está entre las últimas en lo que respecta a venta de entradas, sólo por delante de Santa Cruz, según estadísticas publicadas por el Incaa.

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Gracias a la industria audiovisual, en la última década en Entre Ríos se invirtieron 1.950 millones de pesos.

Gracias a la industria audiovisual, en la última década en Entre Ríos se invirtieron 1.950 millones de pesos.

“En Entre Ríos tenemos un problema, que es que tenemos muy pocas salas de cine y por eso hay poco corte de entradas. Es una de las falencias más grandes. Con la recientemente aprobada Ley de Fomento a la Actividad Audiovisual, una de las cosas que pretendemos es fomentar la apertura de nuevas salas de cine y crear circuitos alternativos. Para ser exhibida en una sala comercial, la película tiene que estar registrada en un circuito de programadores y de exhibición, que por lo general manejan sólo producciones comerciales internacionales, lo que se vende fácil. Por eso es difícil que se estrenen en estos circuitos las películas nuestras, porque está todo copado por las producciones de Estados Unidos. Todo esto nos lleva a la conclusión de que necesitamos generar más espacios de exhibición fuera del circuito comercial”, manifestó Berger.

En los últimos diez años, en Entre Ríos se llevaron a cabo 78 producciones importantes: 48 películas entrerrianas, 12 series entrerrianas y 18 películas y series filmadas en Entre Ríos por productoras de otros puntos del país. Además, se grabaron series en Colón y Liebig que han sido exportadas a cinco países, lo cual implica que además de ser exhibidas en festivales, ganan premios, se venden afuera y traen divisas.

“Sucede que en el país tenemos muchas películas concentradas en el ámbito de CABA y AMBA. La idea es brindar herramientas a productores, directores y guionistas entrerrianos para que puedan financiar sus proyectos y podamos traccionar más producciones hacia nuestra provincia. Que haya más proyectos presentados a Incaa y que haya más adjudicaciones del Incaa a proyectos entrerrianos”, dijo Berger.

Fuente de trabajo

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que cada producción audiovisual es una importante fuente de trabajo, e implica tanto empleo directo como indirecto, aportando ingresos a las economías locales.

Cada producción implica una circulación de importantes sumas de dinero. En Argentina, el Incaa estableció un costo medio de producción, que es lo que aproximadamente cuesta hacer una película. Ese monto hoy en día está fijado en 31.8 millones de pesos que, según Berger, está atrasado, ya que el presupuesto suele ser bastante mayor: “Por eso nosotros estamos permanentemente gestionando fondos en el Incaa para hacer una película, y no solo ahí, porque también buscamos fondos internacionales, que implican un ingreso de divisas al país y eso se suma al presupuesto de la película: así como hay películas de casi 32 millones de pesos, hay otras de 60 millones que se van nutriendo de fondos internacionales”.

—¿Cuántas personas trabajan en promedio en la realización de una película?

—Una película que se estrena en sala necesita al menos entre 20 y 24 técnicos; y en lo que respecta al elenco, si es un filme chiquito, se necesitan entre ocho y diez actores, entre principales y roles secundarios. Pero también se necesitan extras, que aproximadamente son 40 por película. Y después tenemos todo lo que son los proveedores: necesitamos alojamiento, comida, transporte, luces, sonido. Y hacemos muchas compras en la ciudad en la que filmamos; para hacer escenografías vamos a ferreterías, pinturerías, corralones. Y los técnicos también gastan dinero en la ciudad cuando se está grabando, así que es como un círculo virtuoso de volcar un gran porcentaje de dinero en las ciudades donde se filma.

Queremos que, al transformarse en industria, el cine entrerriano implique contratar proveedores de cámaras y de luces acá en la provincia. Hoy en día, la mayoría se contrata en Buenos Aires porque acá todavía no hay una constancia en la producción. Es más, nuestros técnicos van a trabajar a Buenos Aires porque acá no hay esa constancia. Necesitamos revertir eso.

—Algo que se destacó en la última edición del Ficer fue el Mercado Audiovisual Regional. ¿Qué implica que un festival de cine tenga un mercado?

—Que un festival tenga un mercado habla muy bien del festival y de los organizadores. En un mercado, lo que se hace es hacer un laboratorio sobre proyectos que aún no han sido filmados y se están desarrollando; un grupo de especialistas analiza cuáles son las fortalezas y las falencias de los proyectos para poder desarrollarlos mejor y que queden listos para ser presentados para su producción.

En el mercado de esta edición hubo 14 proyectos que se están desarrollando en la provincia, que aún no fueron rodados pero se está armando la carpeta y el guión. Y hubo siete en estado avanzado, que ya fueron filmados, pero que necesitaban filmar algunas escenas más o hacer la edición, o terminar el sonido. Y hubo una sección aparte para proyectos finalizados, que reciben ayuda para su distribución; ahí se presentaron dos proyectos. El mercado potencia proyectos y nos nuclea a los realizadores y realizadoras, nos pone en contacto.

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