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Patagonia

Hallan nuevas pistas sobre la cuna del valiente Facón Grande

Habría nacido en Cataluña, y un censo ubica luego a los Font Pérez en el Departamento Uruguay, distrito Tala. La grandeza de un panzaverde.

Domingo 21 de Junio de 2020

Traicionado y fusilado en 1921 por defender a los obreros oprimidos por los terratenientes, el carrero José Font tiene un lugar por derecho propio en las páginas sobresalientes de la historia entrerriana y argentina. Conocido como Facón Grande, el bravo panzaverde que lideró a los obreros rebeldes de la Patagonia luchando por derechos laborales a principios del siglo XX se presentaba como “entrerriano de Montiel”.

El historiador paceño Julio Oscar Blanche, nacido en Hernandarias, publicó este año una nota de aproximación al origen de la familia de Facón Grande en la que afirma que nuestro héroe obrero no era entrerriano sino catalán de cuna. Un punto de confluencia de dos regiones con sueños autonómicos.

El apellido Font coincide con familias antiguas de Cataluña y Mallorca. Según Osvaldo Bayer José era hijo de español y de criolla, pero Blanche piensa que él mismo era español, como su madre y su padre. El matrimonio vino al departamento Uruguay con su hijo de cinco años, afirma.

Ramos Generales

Julio Oscar Blanche es historiador, autor de “Birrinchín”, “Tiempos del Coronel Berón” y “El Coronel Antonio Exequiel Berón, Luces y Sombras del caudillo”, entre otras obras. En la revista Ramos Generales, que dirige el historiador Rubén Bourlot, el paceño publicó un comentario con datos de alta importancia sobre el origen entrerriano-catalán de José Font, y con interpretaciones muy llamativas. ¿Perteneció a una familia de exiliados anarquistas?

La nota titulada “Mi relación con Facón Grande”, bajo la firma de Julio Oscar Blanche, es anec-dótica, traza una serie de casualidades que llevaron al autor a interesarse por el anarquista y hurgar en los archivos, además de recorrer departamentos de Entre Ríos en busca de testimonios.

Ayer hablamos con él. “Todos los catalanes que vinieron para Entre Ríos eran perseguidos por el carlismo, Cataluña fue una cuna de anarquistas. Yo tengo parientes en España que me dicen que los Font son de Lérida, eran de allá”, nos contó Blanche, un apasionado por las luchas sociales de nuestra región y los personajes que marcaron nuestra historia.

“La Iglesia estaba preocupada porque los anarquistas se venían para acá, luego floreció el anarquismo en 1910, 1920, pero José Font llegó aquí con cinco años de edad”, insistió.

Blanche reconoce que algunos vecinos de La Paz pensaban que podía ser de ese departamento norteño, porque allí había Font, y él encontró en efecto un José Font pero esa persona tuvo familia allí, no se marchó a la Patagonia.

Le preguntamos si recordaba el lugar exacto del almacén, donde le comentaron en el año 1980 (o 1981) que por esa zona vivieron los Font, los padres de Facón Grande y el propio José de niño, en el departamento Uruguay, y dijo que no se acordaba bien, pero sería “en un camino hacia Villaguay”.

Por aquí vivió

Veamos cómo lo dice Blanche en la nota publicada en la revista Ramos Generales: “Un día del año 1979, un amigo me invita a ver (en forma clandestina) la película La Patagonia Rebelde. Quedé conmovido por la acción, en esa historia, del entrerriano José Font. (El personaje encarnado por Federico Luppi). Dos años después, trabajando yo en la Policía Federal Argentina y con intención de acrecentar nuestros sueldos, con un camarada y amigo, durante los días de franco largo más días que tomábamos de las vacaciones, salíamos a vender ropa interior: remeras, medias y algunas cosas más. Nos transportábamos en dos precarios vehículos: mi amigo en un Citroen 2CV y yo en un DKW Auto Unión. Recorríamos el sur de Entre Ríos, Gualeguay, Uruguay, Villaguay y sur de La Paz”.

“Por falta de permiso municipal, visitábamos los pueblos chicos: Médanos, Puerto Ruiz, General Galarza, Durazno, Raíces, Gobernador Domínguez, etc. También las estancias, en los días de pago a la peonada. Para pernoctar teníamos una carpa, y si nos daban permiso, dormíamos en las estancias (principalmente los días de lluvia)”.

“Una noche, al norte de Concepción del Uruguay, casi llegando a Villaguay, nos quedamos en un almacén y mientras cenábamos unos sándwiches, charlamos con el dueño, un señor de unos 70 años que me dijo: -¿Sabe que por aquí vivió la familia Font? ¿Que a su hijo, a quien después le decían Facón Grande, lo mataron en la Patagonia? Ahora están dando una película donde lo cuentan. Aquí anduvieron varias personas buscando datos”.

“Imagínense mi sorpresa. Traté de sacarle más datos; me dijo que él no alcanzó a conocer a ningún miembro de esa familia española, que supo que eran muy trabajadores”.

Otros Font

Hasta aquí, Blanche señala dos puntos: la película, y el comentario de un vecino del departamento Uruguay. Y sigue: “El paso de los años me hizo olvidar aquel episodio. Ya retirado de mi profesión y en tiempos que buscaba datos para escribir mi primer libro, Birrinchín, me llama un día Mario Raspini, director de Cultura de La Paz, para contarme que lo visitaban dos personas de la Patagonia, que buscaban datos de José Font, Facón Grande. Pues tenían datos que había nacido en Montiel y figuraba en el censo de 1895. Me dijo Mario que sabía que yo había vivido en ese lugar y tenía parientes que podían saber algo”.

“Le expliqué a Mario que solo la vieja estación de trenes se llamaba Montiel, que el paraje se llamaba Las Toscas. Le dije que me ocuparía de buscar más datos y le conté el episodio del almacén del norte de Concepción. Supe después que aquellas personas regresaron a su lugar y esperaban que yo les consiguiera más datos”.

“Fui a buscarlos, lo encontré (a Font) en el censo de 1895, coincidía la edad, la nacionalidad, pero era casado y con tres hijas. En los archivos municipales figuraba como empleado municipal, en los archivos parroquiales, como padrino de su nieto: descartado”.

La información consignada por Blanche no nos extraña: hace pocos años visitamos, incluso, una zona rural de la República Oriental del Uruguay a partir de un libro de Delia Esther Notthoff, “Memorias de Irazusta”, que revela la existencia en el sur entrerriano de familias Gonzáles Font oriundas de Helvecia en la ROU. Estuvimos, pues, en la Parada Font, un lugar bastante deshabitado, cerca de Helvecia en Uruguay. Es decir: los Font estaban en La Paz, estaban en Concepción, en Irazusta, y estaban del otro lado del río.

El estudioso Pablo Lagallé (Marcelo Serafini) había afirmado, en conversaciones que mantuvimos hace más de una década, que Font nació en Concepción del Uruguay “según su propio testimonio a fines de 1800”, pero restaba hallar documentación en la zona, aparte de los comentarios del carrero que podían obedecer a conveniencias del momento. Haber aceptado su origen extranjero lo hubiese puesto al borde de la expulsión.

El mismo Lagallé no descartaba entonces la procedencia oriental de los Font, pero hoy Blanche está diciendo otra cosa: que vinieron de Cataluña.

Obstinado

“En el censo nacional de 1895 figuran varios José Font, pero buscando en los archivos, no correspondían con los datos de Facón Grande”, se lamenta Blanche en la revista de Bourlot.

“Un día, con el profesor Narciso Cena, viajamos a visitar el palacio San José, anduvimos visitando museos y cementerios en la ciudad de Concepción, luego nos dirigimos al palacio y nos empapamos de historia. Cuando salimos, mi intención era dirigirme en busca de aquel almacén de aquel señor que me contó de Facón Grande. Hicimos varios kilómetros por un camino rural, pero yo no estaba seguro de ubicarlo, más: se hacía tarde. Pegamos la vuelta. Yo, frustrado”.

“Pero como soy obstinado, seguí buscando. Recurrí otra vez al censo nacional del año 1895, departamento Concepción del Uruguay, distrito Tala. Ahí estaba. Con esto y otros datos más (Emigrantes 7°p. AGN) resultó que el matrimonio José Font y Petra Pérez, y su hijo José Font (de 5 años) llegaron a la Argentina en el año 1886, procedentes de Lérida, Cataluña, España, y se establecieron en el distrito Tala, departamento Uruguay”.

“Según el libro de Osvaldo Bayer ‘Los vengadores de la Patagonia’ José Font se instaló en la Patagonia en el año 1905, o sea con 25 años de edad, aproximadamente. En conclusión: José Font y Petra Pérez al parecer eran un matrimonio anarquista. El anarquismo, doctrina reinante en Europa, principalmente en Cataluña (España) en el final del siglo XIX, fue perseguido por el Carlismo, obligándolos (a sus seguidores) a emigrar. Varios catalanes de esa doctrina se establecieron en Entre Ríos en aquella época”.

Como vemos, Julio Blanche observa la norma y saca una conclusión atendible: como muchos anarquistas catalanes emigraban porque eran perseguidos, entonces los Font Pérez calzan perfectamente en esa tendencia. Pero hay algo más: ayer nos confirmó que él ha leído que ese matrimonio de José y Petra, con el hijo de cinco años, vinieron efectivamente de Lérida.

La doctrina ácrata

El autor escribe en la revista Ramos Generales: “Mi conclusión es que Facón Grande no era un simple gaucho entrerriano, criado en la selva de Montiel, y de profesión carrero. Conocía bien la doctrina ácrata y reaccionó ante los abusos de los terratenientes y los crímenes del ejército”.

Más adelante, el autor presenta una copia de una planilla del censo nacional 1895. Allí se lee:

“Censado nro. 12 Font José, edad 34 años, casado hace 12 años, 1 hijo, español, agricultor, propiedad 1. Censado nro. 13 Pérez Petra, edad 36 años, casada, española.

Censado nro. 14 Font José, edad 14 años, español”.

Con esta aclaración: “algunos de los censistas, a los censados que no leían ni escribían en castellano los anotaban como que no sabían leer ni escribir; éste puede ser un caso, pues hasta la guerra civil española, en que Francisco Franco prohibió el idioma catalán en toda España, muy pocos catalanes hablaban castellano”.

Si en 1895 ese adolescente José Font tenía 14 años, en 1905 tendría 24 años o 25. Y para el tiempo de su militancia con los obreros de las estancias del sur, sería un carrero maduro, con experiencia, conocido como entrerriano.

Aporte fundamental

La revista digital de distribución gratuita “Ramos Generales” dirigida por Rubén Bourlot aporta estudios y comentarios notables sobre historia, biodiversidad y arte en la provincia.

En el número de este otoño, la nota de Blanche es una perlita. No habíamos leído antes esos datos, el censo en el distrito Tala del departamento Uruguay que registra a José Font, Petra Pérez y su hijo José Font de 14 años, en el año 1895. Todos españoles acriollados.

No es de extrañar la procedencia catalana de los Font. Según el historiador César Blas Pérez Colman, Cataluña es una de las fuentes principales de la entrerrianía y de nuestro espíritu autonomista, desde los primeros tiempos de la invasión europea a esta región.“Nuestro criollo es de pura sangre española… jamás en nuestra provincia los habitantes hispanos fundaron sus hogares con personas de raza negra o indígena”, ha dicho Pérez Colman con una mirada racialista que contrasta con otros testimonios. En cualquier caso, los Font pudieron integrar una masa de inmigrantes que aprovecharon la llamada Ley Avellaneda, que impulsó el llamado a familias europeas a la colonización de nuestro país.

La supuesta presencia casi exclusiva de españoles en nuestro territorio provincial que defiende Pérez Colman contrasta, por ejemplo, con un informe al que accedimos a través del historiador Juan Antonio Vilar. Allí, un cónsul norteamericano afirma que entre 12.000 soldados de Urquiza no vio a uno solo con las características del “blanco”. Todos eran “mestizos”.

Con este y otros testimonios bien podemos pensar que el espíritu autonomista entrerriano, que en la revolución federal artiguista engarzó con el principio de soberanía particular de los pueblos, bien puede ser una feliz confluencia de rebeldía charrúa, guaraní, mestiza, negra, cimarrona, catalana y vasca. ¿Explicaría ese barbecho el florecimiento de una personalidad extraordinaria como la de Facón Grande, leal a su palabra y defensor de los obreros?

Celebramos el aporte de Julio Blanche para volver sobre la vida de nuestro prócer, cuando nos acercamos al centenario de su martirio.

“Domador, gaucho, carrero,/ argentino y entrerriano,/ lo vieron cerros y llanos/ ponerle el pecho al Pampero./ Y cuando el dolor obrero,/ mezcla de patria y mañana,/ exigió firme y con ganas/ el sueldo justo de un pión/ se unió a la revolución/ de tanta gente paisana”, dice la chamarrita milonga de Saúl Huenchul.

“Era la huelga un gran sueño/ y un derecho necesario/ y cuando sus alversarios/ le hablaron de negociar/ se arrimó a parlamentar/ la justicia de un salario./ ¡Facón Grande, gaucho entero,/ pero inocente a la par/ cómo se dejó engañar/ con agentes traicioneros./ Con él, doscientos obreros/ cayeron el día aquel/ porque un señor coronel/ les prometió garantías./ Pobrecito, en ello había/ pureza de un pueblo fiel”.

Los versos de Huenchul no pueden ser más esclarecedores: un entrerriano tiene, desde tiempos charrúas y guaraníes, veneración por la palabra empeñada. Esa “inocencia” es la esencia de la entrerrianía y se paga con sangre. Se es gaucho entero, precisamente, cuando se tiene palabra, como la tiene un Facón Grande. Y cuántos como él.

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