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Acceso a la educación

Alumnos se superan en la Primaria para adultos del Volcadero

La escuela Los Nazarenos fue inaugurada en 2020, pero por la pandemia los alumnos empezaron las clases este año. Enseñan además peluquería y panadería

Martes 27 de Abril de 2021

En el barrio San Martín, conocido como el Volcadero, inauguraron la escuela de capacitación N° 261 Los Nazarenos en marzo del año pasado, impulsada por la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe y la Fundación Puentes, con ganas de empezar de inmediato las clases de Primaria para jóvenes y adultos, y de los talleres de panadería y peluquería . Pero los sorprendió la pandemia y tuvieron que interrumpir su labor.

Sin bajar los brazos, siguieron trabajando en el acondicionamiento de las aulas y haciendo otras tareas, hasta que por fin pudieron dar inicio el 1° de marzo de este año al ciclo lectivo para que los vecinos de una de las zonas más postergadas y vulnerables de Paraná aprendan oficios como panadería y peluquería, o culminen la escuela Primaria.

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Con todos los trámites completos en el Consejo General de Educación (CGE), en 2020 hubo más de 60 inscriptos, muchos de ellos analfabetos, pero por las medidas sanitarias ese número bajó y cursan solo ocho personas por turno. No obstante, los mentores de esta loable iniciativa anhelan que en un futuro cercano sea factible que la institución se llene de alumnos. Saben que hay muchísimas personas con ganas de superarse, aprender un oficio para ganarse el sustento o saber leer y escribir, algo que parece tan natural para la mayoría, pero no lo es para quienes no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela porque tenían que trabajar desde muy chicos, o por otros motivos.

Stefanía Sepic es la directora. Como docente de Primaria, su experiencia hasta ahora fue enseñando a niños, ya que además trabaja en 1º grado de la escuela pública de gestión privada Santo Domingo Savio. Desde este año afrontó con un inmenso compromiso y mucho amor la tarea de compartir sus saberes con los jóvenes y adultos que desde hace casi dos meses concurren a clases en un edificio en comodato situado en el ingreso al Volcadero –en calle Ameghino al final–, quienes tienen entre 17 y 43 años. Además hay una alumna de 63, a quien acompaña en su aprendizaje domiciliario con material didáctico y demás, ya que es paciente de riesgo.

Sepic contó a UNO que la enseñanza para este rango etario se compone de tres ciclos, que duran un año cada uno: “La escuela Primaria para jóvenes y adultos se divide en tres ciclos: primer ciclo, y primero y segundo grado. Dura en total tres años y estamos en el primero recién”, dijo al respecto.

Con gran vocación, ella despierta el fervor en los estudiantes que desde hace casi dos meses comenzaron a cambiar su realidad a partir del acceso a la educación. “La mayoría de ellos ya trabajaban desde chicos ahí en el Volcadero, donde los criaron. De gurises iban con sus padres o trabajan solitos, y por ahí no está esa cultura de tener que ir a la escuela para aprender. Uno o dos habían empezado, pero dejaron enseguida, así que prácticamente ninguno fue escolarizado”.

Por otra parte, precisó: “Es mi primera vez en esta modalidad, ya que siempre di clases a chicos y este año empecé con los adultos. Una tiene sus miedos sobre si se van a sentir motivados y demás, pero están re enganchados y entusiasmados, sobre todo porque quieren aprender a leer y escribir”.

“Manejan algo de matemáticas por el tema del dinero, pero no todos; dentro del contexto hay algunas mujeres que dependen del marido y no manejan ni siquiera la plata”, comentó, y destacó: “Ahora me dicen ‘maestra o seño, hoy fui al kiosco, me compré una gaseosa a la mañana y me puse a leer la etiqueta’. Es algo que para muchos es tan simple, y para ellos es un montón. Me emociona ver cómo utilizan todo lo que vamos aprendiendo. Ahora se están animando a enviar un mensajitos escritos con el celular, porque se manejan habitualmente con audios; tienen por ahí sus errores todavía, pero de a poco van avanzando y para ellos es reimportante, y para nosotros también”.

Acto seguido remarcó: “Estoy feliz con sus logros. Ellos me enseñan a mí una lección de vida, que son como tres vidas juntas en cuanto al contexto social, económico y demás; en eso me dan cátedra. Y que vayan a la escuela todos los días para mí es una gran satisfacción”.

Desde la escuela les brindaron la mayoría de los útiles, para que a los estudiantes cuenten con lo necesario para este proceso tan valioso para sus vidas. “El primer día les regalé una tarjetita, y les brindamos un lápiz, una goma, una birome, un cuaderno, hojas, una carpeta a los que no tenían. Todo es a pulmón. Ahora a uno de los alumnos se le rompió la mochila, y estoy intentando llevarle otra”, señaló.

Al mobiliario lo consiguieron gracias a la solidaridad de personas que les hicieron donaciones para que tuvieran los elementos para la escuela y los talleres de panadería y peluquería, que también se dictan en Los Nazarenos.

Pero además se siguen gestionando otras herramientas. Sobre este punto, Sepic explicó: “Faltan todavía algunas cosas. Pero por ejemplo para la panadería ya se consiguió el horno, que era lo más caro. La Fundación Puentes, de la cual depende la escuela, se mueve mucho para conseguir todo”.

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Luis Hualde, el docente de Panadería, también compartió su testimonio y contó a UNO: “Hay dos turnos en Panadería, uno los lunes y otro los miércoles; y de Peluquería son los martes y jueves. Las clases siempre son de 14.30 a 19, al igual que en la escuela Primaria, que es de lunes a viernes. Tuvimos que hacer burbujas de ocho personas, entre las que hay jóvenes y adultos, todos con el mismo entusiasmo por aprender y salir adelante”.

“En el taller de Panadería gracias a Dios hemos podido reunir las maquinarias para parar trabajar y enseñarle a los ‘chicos’ todo lo que respecta a los hornos, sobadoras, masas y demás cuestiones. Antes veníamos trasmitiendo la teoría y ya hemos podido empezar con las prácticas. Los concurrentes están chochísimos”, aseguró, y comentó: “Ellos también lo ven como una oportunidad de contar con salida laboral, ya que son actividades que tienen demanda. En cada clase van reforzando su conocimiento, con una respuesta muy positiva de su parte y una gran predisposición. Tanto como quienes quieren terminar la Primaria como las personas que anhelan tener un oficio están muy entusiasmados”.

Hualde indicó que de a poco van resolviendo las necesidades edilicias, aunque todavía faltan cosas por hacer: “Ahora estamos por realizar una rampa para el acceso de las personas mayores o con dificultades motrices, ya que el ingreso a la escuela es un poco alto. Siempre se necesita algo, se está trabajando para arreglar las aberturas, los baños, para dejar los bancos en mejores condiciones posibles. A pulmón lo vamos solucionando, pero además hay gente que conoce la obra y nos ayuda con donaciones. También estamos gestionando un horno rotativo a través del gobierno provincial, porque tenemos uno pizzero nomás”, manifestó.

Por último, subrayó: “Es muy importante la participación del CGE, porque nos permite que los talleres y la escuela tengan continuidad”.

Quien desee colaborar, puede escribir a la página de Facebook: Los Nazarenos, o al WhatsApp que figura en la misma: +543436236582.

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